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LAS DUDAS FINITAS

Dudas razonables,

infinitas,

cartesianas,

metafísicas

o existenciales,

Encrucijada del paroxismo,

siempre a tu lado,

hasta el infinito. Hasta la ruptura final.

Ni de mis sueños escapas.

Dudas como escarpias.

Dudas llanas

y silogísticas.

Disyuntivas,

disquisitivas.

¿Y para qué?

Para nada.

Me decías en la almohada,

sueña y no pienses a ultranza.

Pues todo queda en el vacío.

Denuncio la verdad absoluta

que rastrea sin piedad la vida plana.

Si buscas respuestas,

que sea desde el hogar del corazón.

y del cerebro analítico.

El tiempo y el espacio,

percepciones subjetivas

que investigan sobre la realidad objetiva.

Amigos temporales, miedos ancestrales,

Si si o si no, no. Trasteando el qué y no el por qué

sales del rapto propiciado por los viejos fantasmas.

Escribí en un viejo papel

mis objetivos,

lo sellé con mi firma

y abierto en carne viva lo dejé en un lugar resguardado.

Espero hasta hallar el camino.

La luz en el día a día se describe voluntariosa.

Jubilosa apreciación: la de la fidelidad.

¿Dudas a mí, entonces? El transcurso del tiempo lo dirá.

La sangre revolucionaria llama a la sangre revolucionaria.

ABANICOS

Hace calor en este lugaresfera,

Hace calor pegajoso y humeante.

Rubor, sudor, decibelios locáticos y un ventilador.

Psicoestáticas sillas y un sillón.

Para sicoestetas escritores.

Describiendo realidades no vencidas.

Esta poesía no es del tiempo climatológico,

porque desde el amor me abanico, tras salir a la calle

llenando el aire y esparciendo esencias salvajes,

como todos.

Reminiscencia de sonidos, colores y olores y una nueva perspectiva estacional,

donde los nombres no importan, ni los llaneros solitarios,

ni los héroes ni los hados.

El intelecto pide cervezas y cocacolas.

Además se contemplan las rosas y los jardines tatuados.

Una madre le da un beso al angel desalado.

Los poetas viven agazapados, pero se nutren de connotación.

Obreros almuerzan su bocado de pan con lomo adobado.

Vírgenes suicidas y brujos que se atomizan en la noche espolvoreada,

maquillan sensaciones dispares y disparatadas.

Y nos abanicamos, comiendo helado como si ya no fuera a amanecer mañana.

La vida son cuatro días y cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventaba.

Mancillados abanicos nos protegen de la historia y la quimera,

un placer sencillo no sibarita.

¿El mundo occidental en armisticio?

No, hay guerras por todas partes,

económicas, políticas y militares.

El niño grita que quiere un móvil android,

la madre le da un cachete y lo mira de soslayo

mientras compra lotería.

Así es la vida, un abanico de infinitesimales posibilidades.

Un vendedor de abanos del aire,

se sitúa en una esquina pretendiendo hacer su agosto,

su sonrisa se difumina porque lleva media hora sin clientes,

hasta que dos señoras de la misa de a ocho

con su gomina y avalorios, le demandan mercancía.

No es esa puesta en relación con el valor de la fuerza de trabajo en las fábricas

ni de la que se extrae plusvalía al proletariado, pero hoy es el santo del marido de una de ellas.

Por lo pronto, lo acordado,

calor que se pega en los zapatos y la ropa,

que ameniza a los pájaros.

Se escucha a Pink Floyd desde lo lejos

alguien tiene puesto el reproductor de música

que hace ventilar los sones hechos a base de pensamientos psicodélicos,

la gente acude en masa al vendedor.

-Cómprenme, señores, señoras, abanicos pal caló.

Aquí los tengo: buenos, bonitos y baratos;

¿Cómo son? -pregunta un despistado.

-Pos mire, asín que son: entonces hablan las musas por él,

las ninfas, hadas, nereidas y el dios Eolo, adornando

cualquier aseveración bien sabida:

Abanicos rompeolas,

elegantes y elitistas,

para el niño y la niña,

para los acalorados currelantes

y también para los príncipes, princesas y gerifaltes.

-Tos sean bienveníos .apostilla.

