Archivo de la categoría: MICROS

Lo que esconde la incertidumbre – Micro.

Photo by Luis Quintero on Pexels.com

Ahora no se sentía con ánimo para escribir y, sin embargo, lo estaba haciendo. No le apetecía dar luego un paseo pero seguramente lo haría, sin rechistar. Allí, no existía el miedo, la duda era vencida en pocos ratios, apenas segundos, el frío se cubría con cualquier prenda deseada, elegante, sofisticada o incluso sencilla. El rencor era impensable y no retoñaba cabezas porque nadie se acordaba de cómo se podía hacer el mal ni reincidir, siquiera en un leve error de imprecisión. Siempre estaba puesto el arcoiris, el canto del gallo o de cualquier pájaro deseado se producía a casi cualquier hora, las estaciones eran imperecederas, si bien, se podía elegir el tiempo cronológico que se quisiese, de forma oportuna o no. Y muchas más cosas chachipirulis se podían ejecutar sin esfuerzo ni remordimiento.

El médico del metaverso celestial le acababa de visitar, dándole un diagnóstico y un pronóstico razonablemente bueno, junto con una terapia en consonancia: que dejara de ver tanto la tele en horas de programación vespertina y en el momento en que daban cotilleos interestelares: que si las nubes rugían mucho cuando la lluvia se presentaba en agosto o esas nebulosas ligonas que se reunían en demasía con las estrellas fugaces, mostrándose a través de una pantalla demasiado disfuncional y multiversal.

El cielo era así para aquellos que creían en el, incluso en lo más profundo del sueño paradójico.

La cosecha de 2021

Photo by Samson Katt on Pexels.com

Se dió cuenta de que nada había perturbado su singularidad y su carácter identitario a pesar de los profundos cambios. Lo cual significaba mucho, por no decir, que era una premisa de acción y de pensamiento.

Sin desvirtuar tiempos pasados, se dirigió el trabajo con las debidas precauciones. Se decía mucho de cuándo se iba a alcanzar la inmunidad de grupo o de rebaño pero lejos de dejarse llevar por los vaticinios, sino en atención a los criterios cientificos y epidemiológicos del momento, periódicamente informados, se dispuso a ejercer sus tareas con profesionalidad y atención puntual.

Luego, se fue a comer una pizza encargada, al salón de su casa acompañado de su gato León y de su perro Ronco. Y de su serpiente de río, que no hacía nada más que pasearse por las estancias, una hora al día y bajo su estricta vigilancia, pues luego la encerraba en su grandioso acuario. Era una culebra común española, con lo cual, el veneno no existía, tampoco el peligro. Y él se consideraba, en los hechos, una persona responsable.

El loro le dió las buenas tardes muy adiestradamente. Mientas escuchaba a U2 y su álbum Achtung Baby.

El peluche fetiche de su infancia, que aun conservaba como un elemento totem ancestral, intrafamiliar, se encontraba lavado, intacto, bien cuidado desde la nostalgia, una reminiscencia sistémica que todos llevamos dentro en múltiples formas y se pone de manifiesto en algunos momentos de paz.

La vida dentro de su morada era la típica de cualquier compatriota que no se resignaba a la queja y a la desesperación. Con sus particularismos y especificidades de costumbres, rituales y ejercicios de pensamiento, con sus buenas acciones de preservación de sus congéneres, a los que había que respetar en el mismo grado de igualdad que el amor que se tenía a sí mismo.

Las vacunas estaban ya ahí, administrándose y repartiéndose por CCAA. Esperanzado se comió su tortilla de ajos, junto a una copita de vino peleón, de su tierra natal, justo la cosecha de 2021 trabajada un año antes; le gustaban los clásicos y eso que era un buen gourmet de la cocina de diseño, de otras muchas también, alternando estilos y países, pero es que en esta vida había que probarlo casi todo, pero tampoco olvidar las buenas costumbres, las de toda la vida. Y rememoró el pueblo del que era oriundo, acordándose de la Jandra, la Lupe, el Domingo, el Juan, el Pepe… Deseándoles lo mejor.

