EL SENTIDO DE LA VIDA: COMO AFRONTAR LA PROCASTINACION, DE MIS CANALES EN YOUTUBE E IVOOX

EL GUIÑO DE ULMARAN DESDE LA TRASTIENDA

Nelson Mandela

¿Qué por qué me llaman Ulmarán? Ni mi propia entidad lo sabe. Lo que sí sé es que soy de los resistentes, forjados por la fuerza reconstituyente conformada por una especie de resiliencia bastante personalizada. Buscaba una vida mejor, muy alejada de la confrontación gubernamental con la población civil en mi país.

Nací en 1960, en medio del goteo fulgurante de la lluvia de la desigualdad africana, siendo implicado mi espíritu indoblegable bajo teletransportación de supervivencia por entre una gran espiral de ébano y algodón, impulsada por los vientos Céfiros, que me condujo hacia un entramado voluntarista pero acogedor, en comparación con mi niñez y adolescencia, llamado Norteamérica, en concreto a la isla de Manhattan. El gen ulterior del capitalismo, transformado desde el libre cambio al mercado monopolista, que declamaba desde sus labios acotados en su propio universo proteccionista la desarrollada consigna del Sueño Americano, se convirtió en mi pequeña y prestigiada tabla onírica de salvación.

No quise vilipendiar esta oportunidad y, es por ello, que pronto renuncié a reunirme con mis hermanos negros en el Bronx, Brooklyn, o el grandioso Harlem, y desde aquí, impulsar la promoción de inspirarme a partir del jazz y el saxo, asistir a una misa góspel, tomar un brunch en uno de sus famosos restaurantes, recorrer la Avenida Malcom X, entrar en el Teatro Apollo y toda la parafernalia positiva y tradicional, siendo el camino más fácil de transitar y por el contrario, el más inseguro. De igual modo, deseché emborracharme después de fundirme con los sabores y olores campestres y urbanitas del mundo transversal literario y real de Tom Sawyer y de Hukleberry Finn, en aquella odisea montaraz y clásica, ubicada en el Mississipi profundo, de enormes vericuetos sinérgicos, costumbristas y de raigambre espiritualista.

Empecé a vivir realmente. Lo hice en un principio como fregaplatos, rodeándome de riqueza y bagaje comercial desde mi yo observador, y desde la diferenciación de origen y de clase. No me importó.

No os lo había dicho pero soy mujer.

Quería que conociérais mi honda esencia connatural, un poco antes de sincerarme con una audiencia autóctona no siempre fiel a sus principios, quizá temerosa, bien sea, por desconfianza hacia el extranjero, o hacia lo desconocido, o bien, porque también lo pasaba mal, con sus pequeños y/o sobredimensionados problemas sistémicos. Una cosa sí tenía clara: la gente llana, los trabajadores y los emprendedores genuinos, son buenos y carecen de esa maldad consabida que suelen poseer quienes les dirigen. Y aunque yo misma trabajase de fregaplatos y limpiadora, jamás dejé de creer en la bondad del ser humano y en el buen acogimiento que siempre me dispensaron los vecinos y amigos no oportunistas. Los blancos de buena voluntad también, que entre la gente, eran prácticamente todos, eso es, gente del pueblo estadounidense, teniendo en cuenta el contexto en el que me encontraba inmersa. Luego se ganarían las luchas en la calle, ya consolidadas, respecto del movimiento pro derechos civiles y contra el racismo que databa de los sesenta. Se puede decir con precisión, que el pueblo norteamericano y sus heraldos trabajadores me recibieron con absoluta normalidad, salvo algunas localizadas excepciones, que siempre las hay. Apoyándose la gesta de la liberación en la figura y posteridad en el recuerdo de Martin Luther King.

En mi país, Sudáfrica, existía un Apartheid cada vez más radicalizado y despótico. Era la década de los sesenta y un tal Nelson Mandela surgido del paroxismo revolucionario que luchaba por los derechos de mis compatriotas y por la libertad, sobrecogía a la gran burguesía, atomizada pero que se unía cuando la insurrección y la disidencia se radicalizaba y haciendo movilizar a la ciudadanía negra y a los blancos justos. Aunque posteriormente, fue confinado a la cárcel por largos años, la batalla que dio y seguiría dando después Mandela, no fue en vano, como tampoco mi vida.

En los ochenta me trasladé a Nueva York y enlacé con intelectuales y autores artísticos pertenecientes al movimiento de la lucha antirracial, logrando publicar libros bajo un seudónimo: Berni Bryan. Mi identidad real no salió del todo a la palestra, aunque mis libros se leían por un grupo extenso de fieles  a la causa. Lo logré gracias a una editorial de literatura independiente, tras costosos esfuerzos de todo tipo, también materiales y económicos e impedimentos de la autoridad competente en forma de investigaciones acerca de si realmente estaba realizando actividades que reflejaran enfrentamiento con las enmiendas legalistas de la Constitución. Yo siempre lo negaba. Igualmente, he de decir que siempre aparecía alguien por detrás que me protegía de esos desencuentros y me resguardaba, si, desde la trastienda.

UN DIA EXTREMADAMENTE ALARGADO POR EL TIEMPO, EN MI NECRONOMICON PARTICULAR, INTEGRANTE DE MIS PRIMEROS 20 AÑOS DE EXISTENCIA.

Yo, Ulmarán Bombasa (apellido de mi madre), nací en Pretoria en 1960. Soy mestiza, parte de mi familia era descendiente de afrikaners holandeses y, la otra, proveniente de Senegal, ambos linajes unidos por lazos consanguíneos buscados.

Desde mi más remota infancia padecí en propias carnes el acoso desaforado del proceso continuado de segregación racial surgido en 1947 por imposición del Partido Nacionalista afrikaner. Su consigna fundamental: “El hombre blanco debe ser siempre el amo”.

Tuve la suerte de que algunos miembros de la parte blanca de la familia sostenían cierta relevancia social. Era por parte de padre. Así que teníamos una asistenta de raza negra que ayudaba a mamá en sus labores. Mamá, fiel y bello reflejo del ébano, no podía trabajar por ser de ese color, y estando casada con quien estaba, a pesar de haber estudiado la carrera de maestra infantil. Corrían rumores entre las amistades de papá, de que mientras mi madre y yo viviéramos protegidas por la voluntad absoluta de mi padre, no nos sucedería nada. Mi progenitor era catedrático de Universidad o un cargo análogo de Estado, no lo he sabido nunca a ciencia cierta. Papá era muy pudoroso a la hora de revelarnos información personal acerca de lo que hacia realmente.

Me adoctrinaron en el sistema reputados profesores particulares e hice los exámenes a distancia. Sabía tocar el piano, recibí clases de solfeo y refuerzos en diversas materias en las que destacaba notablemente. Papá no quería que me mezclara con los niños de los colegios públicos para negros pobres, pero tampoco que entrase en un colegio de abolengo afrikaner, así que me lo tuve que tragar aun sin entenderlo.