Viajantes, turistas o marinos mercantes,

damas sencillas y caballeros andantes.

Presiosos y sin malaje ninguno.

De los que te hacen volar y soñar,

espirituales pero también maquiavélicos,

políticamente correctos pero a la vez a contracorriente,

esos que llevan el cántaro a la fuente,

los que protegen a los curtidos del campo,

morenos y hechos a sí mismos,

los que usa el señorito,

la oligarquía,

los finos y las finas.

Traídos de importación

pero fabricados en el país.

Pa que veáis.

También Made in Japán

o coreanos.

De todos los colores y estilos,

de tela, papel o piel,

y con su baraja rígida y plegable,

también de modalidad china

pues el exotismo es un signo de la historia,

también revolucionario.

Juegos de muñeca, rítmicos y variables,

incluso hay algunos que se paesen a los flabelos egipcios,

por seguir las tradiciones ancestrales,

otros son biodegradables,

también el origen es fiable;

imaginaros a los romanos agrícolas,

de nuestra cultura latina los padres,

rememorando el aventamiento de las cascarillas

de los granos de cereal,

-No se lo piensen má:

-Cómprenme abanicos

no sea que venga un temporal,

cason la mar.

Que no se los pueo regalá.

En el Capitalismo.

-Muchas grasias señorita, dios se lo pague,

son a dose euros los ma economicos.

Pero tié de seda también.

“En el verano convergente

se hace lo que se puede, ¿verdad?”

-Dijo la muchacha.

Y el buen hombre le regaló

la mejor y más delicada de sus sonrisas.

Cristales rotos y un futuro mejor

Un amigo desde mi retaguardia,

me escribió una carta de consuelo.

Tupido tiempo y espacio.

Letargo en mi corazón

y le respondí agradecida

con todas mis faltas de prosodia y sintáxis en inglés,

Dicen que la música amansa a las fieras,

a mí y a los ángeles nos enternece.

Preludio desaforado de un tiempo límite.

Procesos desangelados y mimetizados por tantas vanguardias

y unos pocos cruentos, que piensan que lo pueden todo a traves de la traición y el odio.

Si todos fuesemos como el cristal vaporoso de las aguas tranquilas

deslizándonos hasta el amanecer por entre hielos calientes,

no habrían dudas e incertidumbres. Ni temores.

Vi la vida pasar. Pero la que me espera y nos está esperando…

será indefectiblemente mejor,

Cojo mis cristales rotos, los del espejo identitario y me voy a militar

con la patrulla de los luchadores.

Un viernes por la tarde y tantos y tantos días…

La lengua perspicaz

Si las lenguas tienen pelos y escarpias,

si los oídos no oyen el altavoz de los justos,

si mil carmines reclaman amor desangelado,

si los adversarios son cruelmente indiferentes,

si los rencores se repiten en gramolas, fandangos y lechugueces,

si los refugios cavernosos apenas consuelan de las bombas y las escopetas,

si los lobos y los linces ibéricos se extinguen sin remisión,

si los besos son fríos y las noches concubinas,

si los arrebatos y errores no son perdonados y subsanados,

si las balas contra los gerifaltes y los malos no son más que fogueo,

si los héroes se silencian y se mimetizan en el insignificante tiempo,

si el pegamento no sujeta las sandalias del pescador y el apego hace mella,

si la mecha no enciende el fuego que incendiará la pradera de la revolución,

si los cartománticos y predictivos periódicos y medios elucubran a modo de programa estatal,

si los tiranos y clasistas en el poder, oligárquicos y proimperialistas, fustigan con correas y látigos a sangre y fuego,

si los caballos blancos de santiago son siempre blancos,

si la magia de la verdad no transforma colectivamente,

si los carnets te identifican como un número digitalizado,

entonces…

¡¡Deséame suerte y obliguémonos a seguir luchando!!.

La senda es larga pero no infructuosa.

Quiero calles y camisetas rosas,

quiero pasear entre perfume y más y más rosas,

quiero ser capaz de investigar libremente,

no esperar en las colas fumando mi adorado Manitu,

espero esperar comprendiendo a la verdadera paciencia diligente

y aceptar lo sobrevenido y lo que puede llegar.