Lo que nadie sabía, porque lo guardó como secreto de ultratumba, es que le había tocado el tercer premio de la lotería de Navidad, la del 22 de diciembre. Pronto decidiría cómo invertir, ahorrar, y ofrecer pellizquitos a los que más le importaban o lo necesitaban.

En definitiva, la vida no había cambiado tanto. Solo un pelin, había que sobrellevar sorpresas de última hora y todo eso, pero ya nos habíamos acostumbrado.

Se durmió a las diez y media con la perfectibilidad de un reloj suizo y se dispuso a soñar, como siempre.

Los gatos de la noche oculta (pequeña distopia)

Photo by Craig Adderley on Pexels.com

Iban en manada,

agazapados entre el aire vacuo de la crepitud de la luz de la luna renacida

porque por cada naufrago de la ciudad que vivía como dolomita incauto,

ajeno a la humanidad del extrarradio,

miles y miles de gatos

salían a por sus raspas matutinas

entre podredumbre y contenedores de basura,

yerma la tierra en aquel pedazo de urbe

que dilapidaba el acceso a la salubridad

pues la lluvia ácida anidaba las fachadas

de par en par,

siendo los felinos los mayores inmunes epidémicos.

Dicen que el año del gato está cerca

y que el fin del nódulo humanista

contiene el cortapisas perfecto.

En el año del gato

cientos de camadas esperan a ser los amos

con sus ojos dilatados

y su córnea convexa

que les hacen entrever un sexto sentido.

Simbolizando estados de ánimo parejos al del humano

en condiciones de oscuridad disforme

que les hace comunicarse sin emitir guturalidad alguna.

Quiza sea esta capacidad la dualidad del futuro

y del gestor más acondicionante.

Anubis les dirige desde su cénit opaco

tras haberles pesado el corazón en la historicidad,

en su Egipto natal,

cuando tan solo cazaban ratas y bichejos en los silos de trigo.

Ahora su reino seguía sin ser de este mundo

y afloraba disperso el ceño en la dimensionalidad de sus bastones oculares.

Corrían y corrían como si hubiesen descubierto el maná

pero eran los dioses que les aclamaban desde sus tumbas piramidales.

Si usted ve un gatito indefenso esconderse tras de un coche

quizá no sea el mismo del que os hablo.

Los dolomitas rocosos acechaban entre los rincones de las fachadas

esperando a sus mascotas.

El género humano dormía en otra dimensión.

Ajeno a sus sueños de plenilunio.

Y sonaba la sirena

Cómo tañen las campanas de la iglesia,

dijo una plañidera a otra en su costumbrista hacer,

mientras el río empujaba a la victoria de tantos labriegos

cuya cosecha saldría ese año adelante,

mientras el sol tamizaba los huertos y el oleaje

de aquel mar de senectud y de prestancia jovenal

siendo que el reflejo de los rayos dilapidaba las penurias

de épocas flacas.

Todo el pueblo celebraba la matanza y

las carnes y embutidos se elaboraban por doquier,

en eterno equilibrio con las nuevas generaciones que

trasitaban por el éxodo temido y doloroso del campo-ciudad.

Una ciudad taciturna, de murallas ruinosas y un palacio de ensueño

que todavía soñaban los más ancestros ancianos de oídas,

gracias a sus padres y abuelos sentenciosos.

Más tarde, la maestra laboriosa en su intelectualidad aceptada

liberaría de las chanzas y bromas entre estudios de afluentes y

geografía escolapia a los bravucones muchachos y edulcoradas muchachitas

que estrenarían vestido de domingo patronal dentro de dos días.