Fuí educada en medio de una grandísima paradoja: en el convencimiento de que los blancos y los negros no tenían los mismos derechos. En cambio, me sentía relegada y confinada a mi propio hogar endogámico, siempre disfrutando de grandes lujos. Esa inexplicable contradicción me iba dejando vacía por dentro y enormemente confusa. Nosotros vivíamos en un vecindario de blancos. Y los negros trabajan de sirvientes o en tareas de mantenimiento en aquella zona residencial. Empecé a creer que papá se avergonzaba de nosotras. Más tarde he sabido que esa posición partía del error. Siempre que salíamos lo hacíamos con la protección de papá y bajo su exclusiva compañía. A las fiestas en casa acudía mamá también, a sabiendas de que, en alguna que otra ocasión, algunos invitados la habían tratado con una pose, otros eran descorteses o irónicos, sin desdeñar la sutileza, lo cual entiendo que para mamá debía de ser humillante. Sin embargo, mucho peor hubiese sido de no estar él sin quitarle ojo a mamá. Yo tenía vetado bajar al salón.

Luego empecé a entender mejor a medida que pasaba el tiempo y fui convirtiéndome en una adolescente-mujer, hasta la llegada de mi ruptura etiológica, con tan solo veinte años.

Logré deducir de mis reflexiones internas, y tras valorar el sistema educativo y academicista, que no se daba a nivel de cátedra oficialista, ningún tipo de información de Africa y Sudáfrica anterior a la llegada de los europeos. Y más siendo los afrikaners de origen holandés, la clase que detentaba el poder y controlaba la administración e instituciones asociadas al Estado. Tampoco de la realidad de cómo éstos llegaron y colonizaron la zona, a no ser por todo lo referido a las batallas históricas, repetidas hasta la saciedad, a modo de macgufinn.

Ni qué decir tiene que había libros prohibidos, música prohibida, etc.

Un mal día, con mis dieciocho años a cuestas, murió mi padre de una enfermedad coronaria de larga duración. Cuando mamá se dirigía al sepelio, no en coche oficial, como hubiese sido lo riguroso,  siendo la esposa de quien era, sino andando conmigo, situación que aceptamos sin rechistar, fue víctima de una atrocidad que no tiene nombre, si no es fascismo. Y del más duro. En una calle apartada que servía como atajo, paseábamos Sharia, mi madre, en compañía de la criada y yo, cuando cinco individuos encapuchados le propinaron a mi mamá una fortísima paliza que la dejó muerta en la acera, delante de nosotras. Luego, la escupieron encima, yéndose lo más rápido que pudieron, y sin dejar rastro. Fue un ataque selectivo. Ni a la criada ni a mí nos tocaron. Sin duda, la conocían y, con toda probabilidad, la barbarie que acabábamos de ver provenía de una “orden de no se sabe quién”, llegaríamos a interpretar Sarabi y yo.

Mi padre que me había declarado usufructuaria mientras él viviese, evidentemente, ahora ya no podía evitar que los bienes en su totalidad pasaran a un hermano suyo, quien, compadeciéndose de mí, estaba dispuesto a tenerme en su casa, no como una criada merarmente, sino como dama de llaves, y dama de compañía para su madre, mi tía-abuela. Disfruté de todas las comodidades al alcance de él y su familia.

Al cabo de dos años había visto de todo, menos cariño de verdad, tan solo compasión: cómo me hablaban como sirvienta aunque no ejerciera, dirigiéndose a mí como si tuviera cuatro años de conciencia, si bien, amablemente. Al tiempo que me hacían hacer la compra, en todo momento bien vestida y peinada,  y acompañada de un blanco o una blanca no familiares que me protegieran, sin vida social, de no ser por la relación interna con mis primos, que eran adorables, y con una abuela muy noble, la única que me besó alguna vez, a la que le leía libros y le hablaba de cultura. Eran gente bien educada y con determinados valores, pero siempre me sentí incomprendida por una sociedad de a pié, muchas veces cruel y complaciente con el sistema político y social, indiferente, o viviendo con miedo a las represalias, o sencillamente ajena a la política de Estado, estando yo misma, a su vez, sola y aislada del exterior.

Tras esos duros dos años restantes, les intenté convencer con firmeza de que me marchaba a EEUU y les rogué que me pagaran el pasaje. Finalmente, claudicaron y no solo me dieron el abono del pasaje, sino dinero suficiente para mantenerme con una mínima dignidad durante un año aproximadamente calculado, hasta que lograra salir adelante.

EL FIN DEL APARTHEID

Entretanto, el proceso de Rivonia,  iniciado en los hechos, el 12 de junio de 1964, cuando yo era una niña muy pequeña, garantizó  el enjuiciamiento y la culminación del encarcelamiento de Nelson Mandela, así como la persecución previa de algunos miembros del movimiento antiapartheid, allá por los años que se corresponden con las décadas 50, hasta finales de la década de los ochenta. Después, supe que quienes le defendieron en el juicio por Traición al Estado, fueron afrikaners que, supuestamente, abogaban por los derechos de las personas de raza negra, aun cuando quienes lo hacían repetidamente y se entremezclaban en las causas judiciales y legalistas de manera pragmática, eran de origen británico o judío.

Había diferencias culturales entre los afrikaners holandeses y los ciudadanos británicos, por ejemplo; aun cuando no fueran diferencias de clase, económicamente su estatus era parecido pero las costumbres diferían. Nuestros vecinos británicos estudiaban en un colegio inglés y hablaban en inglés. A mí me parecía, de entrada, que no estaban directamente involucrados dentro del movimiento segregacionista del Apartheid. Otro error. Pero con una matización importante: siempre hay que distinguir al pueblo británico de los altos mandatarios dispuestos a eliminar al CNA, el partido de Nelson Rolihiahia Mandela.

Tras veinte años de lucha, dentro y fuera del país, a nivel internacional, también dentro de la cárcel, por mejorar las condiciones de vida de los presos negros, sucedió que el 11 de febrero de 1990, Mandela fue liberado de la prisión de Víctor Verster junto con la legalización de los partidos políticos clandestinos, que ya había tenido lugar con anterioridad, el 2 de febrero de ese mismo año. En el traslado a la alcaldía de la ciudad del Cabo, y arropado por la muchedumbre, pronunció allí mismo, un discurso en el que declaró su compromiso para salvaguardar y mantener  la paz y la reconciliación con la minoría de raza blanca. Después llegaron las negociaciones para que el CNA dejase la lucha armada y ofrecer la prioridad, en primer lugar, de que los ciudadanos africanos obtuvieran el derecho a votar en elecciones generales y locales.