Quiero ser presencia admirable, admisible y no fantasmal,

quiero cultura y riqueza,

una nueva revolución cultural en España,

que se escuchen las voces de los trobadores,

de los poetas,

de los cantautores,

detestar a la guerra y alabar a la paz sin condiciones y con principios,

transformar la violencia en defensa por la causa de la independencia nacional respecto de las injerencias de las potencias extranjeras.

Me gusta que crezcan simientes y semillas,

que sean nuestros los frutos de la tierra,

Quiero… mucho… mucho más… lo bueno y lo sabio…

aunque haya que esperar…

SEMBRAR EL CAMINO Y COSECHAR LO VIVIDO.

EL HAMBRE INTELIGENTE

El hambre inteligente

es aquella que acepta el bloqueo y el error.

A pesar de los éxitos coyunturales.

Mis musas, heroinas tridimensionales,

andróginaa y de cósmica visión,

por ejemplo, Tilda Swinton o Katharine Hepburn. Reflejo del compendio del mundo multipolar y abierto, dialéctico. Eso es.

Musas, hadas, diosas, princesas, feministas y ascetas,

féminas de la explosión vital.

A pesar de los bloqueos y el error.

Ser actitud, amplitud, senectud, quietud, salud, alud…

A pesar de los éxitos coyunturales.

Somos y estamos.

Es el hambre inteligente que debe sortear parapetos de cemento

y hormigón. Mera ilusión en apariencia, la felicidad efímera.

Te busco a cada segundo, minuto, hora y eternidad.

Se lo contaré a mis musas y fliparán.

Fuera monstruos. Respiraré en los parques, en el metro, en el trabajo y el ocio. Siempre acechas Can cerberos, con tus tres fauces tricéfalas aullando endemoniado desde el territorio de Hades, pero no conseguirás llevarme al Infierno.

A pesar del bloqueo y la ambición, el deseo o la innacción.

Seré capaz y también capataz. Viva la lucha y la misión vital de la existencia.

Conformé un caldo de cultivo lleno de microbios y bacilos, estreptococos, amebas, seres unicelulares que no se gemaban nunca en nada bueno.

Solíamos gritar y aullar todos juntos, a pesar de los éxitos coyunturales, condicionales, estatales, coaxiales, amables, falsos o rudimentarios,

Desde siempre sigo la luz y observo que el camino es largo y difícil.

Musas, esperadme entre mis requiebros y dudas existenciales.

Porque sigo a la Caja de Pandora. Porque sigo, sigo, sigo y sigo…

Y seguiré hasta alcanzar una claridad mayor, espíritus arcaicos, ácratas, sincréticos, sinérgicos, sacros, chamanísticos, embrujantes. A pesar del caos y el desorden estructural.

Es la vida, no hay más.

Manifiesto delirista

Que sea verdad el deseo,

que los sueños se cumplan.

Maquillaje para la tristeza,

por favor, delirios sean conjurados.

Acéptame, moun amour, desde el cariño.

La sinceridad sea convocada en certamen multitudinario.

Las sonrisas curen a los enfermos del alma y el cuerpo.

Las camisas y los vestidos sin reglas estéticas milimétricas.

Me compro un coche hidráulico y adoro los molinos de viento.

La edad de la inocencia es y será siempre sempiterna.

Te quiero bajo mil formas y cada una es venerada por un dios propio.

Las galletas no contienen triglicéridos ni grasas trans.

Todo y nada es lo mismo y nada tiene que ver. Según sea.

Los manifiestos son del pueblo y no del Estado.

Y qué placer que llorar solo sea de emoción.

La conjura de los goliardos jamás se cumplió.

Los muros fueron todos derribados.

Los psicotropos los constituye la propia mente,

endorfinas que me cuidáis con candor.

Este un una declaración delirista y está suscrita por miles de voces anónimas y homónimas.

RITUAL

¿No sabemos que la vida es una fiesta?

Ritual en aquella noche fría y trasnochada,

brujas y maledicentes enemigos contra las buenas hadas y hados.

Ritual. Asincrónico. Meditabundo. Confuso. Aciago.

¿Para qué damos vueltas y vueltas al son de la inercia inoperante

sin esperar nada a cambio?