Los señoritos hacían alarde de poderío de misa de a doce

en las primeras filas de un proscenio religioso

que desdibujaba por encima suyo un teatro de dorados ornamentos religiosos

y velas que parecieran ser escanciadas de a lo lejos

por una mano invisible. Que vigilaba la quietud del paraje

y de los escenarios, entre simbolismos y algún que otro sincretismo solapado.

Todavía era septiembre de candor, o eso parecía atenazar la mañana

excepto cuando sonaba la sirena y debían ir todos al refugio.

Pocholandia (En clave de humor sencillo)

Pues a ciencia cierta, mientras estoy escuchando a un grupo poco común, no demasiado conocido en España pero muy bueno, escribo acerca de los pochos y pochas que estamos todos. Se llama El mató a un policía motorizado, pero lejos de hacer mucho caso a la nomenglatura, considero que debe de ser cuestión de marketing musical o empresarial, de la discográfica, a lo mejor. Esta entrada, con toda la enjundia del mundo la he denominado Pocholandia y si, como habréis apreciado y si no, os lo digo, acabo de emplear un eufeminismo un tanto vulgar para no tener que decir que vivimos lo que vivimos, actualmente, ahora utilizo un sesgo, es como ocultar lo que no quiero nombrar pero sin hacerlo explicitamente, mediante una locución verbal o una frase hecha, me da igual.

Pocholandia, es lo mejor que podía sucederle al mundo para cambiar las conciencias… Eh, un momento, ¿quién eres tú para emitir esa apreciación tan ranciamente falsa y cruel? Pues el narrador omnisciente. De eso nada. Y haz el favor de poner guiones de diálogo. No, porque hay confianza. Calma, prota. Dueña del blog, no me toques los coj… Vale, vale, acepto pulpo como animal de compañia. Qué se le va a hacer.

Poco sabemos de la coyuntura, poco, si bien, cada vez un poco más gracias a los expertos. Y DÉJAME QUE SIGA YO SOLA, PORFA, QUE ME LO ESTROPEAS TODO, NARRADOR OMNISCIENTE. -OMNIPRESENTE, UN RESPETO. Bueno, como tú quieras, adiós.

Como os iba diciendo, el mundo ha cambiado sus relaciones internacionales. El país está gobernado por un gobierno progresista, votado por dieciséis millones de votantes, tras una ardua batalla.

Pero de eso se habla poco, o se omite como centro de la información nodular hacia la opinión pública. El caso Kitchen y algunas cosas más, aparte de las necesarias cifras epidemiológicas.

Por cierto, Madrid, te quiero. OS QUIERO, madrileños del norte, del sur, del este y del oeste. Todo se solucionará.

Trump está un tanto desnortado, ¿verdad? No consigue contener Asia Pacífico y fundamentalmente a China. Creo que se están cumpliendo los designios de lo que vaticinaban las peliculas futuristas acerca de un nuevo orden mundial. No es exactamente así, desde el punto de vista geoestratégico, sin embargo, he de confesar que dependo mas de Europa que anteriormente, sin acritud y desde la unidad. En esta primera fase larga y candente, porque esto va por fases… ?

Ya no sé ni cómo llamarme, si Mari, Marisa o Mª Luisa.

Pues he perdido la posibilidad de hacer vídeos de youtube, Una youtuber booktuber menos. Qué poco flow.

Si, Nada chebereché.

En el silencio de la lumbre artificial, soñe en relámpagos de estrellas fugaces que se llevaban mis peores y tortuosos pensamientos. De paso, que bajen la basura, que se me ha acumulado un poco. HACE TRES DIAS que no salgo. jjajajajaja. MENUDA SOLITARIA ESTOY HECHA. TECNICAMENTE QUEDA MEJOR DECIRME A MÍ MISMA INTROSPECTIVA. POR NO LLAMARME MISÁNTROPA.

Ey, que las mayúsculas no se acentúan. Lo sé. Era solo por no seguir siempre la corriente. Ah, vale.