La Convención por una Sudáfrica Democrática (CODESA por sus siglas en inglés) se inició en diciembre de 1991 en el World Trade Center de Johannesburgo.

ESPERANZA Y CONSOLIDACION DE UNA VIDA MEJORADA

En lo que a mí respecta, el resto de mi vida es de agradecimiento a lo que Norteamérica me ha proporcionado, con independencia de mis ideas políticas. A partir de los años ochenta, la situación era un tanto distinta en USA, se habían producido grandes cambios a favor de la minoría negra, en muchos aspectos de la vida. Me constituía a mi misma como un ejemplo paradigmático por todo lo que había conseguido, no sin dedicar enormes esfuerzos en el día a día. Sé que mi patria y mi bandera es el mundo con la apertura hacia un lugar mejor del punto de origen. Y eso siempre es de agradecer. Por eso, en la actualidad, prodigo un guiño de Ulmarán desde la trastienda y mi satisfacción por el elogio publico y social de un escritor y pintor  llamado,  mediáticamente,  y por voluntad propia tiempo después, porque seguí haciendo honor a él, Berni Bryan. Mi persona pretendía llevar una vida tranquila, ahora que estaba situada socialmente, habiendo ganado batallas trascendentales.

No dejéis nunca de perseguir vuestros sueños. Si realmente creéis en ellos con fervor pues, siendo así, se transformarán en realidad palpable.

Reseña de Un mundo feliz, de Aldous Huxley. De mi canal en YouTube.

Este es uno de los episodios que se incluyen en mi programa: El sentido de la vida, integrado en mi canal de YouTube. Espero que os guste.

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RESEÑA: SURVIVAL OF THE DEAD (LA RESISTENCIA DE LOS MUERTOS), DE JORGE A. ROMERO (2009)

Recomiendo que en primer lugar veáis la película, para evitaros leer los temidos spoilers y que considero, por otra parte, muy necesarios de introducir para el análisis

Aquí os la dejo:

PREAMBULO

Para situarnos cronológicamente, este filme atípico y con aspectos novedosos respecto del subgénero y, en particular, en lo que se refiere a la saga del propio Romero, es el que se estrena en tercer lugar después de 2005, dentro de sus trilogías. y es una coproducción entre EEUU y Canadá, que data de 2009.

No voy a entrar a detallar la cronología de su filmografía zombiana. Si bien, por comparación ineludible, haré mención particular de alguna obra considerada maestra en relación a la primera etapa del mundo zombiano cinematográficamente hablando y que se corresponde con películas icono que rodó entre 1968 y 1985, abarcando las tres primeras, etapa de la cual, él es el considerado como padre casi exclusivo y motor de su desarrollo en la pantalla. Recordemos que ya existen títulos que datan de las décadas 30, 40 y 50 en EEUU pero que, como divergencia originaria, trataban en concreto de los llamados zombies haitianos o, lo que es lo mismo, inclusivos dentro de la primera generación, muy distintos. Romero abre otra configuración superestructural, que más tarde también sufrirá cambios sinérgicos en su evolución para pasar a enaltecer la figura del llamado zombi de nuevo tipo, implicada transfiguración perteneciente a trabajos que van de los noventa a las posteriores décadas, hasta hoy: corren, son mucho más feroces, proceden, por lo general, de agentes víricos o mutaciones biológicas, tienen más fuerza bruta, y en algunas ocasiones, resultan mucho más inteligentes y perspicaces, aunque sus reacciones sean meramente instintivas o estén fuera de la caracterizada conciencia humana.

CRITICAS NEGATIVAS POR PARTE DE OTROS MEDIOS

No estaría de acuerdo en señalar que es una de sus peores películas o de las más flojas, como afirman la mayoría de críticos profesionales, o bastantes de sus webs, críticas negativas también interpuestas por otros blogs temáticos dedicados al cine.

En realidad y a grosso modo, su percepción y visionado, en múltiples aspectos, es a contracorriente de sus filmes iniciales o, bien, tira de recursos inéditos en su propio contexto zombiano, hasta el 2000 y pico y también deficitarios a día de hoy, inexpugnables en otras películas que no reparan en mitificar si no es a base de clichés y estereotipos, aunque algunas de ellas resulten ser muy buenas o estén bien consideradas por la crítica. Porque, debido a los climas de opinión de un porcentaje de espectadores y expertos, se mantiene la posición de que es una película aburrida, tendenciosa, o más de lo mismo. Incluso se llega a decir que todo es igual de previsible o que tiene una pésima calidad, así como un guión que raya en la confusión o es burdo. No estoy de acuerdo, así que voy a daros mi personal visión y punto de vista enmarcado fundamentalmente en un criterio que intenta ser materialista y objetivo y que se asume al profundizar en detalles que no son del todo perceptibles, si se considera un análisis plano o unilateral. He visto muchos aspectos dialécticos y antagónicos que merecen la pena de ser explicados. Y a ello me comprometo en esta peculiar, llamémosla así, reseña cinematográfica.

RESEÑA

FICHA TECNICA

AÑO: 2009

PAIS: Estados Unidos-Canadá

DIRECTOR: George A. Romero

GUION: George A. Romero

REPARTO: Alan Van Sprang, Kenneth Welsh, Kathleen Munroe, Athena Karkanis, Joris Jarsky, Devon Bostick

GENERO: Zombis, terror, Gore

SINOPSIS

En una isla ubicada en la costa de Norteamérica conviven dos familias, dos sagas enfrentadas. El motivo: tras descubrir que los muertos resucitan y comienzan a andar y a comerse a los vivos, empieza una lucha a vida o muerte entre los que quedan, que consiste en apoyar a la familia con mayor rango, en defensa de no matar a los muertos vivientes para honrar su memoria o, por el contrario, suscribir el modus operandi del otro clan, acabando con la amenaza. A su vez, llegan a la isla un grupo de resistentes que ayudarán a los detractores de la familia que encabeza la lucha por el poder, a cambio de salvar sus propias vidas.

AMBIENTACION Y ESCENARIO CENTRAL

La acción y las principales escenificaciones se desarrollan en prácticamente un mismo lugar, la isla de Plum, cerca de la costa de Delaware. Delaware es uno de los cincuenta Estados que conforman los Estados Unidos de América.

Según la Wikipedia;

Delaware es uno de los cincuenta estados que, junto con Washington D. C., forman los Estados Unidos de América. Su capital es Dover y su ciudad más poblada, Wilmington. Está ubicado en la regiónNordeste del país, división Atlántico Medio, limitando al norte con Pensilvania, al noreste con la bahía de Delaware que lo separa de Nueva Jersey, al este con el océano Atlántico y al sur con Maryland. Con 6447 km² es el segundo estado menos extenso —por delante de Rhode Island—, con 897 934 habs. en 2010, el sexto menos poblado —por delante de Dakota del SurAlaskaDakota del NorteVermont y Wyoming—, y con 139,28 hab/km², el sexto más densamente poblado, por detrás de Nueva JerseyRhode IslandConnecticutMassachusetts y Maryland. Fue el primer estado admitido en la Unión, el 7 de diciembre de 1787, como se puede leer en su bandera.