Volátiles danzarines, saltimbanquis, zarabandas, teatros rurales, circos urbanos,

fuego fatuo que irradia el sol de poniente a una hoguera enmedio de las estrellas heladas.

Corremos y no alcanzamos la meta.

Nos preguntamos por acertijos macabros mucho antes de esperar

a que el Oráculo popular nos pueda responder adecuadamente.

Ritual exótico, decadente.

El demonio es la crisis singular que parece que fluctúa a través de ciclos inmundos y ahora se suaviza por decoro.

Como un regalo para frikis desnortados. Y tu, cariño, mirando a la ventana

a trasluz porque han cortado el recibo este mes por impago.

Ritual, nos cogemos abrazados y damos vueltas, si. Mañana, quién sabe.

Dios dirá. A los seres noctámbulos con patrulla infantil nos sigue faltando el pan.

Ritual. Cada beso, cada abrazo, cada forma de amor es una señal no perceptible. Pero solo atendemos a lo inmediato. No. No nos queda tiempo para más.

La frontera yugoslava cayó en varios pedazos, la pomposa beligerante y pulposa URSS se vió frenada por valientes sincerables que la enfrentaron,

por eso ritualizamos en tiempos modernos. Para olvidar el recuerdo de lo que fue la traición de varias décadas de infortunio trágico y maquiavélico.

Locos, orates festejados somos. Derrotados trabajando 60 horas por migajas de papel couché. Ritual. En Oriente y en Occidente.

Cada gesto, cada palabra, cada actitud, dichos sin acritud para contentar al poderoso Aguirre, la colera de Dios mimetizado en 36.000 altos cargos que cobran lo mismo que seis millones de trabajadores. Por ejemplo.

Entonces y por costumbre o desdén, vete tú a saber, bebemos, fumamos, nos acostamos con hombres y mujeres desnudos por dentro y desquiciados por fuera.

Ritualizando el pensamiento se llega a la encrucijada de donde no se sale

a no ser que introspectes tu interior infinito.

Y tú, el buen amigo, no abandones tus justos quehaceres. Sigue con tu rol de primavera. Que alguien te espera al volver la esquina.

Valientes. Ritualizadores, aguerridos infranqueables. Depositad vuestro destello y no os dé vergüenza mirar a la verdad del amanecer azul.

Quizá la nocturnidad nos perdone y envuelva con su manto nebuloso

y voluble, las almas más suspicaces.

Y no digáis a los niños nada de los Reyes Magos más allá de lo permitido

sin sellar el pacto del cariño-emblema como consigna del “Te quiero de todo corazón”.

Porque la vida es bella y cada final es un comienzo. Por eso, quizá demos vuelta y vueltas en un ritual que se muerde la cola.

Sin embargo y a pesar de ello, no dejéis nunca de bailar y ser felices.

Demos vueltas. Y vueltas. No importa. Y vivamos aun cuando el despertador suene a las 6 de una mañana de lluvia de temporal o de nevada polar.

TRANSFORMACIÓN

Una fiesta de cometas y confetis,

de champán y celebrities naturales.

Fue un amanecer pausado y paulatino,

condecorado con mil lluvias doradas estelares,

un escenario lleno de besos y abrazos sinceros, leales

y un sinfín de reencuentros corpusculares,

pletóricamente jubilosos. Los cuerpos, oh, los cuerpos…

perfectamente asociados a sus mentes, inteligentemente perspicaces,

elucubrantes y bondadosas. Una carroza traía presurosa a la princesa de vergel,

procedente del oasis reconstituyente, mayestático,

cuyas flores reverberaban al sol y adornaban el aire perfumado.

Una boda real y clásica: El, un principe encantador con traje Massimo Dutti y reloj de oro,

y ella con vestido suelto de Versace y corona de diamantes.

Apenas se hablaron en esa unión tan cool y vintage.

Se oyeron suspiros y cantaba el coro de niños, otros empujaban la larga cola de la novia.

Ya sé que dicen que los cuentos de hadas no existen. Pero en aquel lugar singular,

todo era libre y multitudinario.

Embelesadas especies únicas del siglo XXIII, raras avis que cosechaban aplausos tan solo por existir.

Se acabó el capitalismo destructivo y arrasador.