Imaginemos la Biblioteca de Alejandría en la actualidad hecha emporio precioso, cuna egipcia del saber y del conocimiento homenaje de la civilización ancestral que encumbró a tantos dioses mitológicos fervorosos, no como los griegos. ¿Qué les pasaba a los dios del Olimpo?

Que no tenían criterio propio, hacía todo lo que les decía Zeus. Y todo era injustamente arbitrario. Homedo, los Aedos y todas esas cosas tan bonitas… pero no sé decir inoperantes, muy figurativas, connotativas, denotativas y poéticas, hasta la llegada de la filosofía. Y con ella los filósofos de la naturaleza, luego los presocráticos, Sócrates, Aristóteles, Platón… casi na.

Anda, anda, ya sigo yo. Que poseo más enjundia que tú, omnisci. Okay, prota.

¿Y para cuando un noviete? Ah, ahi me has dao. Primero la base material, siempre debería de ser así. Un curro o algo de eso. Lo primero de lo primero. Si no no hay ni truco ni trato. Ah, vale.

Por cierto, ¿crees que Lagarde ha cambiado mucho? ajajja.¿No habrás visto Trasnformer la no se cuanta parte… ? te dije que no vieras tanta tele y cine y esas cosas. Leer es mejor, jejejejejej. Eso de los cambios sinérgicos, no vale para todo el mundo. Sin embargo, ahora que lo dices, la noto más amable. A todos. Espero que las ayudas lleguen, el fondo europeo es importante en esta fase. Va por fases, NO? Eso parece. Tengamos esperanza y lo DECIMOS ENSERIO. 140.000 está muy bien, de momento, y luego ya veremos.

¿Cómo está tu hermano pequeño? En un erte y a dios gracias, por lo menos tiene una ayuda. Me alegro, Omnisci. Gracias, Mari.

¿La familia, en general? Bien, gracias al Universo. Con todas sus leyes y movimientos orbitales, sean de tipo circular o de traslación o de lo que sea.

Hablando de Monarquía y República… Lo que yo pienso con el corazón rojo como un destello solar, o como una llamarada flamígera, es que ese debate se debía haber finiquitiao durante la transición, antes de firmar los Pactos de la Moncloa. Pero dicho también de paso, ahora no procede ni cuestionarlo, hay temas prioritarios, como se suele decir, una jerarquía de valores.

Espero que este gobierno tan guay siga por mucho mas tiempo del pronosticado en función de la legislatura e incluso de los presupuestos. Que se harán, estoy segura que llegarán a un consenso amplio, una apertura máxima, dada la estrategia política que siguen algunos, pero bueno, Hay que partir siempre de la unidad y un respeto ciego y profundo al viento popular o a la mayoria progresista. Eso. Bien dicho, prota.

Y también a la naturaleza de la línea del actual que gobierna. Todo hay que decirlo. Que es aceptablemente conciliadora y justa.

Mientras tanto, prosigue el frente de unidad.

Ay!!! ! Qué ocurre… Que se me quema la empanadilla, me tengo que devolver a la cocina. Bueno, prota Mari, hasta la próxima. Hasta pronto Omnisci.

La semana que viene hablaremos de lo que se nos ocurra.

Un placer platicar contigo. Lo mismo digo.

Chau.

Chau.

No te olvides de repasar las faltas y la prosodia.

Eso por supuesto.

Corta, ya,

No, cariño, corta tú.

No, corta tú.

Adios, cielo,

Adiós, cari.

Adios, adi….. PLAF.

Ha colgado. Vueno, voi a corregir jo. La prota estaba de cocinillas y se le quemaba no se que… haver… crfeo que está bien así. NO, asá, da igual.

CINCO MICROCUENTOS DE UNA CHICA DE PUEBLO

Tal y como le decía su madre y se contaba en los corrillos mediante chascarrillos y otras chanzas, con mujeres sentadas a la puerta de una casa bastante sibilina, se lanzaba constantemente un mensaje extraño y perturbador: esas niñas, oh, esas niñas y muchachas decentes… ¡Cuidado con las malas compañías…!