Pero, ¿y que pasa con la isla de Plum? Según la Wikipedia, y en la realidad:

La Isla Plum1​ (en inglésPlum Island) es una isla en la ciudad de Southold en el condado de Suffolk, Nueva York, en Estados Unidos. La isla está situada en la bahía de Gardiner, al este de la Punta Orient, en el extremo oriental de la costa Norte Fork de Long Island. Tiene unas 3 millas (4,8 km) de largo y 1 milla (1,6 km) de ancho en su punto más ancho. La isla es el lugar donde se ubica el Centro de Enfermedades Animales de la Isla Plum (PIADC) que fue establecido por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en 1954. La isla es también el lugar donde se localiza una instalación militar estadounidense ex Fort Terry (c. 1897) , y el histórico Faro de la Isla Plum Island (c. 1827), y su reemplazo automatizado

En el filme la ubicación de la acción y las situaciones dadas no se dejan llevar en su irrupción estratégica por la arbitrariedad. Quiere decirse -aun cuando este posicionamiento pueda ser especulativo, por mi parte- que haber elegido este sitio no ha resultado ser, en modo alguno, casual desde mi punto de vista. No se explicita en la película pero he investigado acerca de él.

Según algunos medios y fuentes, la isla de Plum está rodeada de misterio e inexpugnabilidad. Resulta ser muy sencillo el hecho de poder extraer conclusiones, asumiendo previamente el conocimiento de que allí se hacen experimentos secretos, y las visitas están prohibidas. Está documentado.

Por ejemplo, El Confidencial afirma que:

Un recóndito lugar en mitad de una de las zonas más civilizadas del mundo sirve para que varias organizaciones se preparen ante posibles escenarios futuristas.

Actualmente investigan los ataques de Hackers

Las primeras especulaciones al respecto irrumpieron tras la Segunda Guerra Mundial, acerca de la probabilidad de que los científicos y expertos de EEUU estuviesen experimentando sobre proyectos que los nazis estaban ejecutando durante la guerra y que tendrían que ver, posiblemente, con pruebas nucleares, armas biológicas, e incluso experimentos genéticos.

Aquí tenéis el artículo al completo:

LA MISTERIOSA ISLA DE NUEVA YORK DONDE EL GOBIERNO HACE EXPERIMENTOS SECRETOS.

FUENTE: EL CONFINDENCIAL

https://www.elconfidencial.com/mundo/2019-05-29/isla-nueva-york-experimentos-secretos-plum-island_2040366/

No es un mero paralelismo motivador o voluntarista el que os quiero exponer ahora, está íntimamente asociado a la crítica social, así que os recuerdo que Tom Savini fue un técnico en efectos especiales, que también ha sido director y actor dentro de este mundillo, pero lo digo por una razon materialista y objetiva: fue soldado en la guerra de Vietnam. Y aunque no participó en toda la filmografía de Romero, sí ejecutó su arte y maestría “Splatter” (salpicar), un movimiento surgido en los setenta y ochenta y resurgido en los noventa, donde las vísceras y la purulencia eran las protagonistas. Sobre todo, en películas de culto romerianas como sus primeras La noche de los muertos vivientes, El amanecer de los muertos… Está directamente relacionada su forma de entender el gore junto al realismo, para Savini, a través de estos dos elementos indisolublemente unidos en su práctica profesional y muy efectistas, al mismo tiempo. De hecho, la crítica social contra el racismo y la militarización norteamericana están presentes en la obra de ambos colaboradores, representadas a veces no muy explícitamente por parte de Savini y Romero, pero bajo la expresión de puntos clave puntuales que sí se describen claramente si se saben analizar, teniendo una base material. A tenor de la práctica social histórica proveniente de las décadas sesenta y setenta, y posteriormente, vistas las luchas en la calle, donde se estaba forjando todo el movimiento antirracial y en favor de los derechos civiles. Tampoco es casual este último aspecto, como véis. Es más, Savini se enorgullece de haber participado en Vietnam, aunque solo sea como un tributo de eficacia ligado a su actividad posterior. Según sus propias declaraciones le sirvió esa experiencia para hacer más visibles, explícitas, naturales y efectivas las mordeduras de los zombis, los gestos de dolor, la expresión concentrada de recursos como hacer aflorar la sangre a borbotones, la magia de la gestualidad que impregna a todos los afectados y a los mismos infectados. No es casual, no. Y a pesar de que parece ser que no intervino en esta última película de Romero, se puede decir que. de donde hubo, algo queda. Teniendo en cuenta, además, que en 2009 ya estaba afianzada y consolidada la nueva etapa tranformadora del zombi de nuevo tipo, que se plasma magníficamente en títulos como 28 días después, 28 semanas después, Resident Evil, la saga Rec, o Guerra Mundial Z, todas ellas de notoria calidad dentro de los cambios habidos y caracterizadas por integrar plenamente y en toda su esencia a los llamados “runners” zombis, los corredores, es decir, aquellos infectados por un virus biológico cuya característica principal y diferenciadora es que son mucho más ágiles, se transforman al instante y corren como endemoniados.

En un principio, se podría determinar objetivamente, que se trata de una obra satírica, a simple vista, porque no es menos cierto. Sin embargo, es mucho más que eso. Trataré de justificarlo a lo largo de la reseña y con ejemplos concretos. Vaya, mi pretensión era no hacer Spoilers, pero yo jamás lo consigo. Así que, lo que os recomiendo siempre y, en mi caso, es que visionéis la peli en primer lugar.

Y una apreciación importante: George A. Romero no es que se dedicara a hacer más de lo mismo, como he leído por ahí en alguna web, sino que, por el contrario, Romero, AMABA A LOS ZOMBIS. Recapitulo esta afirmación extrapolando su sentido a otro ejemplo cinematográfico y literario que todo el mundo conoce a la perfección: Frankestein y su criatura. Legendario y a su vez arquetípico. Por tanto, nuestro director sí sabía en todo momento lo que hacía, Ni se le habían acabado las ideas, ni quería exprimir su objeto fetiche. En cada una de sus películas hay elementos nodulares ineludibles y necesarios “per se”. Son de naturaleza consustancial, Y, a su vez, este director también experimenta, aunque no os lo creáis todavía. Al mismo tiempo y en referencia a este último trabajo, no era menos consciente de que su alter ego creativo en la pantalla estaba siendo objeto de olvido frente a los nuevos prototipos zombianos. Cosas de la industria, al mismo tiempo que de las costumbres, ideas, la propia innovación creadora puesta al servicio del negocio que, también hace desarrollar y revolucionar a las figuras icónicas y que resulta, en cierto modo, una imposición en cuanto al criterio de verdadera elección. Cosas del negocio dentro del celuloide, claro, pero intrínsecamente relacionada esta cuestión, con el hecho de que no pensamos tan solo por nosotros mismos y que nuestras ideas siempre son redirigidas si no mantenemos ciertos criterios unipersonales. De la práctica social provienen nuestras ideas y éstas están difundidas por los centros de poder, esto es, los que mandan. No podía pervivir la doble visión zombiana.