Porque todos vestían a la moda, todos absolutamente. Y el trabajo no era asalariado y dependiente del capital. La abundancia extrema y redistribuida en consonancia, hacía que cada cual tuviese sus necesidades y sus capacidades plenamente adaptadas a su vida social.

Un cielo terrícola y un clima reparador salvaguardado por verdes prados

y campos exhuberantes, la tierra para quien la trabajaba era lo justo.

Trabajo manual e intelectual equiparablemente equitativo.

No, no fue un sueño karmico ni una ensoñación enmedio del almuerzo laboral. La vida y todos sus manantiales de riqueza fluían sin descanso.

La leyenda de los indomables se fraguaba bajo la luna, entre comensales satisfechos

y lluvia de verano. Contingentes de comida y toneladas de risas.

Los coches y las pieles en plena inercia enmedio de caricias suntuosas

afloraban entre distintas clases de familias y relaciones.

Despegaban los impulsos, las pulsiones se controlaban y expandían sin traumas ni censura.

Sietemesinos de la razón y muy críticos, neonatos de un nuevo mundo maravilloso y fiel, porque la fidelidad se plasma ante la verdad y los hechos.

De vez en cuando llegaban a las orillas de las playas botellas con mensajes de náufragos doloridos que se habían exiliado voluntariamente por disidencia a las nuevas ideas. Y con el viejo pensamiento todavía a cuestas, pedían socorro en su recóndita isla escondite, donde no habían encontrado ningún tesoro enterrado. Muchos de ellos fueron rescatados por esencias buenas y nada susceptibles respecto del miedo a lo desconocido.

Los diferentes sin mucha conciencia aprendían pronto a aceptar y a atender plenamente.

Esos juicios de valor de antaño, cuánto daño. Resarcidos los hijos de los dolientes en clases y formación. La sangre y el grito de guerra se iba transformando en un proceso material y científicamente evolutivo,

que caminaba hacia el superior desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en manos de la mayoría.

Y los enamorados de la vida cantaban a los cantautores de la revolución, leían a los poetas malditos,

a Lorca, se fundían emocionalmente contemplando películas de Buñuel,

rememoraban a Stendhal y su síndrome contemplando cuadros de Dalí y de Picasso. No era perfecto pero era precioso poder decidir.

Y las ideas colectivas de los seres sociales eran unipersonales, propias, ricas y llenas de matices.

Repoblar el mundo invirtiendo en recursos. Los duendes del deseo

visitaban a la gente durmiente para reparar los posibles errores.

Rectificar era de sabios a ciencia cierta y nunca mejor dicho.

Y la mayoría eran por fin dichosos, aunque posiblemente hubiera mucho más que contar, si bien las cosas esenciales eran tan simples que muchas veces no hacía falta perderse en los detalles.

Los frutos de la tierra eran del pueblo. Y como en tiempos pasados las puertas de las casas permanecieron siempre abiertas, sin cerraduras.

Para que los amigos se considerasen entre iguales. Pues apenas perduraba la delincuencia y los actos violentos.

A partir de una época lozana que transformó el destino y que todo hombre recordaba, los movimientos de los planetas y del mundo gozaron de su verdadero rigor matemático, siempre dialéctico, siempre libre, siempre profundo, siempre sencillo, claro y diáfano, aguerrido, valiente.

La Caja de Pandora y la Esperanza

Y en aquel estrato mitologico y social

de un lugar desconocido y exótico,

semejante a un día sin fin,

apareció la Caja de Pandora acuciante

entre meollos dicordantes

y dudas trascendentales

arreciando sobre el aire volátil, frágil,

mimetizado en un destello fugaz,

abrasando los paisajes exhuberantes y los océanos caudalosos

al tiempo que se posaba sobre el bosque de las brujas legendarias

afines a los paraísos nefastos y perdidos de Cthulhu,

versador de los mitos y leyendas mas sórdidos del fin de la existencia,

pues en aquel equinocio de verano

donde despertaron de pronto los juicios de Salem

todos los druidas del mundo analizaban

sus cábalas acerca de la nueva teoría del caos,

como solución sincrética y ritualística

observando el aleteo de una mariposa multicolor,

tras haber intentado resarcir con sus pócimas y ungüentos a todos los vasallos de las aldeas, a los campesinos de las campiñas del señor feudal, a la chusma de poblados y ciudades medievales de la Edad Oscura,

hombres y mujeres de cuerpos curtidos y ennegrecidos por el sol y bañados por el cénit crepuscular,

no pudiendo evitar que, finalmente,

afloraran, agudizándose, los males del mundo en un nuevo sistema cruel y desolador.