Y la mujer entrada en años, mucho más tarde, se volvió comunista y mejor persona.

Situaciones… le damos tanta importancia a las situaciones y a las opiniones de la gente… y yo digo en mi propio manifiesto delirista: que viva lo que cada cual decida o quizá… ¿lo que diga una mayoría social? Uff… menos mal que el pueblo lo sabe ¿Qué línea lo dirigirá?

Y la brújula popular, con un potencial de largo alcance, señaló en 2011:

De Norte a Sur, de Este a Oeste… Y el ascendente 15M gritó como clamor grandioso y esperanzador: -La lucha sigue cueste lo que cueste.

En aquella gran mansión victoriana, teniendo como contextualización la cocina, marchan los siervos a dormir. En aquella tesitura noctámbula y onírica, donde los sueños jamás serán hallados ni explicados, la vajilla de porcelana, los vasos de cristal de Bohemia, los cubiertos de plata, todos aquellos utensilios que son usados por los marqueses ausentes, bailan una zarabanda graciosa y elegantemente significativa. Fue entonces cuando invitaron, enmedio de su gratitud por la libertad efímera, a sus hermanos de la chatarra. Y juntos, conformarían un compendio de unidad, risas y cantos bastante singular. Son más de las doce, cuando se dice que las brujas del inframundo salen a comer niños y a raptar almas incautas. Solo que en aquella cocina llena de recuerdos y de mugre, la brisa de la ventana interior acompaña y acompañará siempre a la felicidad pletórica.

Visitaron el parque numerosas veces. Se olieron, se tocaron en los morros como si fuera el final de sus vidas, paseaban en todas y cada una de sus incursiones moviendo sus culetes al son del viento, jugaban a la pelotita provocando que sus cabellos se moviesen rítmicamente por la emoción, gimoteaban irradiados por el sol de las mañanas y cumplimentaban todas sus pulsiones del momento. Transcurrido un tiempo, esos cuatro peludetes confinaron un hogar para criadero de sus retoños.

Así, los dos enamorados y sus sendos perros, todos muy semejantes en corazón y alma, en aquel nido de amor incondicional, cada vez que sus crías sonreían o gemían por las ganas de alimento o por el sueño, sus complacientes padres, alzaban las orejas a la vez que se les erizaban los pelos conmovidos por la belleza y el sentir más natural y ancestral del mundo. Los perretes aprendieron a captar con diligencia obediente el lenguaje sensitivo humano y sus gestos y rictus perceptivos. Por su parte, la pareja de humanos aprendieron tras haberlo estudiado concienzudamente la comunicación propia de los cánidos. Había días que se oía un coro fantástico y armonioso de voces perfectamente conjuntadas que ladraban, farfullaban y cantaban al unísono, al tiempo que se proferían abrazos y besos sin importarles su condición y su raza.

MIENTRAS DURÓ

Triqui tra, triqui tra,

yu ba sana, yu ba sana…

Las hiernas, oh, las hienas,

mientras salen a la llanura

a reírse de los sapos y las pócimas.

Y esa brujita en Salem,

esta noche la han dejado jugar con un pequeño candil,

Tan diminuto como sus manos de princesilla condenada

al hambre y al delirio. Hasta volverla cenizas y carbón.

Su madre implora a los jueces.

y ELLA, la niña enloquecida, desnutridanente anoréxica,

canturrea acompañada por tenebrosas ojeras negras:

Yu ba sana, yu ba sana,

Tri qui ti, tra ca ta.

¡Esas plantas con sus hojas amorfas obra de Satanás!

-grita la Inquisición-.

Quinientos años después…

En una isla, nuestras islas malogradas,

existe la tierra redonda como pelota científica.