En La resistencia de los muertos, Romero cambia de contextualización localista, que suele ser, por lo general, urbana, transmutándola por el campo y el mundo rural en una isla recóndita, que convive junto a elementos bucólicos y de raigambre costumbrista; más en concreto, realiza una fusión entre el western y el terror gore. Esto ya es de por sí una ruptura original. Y aplica otras contextualizaciones de contenido y guión relativas al formato y al género: la comedia y la sátira como hipérbole, elementos antropológicos ancestrales como el culto a los muertos, el fundamentalismo religioso, y que camufla su verdadero propósito, es decir, la lucha por el poder geoestratégico en un lugar endémico y lleno de superstición.

CORTES Y RUPTURAS A CONTRACORRIENTE SUBYACENTES EN LA TRAMA

Patrick O’ Flynn encabeza el posicionamiento en beneficio de la sensatez, en medio del caos apocalíptico, futurible y obvio, dadas las circunstancias anómalas e incognoscibles que estaban sucediéndose en Plum de modo progresivo. Por contra, y con total y absoluto antagonismo, su más acérrimo opositor, Seamus Muldoon, se ve cada vez más favorecido en su auténtica pero solopada lucha por el dominio y control de la isla y sus gentes; casi todos pertenecían a una u otra familia, por parentesco y después por afinidad ideológica. Lo que, de entrada, reafirma con virulencia la película, dentro de la trama principal, es el apoyo más exhacerbado y fanático hacia la religión y el sectarismo más reaccionario, conformando todo ello un sustrato cuyos elementos permanecen indisolublemente unidos entre sí: la fe ortodoxa, el mito y la leyenda, la querencia a los niños, a los que no hay que asesinar aunque estén infectados por consideraciones relativas a la pureza de los ángeles, las tradiciones y los usos y costumbres propias casi del feudalismo, con un régimen económico autárquico, de carácter semifeudal, con lo cual, la lucha por la producción limitada por el espacio geográfico y la pertenencia al grupo, legitiman muchas de las acciones, tanto de los personajes principales, como de los secundarios y corales. Si bien es verdad, que todo lo que permanece subterfugio, lo es de una forma planificada y metódica. Bajo esa máscara humanista, claramente perfilada, en la que rigen diferentes aspectos sobredeterminados, lo que subsiste pero es lo realmente determinante, representa objetivamente la visión que el capitalismo nos quiere ocultar y que recorre todo, tanto si estás en Nueva York, en la India, o en una isla remota de la costa norteamericana, como la presente. Nos encontramos ante el único criterio riguroso que mueve el mundo en la actual etapa de desarrollo pero que resulta ser el motor de la historia: la lucha de clases por acaparar el poder político y los excedentes de la producción, en este caso y muy específicamente, en la zona aislada de Plum, con todo lo que ello conlleva: aspiraciones a cargos, roles y prebendas por los servicios prestados, unido al temor más profundamente sistémico, el de preservar la supervivencia; muertes a tiro fijo entre los que aun están vivos por mostrarse unidos a la disidencia, usurpaciones agrarias a la otra familia perdedora, represalias ideológicas que necesitan ser justificadas a través de la religión y del culto sincrético. Solo que aquí se muestra el lado más macabro, de modo que la intención del patriarca oligarca, por llamarlo de alguna manera, utiliza un criterio nazi para mantener el poder. Lo hace a través de la ritualización funeraria post-mortem, en la forma en que se presenta en sus tierras, casi de sorpresa, aunque pronto dejará de ser coyuntural: los muertos seguirán, según ese criterio, siendo muertos venerados y continuarán por afinidad y recuerdos haciendo todo aquello que hicieron en su vida pasada. No serán asesinados de un tiro en la cabeza. Y así se les quiere mantener, junto a un entramado social y cultural cuyas prácticas manifiestas tienen carácter fascista; es como cuando Hitler pretendía unificar a las burguesías alemanas y ostentar la supremacía político militar a través de un nódulo central que servía como excusa: la supremacía de la raza aria.

No estoy diciendo que Romero hubiese analizado previamente esta disquisición y todas las premisas que yo mantengo de forma autónoma, por supuesto, que no necesariamente. Sin embargo, en la película -y en eso sí estoy de acuerdo con lo que expresan algunos críticos- caben varias interpretaciones. Lo que no debería ser para nada cuestionable es todo aquello relacionado con la materialidad de la propia ideología, porque todas sus manifestaciones, sirven no solo para reafirmar que el criterio ideológico es lo determinante en las sociedades humanas y en cualquier modo de producción, sino también para explicar por qué se recurre a determinadas ideas sociales colectivas que influyen directamente en un sistema de pensamiento y que, consecuentemente, inducen hacia determinados actos y acciones . Precisamente, y tal y como he señalado antes, las ideas vienen de la práctica social, están históricamente determinadas y tienen un sello o naturaleza de clase. Con ello quiero decir que importa y mucho quién dice o hace algo, cuándo y para qué. Esta tesis que defiendo constituye una ley objetiva, la práctica de los hechos lo corrobora y es manifiestamente preclara con independencia del modo en que se manifiesta tal formulación.

En la segunda secuencia, se nos presenta un matrimonio afín a los Muldoons, bastante fundamentalista, que prefiere mantener a sus hijos atados a sus cunas después de haberse infectado. Es palpable el lenguaje, no es un tema meramente simbólico, Romero lo hace tan explícito como oportuno pero es, a su vez, una vinculación con el nódulo central de la trama principal que acabo de exponer, y un ejemplo pragmático:

-¿Alguna noticia de la ciudad?

-No, me quedaré aquí, esperando.

-Esperando qué, ¿un milagro?

-Sabemos que ocurrirá. Si crees en lo que dice la biblia.

-¿Están encerrados arriba?

-Sí, están arriba.

-¿Y no se quejan?

-No he oído nada.