Sin embargo y a pesar de todo, quedó otra vez la esperanza,

al igual que en ciclos anteriores,

nuestra dicha grecolatina de gran prestigio cultural e introspectivo,

para arrollar entre bemoles de abundancia,

a las madres selváticas, desérticas, campestres,

en el momento en que se juntan triunfadoras en su trono ancestral

con el objeto de adorar entrañablemente a la Pachamama y a la Tierra frondosa de cada país y continente.

Entonces y solo entonces la esperanza encuentra a su prometido,

la soberanía vestida de libertad.

Un nuevo modo de producción nació en una de esas reuniones aciagas

y no por fatalidad sino por las condiciones objetivas de la lucha de clases dentro de la batalla gigantesca que se estaba viviendo desde el principio de la historia, siendo la mayor contradicción, sino, la principal, respecto del resto de contradicciones secundarias.

La esperanza miraba y miraba sonriendo con complicidad

a sus súbditos populares echándoles confetis y estrellas fugaces

encima de sus cabezas, como en un festejo singular.

Nunca jamás se despegó de su propia etiología y significado.

Junto a ella, trinaban pájaros y danzaban las nubes

pletóricamente. Y para purificar ambientes diáfanos

pero controvertidos, de vez en cuando, lloraba la Luna

con sus pequeñas constelaciones, formando una estelada sideral

que intentaba tapar las guerras sobrevenidas.

El futuro se iba escribiendo con sangre zigzagueante y agua de manantial,

sin duda, una simbiosis inherentemente dialéctica.

Por fin, los males del mundo se diluyeron infliltrándose dentro de la vida en combate,

entre Avatares y Goliardos y los subyugados inocentes,

entre explotados y oprimidos frente a sus explotadores y opresores.

Pandora enfiló sus armas y la Esperanza su valor, el cual, fortaleció

la alquimia mágica de los corazones justos.

La esperanza, virtud refinada y a la vez perspicaz, nunca abandonó, a partir de entonces, ni a la mística, ni a las creencias particulares y, mucho menos, al materialismo científico y al desarrollo ultratecnológico de los nuevos tiempos.

REENCUENTRO AD HOC

Maniobras de escapismo

en noche plastificada.

Noches de suicidio cognitivo

y cabaret pop. Sideralmente resarcidas a través de la banalidad-

El Poeta Halley, es mi compensación de un amor letargo;

y Love Of Lesbian y su musa cancionera

se amplifican en mis oídos, planean.

A contracorriente.

Un retardo acústico se impregna entre las paredes

y el mobiliario vintage.

Y tú ya sabes que te espero

en los ratios de mi soledad vencida.

¿Acaso alunizará algún platillo volante,

algún duende, elfo, Hados, Homero, los Aedos griegos

con su mitología falsaria

pero grandilocuentemente connotativa,

aquella que arreciaba en mis estudios de secundaria?

Leo a Bukowski y el Realismo Sucio de los Poetas Malditos.

Y me doy cuenta de que he perseguido excusas para no ver la realidad.

Boomerang que explota en cada emoción catárquica.

Pero compensa… ¡Ay, compensa tanto… y tanto…!

¿Por qué no imaginar a partir del imaginario colectivo,

acerca de mis leyendas urbanas y urbanitas,

divirtiéndome con los espíritus del mito de Cthulhu

y un poco de Poe y Lovecraft

y así lograr amenizar la sala de las muñecas tristes?

Cuando al fin doy contigo

siempre es en la inmaterialidad de mi ser social

desdibujándose la conciencia como un cortapisas.

Tan solo representas un recuerdo solapado. Tú, renegado. Yo, despechada.

Hasta tu vuelta de aspirante al trono de la princesa.

Amigo Prometeo,

si nuestra cárcel es un látigo certero,

búscame en otros mundos,

aunque estén en éste.