Al momento, irrumpe el grupo de Patrick O’ Flynn, que ya ha decidido exterminar a los zombis como medida de supervivencia, no sin antes, tener que combatir las viejas ideas que promueve su propia hija, defensora a ultranza de las tradiciones funerarias y de honrar a los muertos aunque anden erráticos. Es en esta escena subsiguiente donde debe oponerse a la moral establecida, caduca y llena de fanatismo. Incluso el propio anciano se ve comprometido a tener que decidir en el último momento; surgen dudas y temores, las mismas que tienen todos, en diferente grado. Finalmente y debido a la intervención inesperada de Seamus Muldoon, los niños quedan salvados a la espera de una cura aunque tengan que transcurrir cien años, según el DISCURSO del jefe terrateniente.

Los criterios de rechazo por parte de la crítica mayoritaria son dos, fundamentalmente, con los que yo no estaría conforme; y se fundamentan, en:

1.- El film está exento de la crítica social que Romero inbuye a todas las demás películas.

2.- La mezcla accidentada y nefasta del género de Western con el terror zombi.

Particularmente, no estoy de acuerdo, porque como ya he explicado, si se sabe analizar el contenido y el perfil dual y dialéctico de los personajes (todos lo presentan), comprenderemos más a fondo, que la crítica también puede existir implícitamente o sin manifestaciones unilaterales. En esta obra coexisten elementos y aspectos básicos en modo out, pero que se revalorizan con un estudio posterior, si ya poseemos un determinado punto de vista filosófico o una determinada posición ideológica, como nos ocurre a todos. La posición y el punto de vista se pueden transformar, aun a posteriori, si uno se abre a tal posibilidad. No es una mera conjetura por mi parte. Creo que algunos de vosotros, estoy segura, lo podréis comprobar.

Antes que nada, hay un previo que me gustaría analizar. Empieza como preámbulo de la película la muestra de un grupo de soldados dirigidos por el sargento Nicotine Crockett, de la Guardia Nacional. Son desertores del ejército (ya tenemos otra ruptura respecto del modelo de peliculas zombi y de la posición dominante), orientado a un cambio de posición antipatriótico, que se contrapone a la fidelidad hacia el entramado Pentágono y Fuerzas Armadas Norteamericanas, cuyo rol de Estado y oficialista pretende ser coincidente con las ideas mayoritariamente difundidas de proteger a la población civil. La primera escena sirve de aperitivo a la elaboración de una visión cáustica de las fuerzas del orden en medio de un más que probable Código Rojo. Además, está el refuerzo del invidualismo, propio de nuestros días, que hace que se dediquen al robo y a la rapiña y no duden en asesinar a uno de los suyos sin mayor dilación en el momento justo y adecuado para ello, y en función de quien lleva el mando en ese momento. Por lo demás, la cultura universal del instinto de supervivencia hace mella en muchas situaciones, no sin quedar exenta de la lucha por quién dirige o por cómo hay que actuar. Y ahí es donde los personajes se mueven entre el criterio rompedor de ni buenos ni malos, no todo es blanco o negro, los malos en apariencia tienen también sentimientos altruistas, puede haber amor romántico entre una pareja que inicialmente se repele sexualmente porque aflora la ternura, y porque la chica, denostada en un primer momento por el prejuicioso rol de mujer objeto que le asignan, salva la vida del muchacho provocador (machista solo de boquilla), y lo hace en varias ocasiones. Este es capaz de tirarse al mar para salvar la vida de todos y con el agravante de poder ser infectado, como así ocurre. Lejos de los típicos clichés y estereotipos, el convencionalismo aparente, etc, me gustaría también dedicar este párrafo al caricaturesco y manido personaje que tiene una hermano/a gemela. En este caso, se trata de las hijas de Patrick O’Flynn. Sin embargo, he de precisar que no es un tópico al uso y un recurso reiterativo para generar controversia o llamar la atención. Es precisamente la hija que se siente no favorita la que sobrevive a la otra por más tiempo. Aunque ambas mueren. Con la primera se intenta simbolizar la libertad, pues cabalga encima de un caballo en estado de zombificación. Seamos Muldoon nos hace creer en sus plenas convicciones de feligrés comprometido con la fe, aun exageradas al máximo y, es por ello, que lo más recurrente es hacerla dejar que cabalgue. Otros son carteros, obreros de la construcción, campesinos, zombis en ambivalencia. En un experimento que, aparentemente, quiere demostrar como objetivo a culminar, la obtención de una cura. La interpelación de éste ensayo consiste en manipular hasta la saciedad mostrando la verdadera naturaleza de Seamus Muldoon y su proyecto. Los zombies, antes lugareños, deberán ser capaces de comer carne de animal, y no a los humanos, como requisito para no ser liquidados. Precisamente, una de las gemelas, la favorita de O’Flynn, logra comer de su propio caballo siendo zombi, pero será tras haber mordido a su propia hermana, a la par que ésta le muestra su amor fraternal, a tenor de sus creencias en la bondad de todo ser humano y en el más allá. Su propio padre le hará descubrir antes de llegar a ese punto, que en realidad la prefería a ella más que a la otra. Las contradicciones y paradojas secundan la dualidad de contrarios y la enseñanza general del materialismo dialéctico, siendo una ley, la de que todas las cosas se escinden en dos. No hay nada absoluto. A veces, mostrar como aspectos determinantes el idealismo y la metafísica, sirve doblemente al fin de comprender lo contrario, y ser capaces de realizar análisis a contracorriente, que se equidistan con las normas y los roles preestablecidos.

El sargento Nicotine Crockett es capaz, en un contexto determinado, de asesinar a un compañero apoyándose en la autoridad, y en otros momentos sucesivos de la película, proteger al anciano O’Flyn, incluso sentir un enorme afecto por él.

El joven que aparece de improviso en el bosque y se une al grupo de la resistencia, demuestra ser más inteligente que el propio sargento al mando, más perspicaz y dirigente eficaz, si bien, entre bambalinas, se podría decir. En contra de la opinión de Nicotine Crockett y ganándose el apoyo incondicional de un militar subalterno, mano derecha, consigue dirigir al grupo en dirección a Plum Island, tras ver un vídeo de Patrick O’Flynn en internet reclamando la bienvenida de cualquier superviviente.

Otro punto importante a resaltar: salvo esporádicas incidencias coyunturales, la masacre más grande solo se produce al final del metraje. Con lo cual, esta película ya de por sí da pie a un análisis más exhaustivo, como yo he hecho. Las apariencias engañan, por esquematizarlo al máximo.

LAS DUDAS FINITAS

Dudas razonables,

infinitas,

cartesianas,

metafísicas

o existenciales,

Encrucijada del paroxismo,

siempre a tu lado,

hasta el infinito. Hasta la ruptura final.

Ni de mis sueños escapas.

Dudas como escarpias.

Dudas llanas

y silogísticas.

Disyuntivas,

disquisitivas.

¿Y para qué?

Para nada.

Me decías en la almohada,

sueña y no pienses a ultranza.

Pues todo queda en el vacío.

Denuncio la verdad absoluta

que rastrea sin piedad la vida plana.

Si buscas respuestas,

que sea desde el hogar del corazón.

y del cerebro analítico.

El tiempo y el espacio,

percepciones subjetivas

que investigan sobre la realidad objetiva.

Amigos temporales, miedos ancestrales,

Si si o si no, no. Trasteando el qué y no el por qué

sales del rapto propiciado por los viejos fantasmas.

Escribí en un viejo papel

mis objetivos,

lo sellé con mi firma

y abierto en carne viva lo dejé en un lugar resguardado.

Espero hasta hallar el camino.

La luz en el día a día se describe voluntariosa.

Jubilosa apreciación: la de la fidelidad.

¿Dudas a mí, entonces? El transcurso del tiempo lo dirá.

La sangre revolucionaria llama a la sangre revolucionaria.

ABANICOS

Hace calor en este lugaresfera,

Hace calor pegajoso y humeante.

Rubor, sudor, decibelios locáticos y un ventilador.

Psicoestáticas sillas y un sillón.

Para sicoestetas escritores.

Describiendo realidades no vencidas.

Esta poesía no es del tiempo climatológico,

porque desde el amor me abanico, tras salir a la calle

llenando el aire y esparciendo esencias salvajes,

como todos.

Reminiscencia de sonidos, colores y olores y una nueva perspectiva estacional,

donde los nombres no importan, ni los llaneros solitarios,

ni los héroes ni los hados.

El intelecto pide cervezas y cocacolas.

Además se contemplan las rosas y los jardines tatuados.

Una madre le da un beso al angel desalado.

Los poetas viven agazapados, pero se nutren de connotación.

Obreros almuerzan su bocado de pan con lomo adobado.

Vírgenes suicidas y brujos que se atomizan en la noche espolvoreada,

maquillan sensaciones dispares y disparatadas.

Y nos abanicamos, comiendo helado como si ya no fuera a amanecer mañana.

La vida son cuatro días y cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventaba.

Mancillados abanicos nos protegen de la historia y la quimera,

un placer sencillo no sibarita.

¿El mundo occidental en armisticio?

No, hay guerras por todas partes,

económicas, políticas y militares.

El niño grita que quiere un móvil android,

la madre le da un cachete y lo mira de soslayo

mientras compra lotería.

Así es la vida, un abanico de infinitesimales posibilidades.

Un vendedor de abanos del aire,

se sitúa en una esquina pretendiendo hacer su agosto,

su sonrisa se difumina porque lleva media hora sin clientes,

hasta que dos señoras de la misa de a ocho

con su gomina y avalorios, le demandan mercancía.

No es esa puesta en relación con el valor de la fuerza de trabajo en las fábricas

ni de la que se extrae plusvalía al proletariado, pero hoy es el santo del marido de una de ellas.

Por lo pronto, lo acordado,

calor que se pega en los zapatos y la ropa,

que ameniza a los pájaros.

Se escucha a Pink Floyd desde lo lejos

alguien tiene puesto el reproductor de música

que hace ventilar los sones hechos a base de pensamientos psicodélicos,

la gente acude en masa al vendedor.

-Cómprenme, señores, señoras, abanicos pal caló.

Aquí los tengo: buenos, bonitos y baratos;

¿Cómo son? -pregunta un despistado.

-Pos mire, asín que son: entonces hablan las musas por él,

las ninfas, hadas, nereidas y el dios Eolo, adornando

cualquier aseveración bien sabida:

Abanicos rompeolas,

elegantes y elitistas,

para el niño y la niña,

para los acalorados currelantes

y también para los príncipes, princesas y gerifaltes.

-Tos sean bienveníos .apostilla.

Viajantes, turistas o marinos mercantes,

damas sencillas y caballeros andantes.

Presiosos y sin malaje ninguno.

De los que te hacen volar y soñar,

espirituales pero también maquiavélicos,

políticamente correctos pero a la vez a contracorriente,

esos que llevan el cántaro a la fuente,

los que protegen a los curtidos del campo,

morenos y hechos a sí mismos,

los que usa el señorito,

la oligarquía,

los finos y las finas.

Traídos de importación

pero fabricados en el país.

Pa que veáis.

También Made in Japán

o coreanos.

De todos los colores y estilos,

de tela, papel o piel,

y con su baraja rígida y plegable,

también de modalidad china

pues el exotismo es un signo de la historia,

también revolucionario.

Juegos de muñeca, rítmicos y variables,

incluso hay algunos que se paesen a los flabelos egipcios,

por seguir las tradiciones ancestrales,

otros son biodegradables,

también el origen es fiable;

imaginaros a los romanos agrícolas,

de nuestra cultura latina los padres,

rememorando el aventamiento de las cascarillas

de los granos de cereal,

-No se lo piensen má:

-Cómprenme abanicos

no sea que venga un temporal,

cason la mar.

Que no se los pueo regalá.

En el Capitalismo.

-Muchas grasias señorita, dios se lo pague,

son a dose euros los ma economicos.

Pero tié de seda también.

“En el verano convergente

se hace lo que se puede, ¿verdad?”

-Dijo la muchacha.

Y el buen hombre le regaló

la mejor y más delicada de sus sonrisas.

Cristales rotos y un futuro mejor

Un amigo desde mi retaguardia,

me escribió una carta de consuelo.

Tupido tiempo y espacio.

Letargo en mi corazón

y le respondí agradecida

con todas mis faltas de prosodia y sintáxis en inglés,

Dicen que la música amansa a las fieras,

a mí y a los ángeles nos enternece.

Preludio desaforado de un tiempo límite.

Procesos desangelados y mimetizados por tantas vanguardias

y unos pocos cruentos, que piensan que lo pueden todo a traves de la traición y el odio.

Si todos fuesemos como el cristal vaporoso de las aguas tranquilas

deslizándonos hasta el amanecer por entre hielos calientes,

no habrían dudas e incertidumbres. Ni temores.

Vi la vida pasar. Pero la que me espera y nos está esperando…

será indefectiblemente mejor,

Cojo mis cristales rotos, los del espejo identitario y me voy a militar

con la patrulla de los luchadores.

Un viernes por la tarde y tantos y tantos días…

La lengua perspicaz

Si las lenguas tienen pelos y escarpias,

si los oídos no oyen el altavoz de los justos,

si mil carmines reclaman amor desangelado,

si los adversarios son cruelmente indiferentes,

si los rencores se repiten en gramolas, fandangos y lechugueces,

si los refugios cavernosos apenas consuelan de las bombas y las escopetas,

si los lobos y los linces ibéricos se extinguen sin remisión,

si los besos son fríos y las noches concubinas,

si los arrebatos y errores no son perdonados y subsanados,

si las balas contra los gerifaltes y los malos no son más que fogueo,

si los héroes se silencian y se mimetizan en el insignificante tiempo,

si el pegamento no sujeta las sandalias del pescador y el apego hace mella,

si la mecha no enciende el fuego que incendiará la pradera de la revolución,

si los cartománticos y predictivos periódicos y medios elucubran a modo de programa estatal,

si los tiranos y clasistas en el poder, oligárquicos y proimperialistas, fustigan con correas y látigos a sangre y fuego,

si los caballos blancos de santiago son siempre blancos,

si la magia de la verdad no transforma colectivamente,

si los carnets te identifican como un número digitalizado,

entonces…

¡¡Deséame suerte y obliguémonos a seguir luchando!!.