Aquella mañana de calor pegajoso

velado en el trasiego de nuestras carreteras infinitas

donde nos despedimos sin hablar,

no nos dijimos adios siquiera con un gesto,

ni mirada lasciva de complicidad

pues fue un descuido.

Ahora, en mi carrusel vuelas escondido y con muchas mujeres felinas

por los pafetos de vidas cercanas;

Y yo, recorro humildemente los cafés costumbristas literarios

fumando tabaco americano y festejando el copacabana; bailando bien.

Bailando, sí, como una danzarina novel pero perfeccionista,

enfilada hacia el fin del infinito,

en un abrir y cerrar de ojos. Con prisa pero sin pausa,

hasta donde llegue mi existencia. Manifiesto delirista, como la canción.

Soy capaz de huir de mi propia cárcel con voluntad y valentía esforzada.

Lo logro. Con medalla incluida y reconocimiento político y social.

En mis noches aciagas vuelvo a empujar el horizonte tapado por lo tenebroso.

Inmediato ratio de incognoscibilidad desatendido.

La respuesta está en la alternativa revolucionaria,

animal y salvaje,

de un beso en nuestros labios resecos.

En cafeterías connotativas y conceptuales,

de tertulias poéticas y rimas y leyendas cognitivas y conductuales.

Igualmente político-ideológicas, donde mis manos no pesen nada, floten,

y donde beber de tus fuentes, maestro taciturno y serioso.

Maldita dulzura la tuya.

Pretendo Cielos pretendo…

éxitos en la lucha,

caricias en las mejillas y abrazos chachi.

Es lo que determinaría una imagen fugaz

que pudiera quedarse conmigo eternamente.

Y se personificara como hombre. Como en una alegoría mágica.

En los bailes. En cada cambio de estación.

En los parques de tránsito,

llenos de globos, espumas de azúcar y niños replicantes,

de ancianos que se rebelan ante el final impoluto,

reflejo de mil pulsiones desangeladas.

De Eros y Tanatos.

De vida y muerte.

Te busco.

Te busco en cada respiración y pálpito,

en cada paso desaforado.

Tus ojos claros se clavaron en mis pupilas esmeralda

en aquel recuerdo veraniego.

Entonces inspiro fuerte

y te veo en la calle como un destello cardíaco y muscular

porque mimetizas los rasgos en cada caballero andante,

en cada chico fumador,

en los muchachos limpos y transparentes

que pasean con una sonrisa descomunal, luchadores.

Y aquellos que leen la plantalla del móvil y ocultan su rostro

mirando cabizbajos.

Y me parece escuchar tu silbido de caramelo y azúcar glass,

envuelto con celofán de colores,

al son de la música indie de un pretérito perfecto de indicativo.

Y, es más, cuando me gire, serás tú.

Cuando observe caer la lluvia de verano,

serás tú.

Cuando el frío nos visite en su ciclo prodigioso

y nos vista de pájaro azul tipo Fénix,

serás tú.

Cuando el manto nuboso me envuelva,

serás tú.

Serás tú siempre, amigo dulzón,

siempre preso de mi propio propósito.

En los arrabales de una ciudad lejana y aciaga, pretendidamente prohibitiva,

próxima a un palacio soterrado,

sinérgico, paramnésico y psicológico.

Como un misterio que conduce a un tesoro bajo el suelo,

aparecerás casi sin pretenderlo.

Será un reencuentro casual, singular, paradójico.

Porque en realidad nunca te fuiste.

Sueño mis evocaciones

en medio de la caída vacía.

La de dos ángeles penados condenados al ostracismo.

Solo necesitamos despegar.

Porque te confundí con una morada sucia y obtusa;

sabes que la moral judeocristiana y estatal

nos persiguió como a gladiadores en el circo.

Tú con tu buena posición,

yo con mi delicada situación.

Pues te digo: nos convertimos en gigantes con piés de barro,

Davides transformados en auténticos goliardos erráticos y errados.

Nuestra jura es la conjura.

No sabes cuánto espero el reencuentro.

Si bien, no sé lo que me voy a encontrar,

según sea MUERTE O AMOR.

REENCUENTRO AD HOC.

“Puede que por fin comprendamos nuestro silencio tendencioso”