La senda es larga pero no infructuosa.

Quiero calles y camisetas rosas,

quiero pasear entre perfume y más y más rosas,

quiero ser capaz de investigar libremente,

no esperar en las colas fumando mi adorado Manitu,

espero esperar comprendiendo a la verdadera paciencia diligente

y aceptar lo sobrevenido y lo que puede llegar.

Quiero ser presencia admirable, admisible y no fantasmal,

quiero cultura y riqueza,

una nueva revolución cultural en España,

que se escuchen las voces de los trobadores,

de los poetas,

de los cantautores,

detestar a la guerra y alabar a la paz sin condiciones y con principios,

transformar la violencia en defensa por la causa de la independencia nacional respecto de las injerencias de las potencias extranjeras.

Me gusta que crezcan simientes y semillas,

que sean nuestros los frutos de la tierra,

Quiero… mucho… mucho más… lo bueno y lo sabio…

aunque haya que esperar…

SEMBRAR EL CAMINO Y COSECHAR LO VIVIDO.

EL HAMBRE INTELIGENTE

El hambre inteligente

es aquella que acepta el bloqueo y el error.

A pesar de los éxitos coyunturales.

Mis musas, heroinas tridimensionales,

andróginaa y de cósmica visión,

por ejemplo, Tilda Swinton o Katharine Hepburn. Reflejo del compendio del mundo multipolar y abierto, dialéctico. Eso es.

Musas, hadas, diosas, princesas, feministas y ascetas,

féminas de la explosión vital.

A pesar de los bloqueos y el error.

Ser actitud, amplitud, senectud, quietud, salud, alud…

A pesar de los éxitos coyunturales.

Somos y estamos.

Es el hambre inteligente que debe sortear parapetos de cemento

y hormigón. Mera ilusión en apariencia, la felicidad efímera.

Te busco a cada segundo, minuto, hora y eternidad.

Se lo contaré a mis musas y fliparán.

Fuera monstruos. Respiraré en los parques, en el metro, en el trabajo y el ocio. Siempre acechas Can cerberos, con tus tres fauces tricéfalas aullando endemoniado desde el territorio de Hades, pero no conseguirás llevarme al Infierno.

A pesar del bloqueo y la ambición, el deseo o la innacción.

Seré capaz y también capataz. Viva la lucha y la misión vital de la existencia.

Conformé un caldo de cultivo lleno de microbios y bacilos, estreptococos, amebas, seres unicelulares que no se gemaban nunca en nada bueno.

Solíamos gritar y aullar todos juntos, a pesar de los éxitos coyunturales, condicionales, estatales, coaxiales, amables, falsos o rudimentarios,

Desde siempre sigo la luz y observo que el camino es largo y difícil.

Musas, esperadme entre mis requiebros y dudas existenciales.

Porque sigo a la Caja de Pandora. Porque sigo, sigo, sigo y sigo…

Y seguiré hasta alcanzar una claridad mayor, espíritus arcaicos, ácratas, sincréticos, sinérgicos, sacros, chamanísticos, embrujantes. A pesar del caos y el desorden estructural.

Es la vida, no hay más.

CINCO MICROCUENTOS DE UNA CHICA DE PUEBLO

Tal y como le decía su madre y se contaba en los corrillos mediante chascarrillos y otras chanzas, con mujeres sentadas a la puerta de una casa bastante sibilina, se lanzaba constantemente un mensaje extraño y perturbador: esas niñas, oh, esas niñas y muchachas decentes… ¡Cuidado con las malas compañías…!

Y la mujer entrada en años, mucho más tarde, se volvió comunista y mejor persona.

Situaciones… le damos tanta importancia a las situaciones y a las opiniones de la gente… y yo digo en mi propio manifiesto delirista: que viva lo que cada cual decida o quizá… ¿lo que diga una mayoría social? Uff… menos mal que el pueblo lo sabe ¿Qué línea lo dirigirá?

Y la brújula popular, con un potencial de largo alcance, señaló en 2011:

De Norte a Sur, de Este a Oeste… Y el ascendente 15M gritó como clamor grandioso y esperanzador: -La lucha sigue cueste lo que cueste.

En aquella gran mansión victoriana, teniendo como contextualización la cocina, marchan los siervos a dormir. En aquella tesitura noctámbula y onírica, donde los sueños jamás serán hallados ni explicados, la vajilla de porcelana, los vasos de cristal de Bohemia, los cubiertos de plata, todos aquellos utensilios que son usados por los marqueses ausentes, bailan una zarabanda graciosa y elegantemente significativa. Fue entonces cuando invitaron, enmedio de su gratitud por la libertad efímera, a sus hermanos de la chatarra. Y juntos, conformarían un compendio de unidad, risas y cantos bastante singular. Son más de las doce, cuando se dice que las brujas del inframundo salen a comer niños y a raptar almas incautas. Solo que en aquella cocina llena de recuerdos y de mugre, la brisa de la ventana interior acompaña y acompañará siempre a la felicidad pletórica.

Visitaron el parque numerosas veces. Se olieron, se tocaron en los morros como si fuera el final de sus vidas, paseaban en todas y cada una de sus incursiones moviendo sus culetes al son del viento, jugaban a la pelotita provocando que sus cabellos se moviesen rítmicamente por la emoción, gimoteaban irradiados por el sol de las mañanas y cumplimentaban todas sus pulsiones del momento. Transcurrido un tiempo, esos cuatro peludetes confinaron un hogar para criadero de sus retoños.

Así, los dos enamorados y sus sendos perros, todos muy semejantes en corazón y alma, en aquel nido de amor incondicional, cada vez que sus crías sonreían o gemían por las ganas de alimento o por el sueño, sus complacientes padres, alzaban las orejas a la vez que se les erizaban los pelos conmovidos por la belleza y el sentir más natural y ancestral del mundo. Los perretes aprendieron a captar con diligencia obediente el lenguaje sensitivo humano y sus gestos y rictus perceptivos. Por su parte, la pareja de humanos aprendieron tras haberlo estudiado concienzudamente la comunicación propia de los cánidos. Había días que se oía un coro fantástico y armonioso de voces perfectamente conjuntadas que ladraban, farfullaban y cantaban al unísono, al tiempo que se proferían abrazos y besos sin importarles su condición y su raza.

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