Un reglamento burgués y el típico desapego al Estado.

No, no, no, no, no quería repetir el acto detestable.

Los inocentes no son quemados pero sí van a la cárcel

los robagallinas.

Su madre le echa avecrem a la sopa y todos comen con gula de sibarita.

Les tocó la lotería y ahora son nuevos ricos pero guardan aun ciertas viejas costumbres costumbristas. Y algo de ridícula compostura provinciana.

Y es todo normal.

En la familia hay un ni-ni, otro empellón que ha terminado derecho,

un abuelo cuentabatallitas, la abuela que hace galletas caseras

los domingos y fiestas de guardar… y .. oh, una bruja de catorce años

que compra velas blancas y negras y juega a la ouija con sus amigos siniestros. Sus góticas facciones la delatan…

Tri qui ti, tra ca ta…

Yu ba sana, yu ba sana…

Dies años más y en aquella cárcel de mujeres, solo estorba la soledad disolvente.

Ella trabaja en la lavandería para purgar el atraco al banco y sacarse unas pelillas.

Un atraco a mano armada donde, por cierto, no murió nadie y la muchacha cayó vencida de rodillas

pidiendo al GEO que no les disparara.

Porque querían montar un centro de mancias y esoterismo

y ninguna entidad financiera les daba ni un puto préstamo,

Triqui ti, tra ca ta,

Yu ba sana, yu ba sana.

Y las hienas del ostracismo se cernieron sobre ellos.

El, todavía no tenía los dieciocho y tuvo la suerte de parar en un correccional.

Los vientos Céfiros antiguamente pacificadores ubicados en la Cueva de Tracia, se confabulan en la noche de las brujas y los brujos…

Una vez en libertad, salen volando por entre las ventanas tras comer de las setas del diablo y convergen en uno solo, con cuernos y rabo.

Ese día en la discoteca bailaron descalzos y se aventuraron hacia el fin de sus días lógicos. Como tantos otros espíritus orwelianos de los ochenta.

Oh, esa ruta de New wave y sonidos neorrománticos, dos empedernidos

diablillos probaban por primera vez la heroína para no salir jamás del círculo

de Ares y el Inframundo, donde iniciaron el ritual de cavar su propia tumba.

Frenesí, frenesí,

Yu ba sana, yu basana.

LA PRUEBA

En una cola de lo que parece la administración de un centro de atención:

-¿Siguiente…?

-Pues… yo mismo…

-Reseñas:

-Esto… Pepe Gómez Prieto, licenciado en psicología por la U.N.E.D y aspirante a conseguir plaza como psicólogo interno residente. Me presento el próximo día…

-Vale, suficiente. No le he preguntado por sus aspiraciones futuras. Con el nombre me basta. Espere en recepción, pasillo del fondo hasta el ascensor. Si prefiere, puede subir las escaleras para llegar al piso segundo. Continúe a la izquierda y siga por ese otro pasillo hasta la sala C donde se encuentra otro punto de atención. Allí ya le informarán con mayor detalle.

-Gracias, uff, qué complicado para dirigirse correctamente, si solo es una sala de espera. Por cierto, no sé ni dónde estoy, me ha traído un taxi no sé cómo y me ha dejado en este lugar.

-Todos dicen lo mismo, ejem. No importa. Es que hay muchos demandantes para vivir en esta residencia. Como ve tiene de todo, vistas preciosas, piscina, parque amplio con animales salvajes, centro deportivo, un enorme complejo de ocio, con cine, restaurantes, bares y zonas de copas. No se asuste, si pasa por el safari park debe saber que los animales no atacan. Se acostumbraron hace tiempo a la gente. Y la gente de aquí a ellos.

Pero… pero…

-No me replique y suba de una vez ¿No ve que hay overbooking? Muchos como usted esperando… ¡Venga…!

En el otro punto de atención, junto al puesto, se encontraba un funcionario con smoking, muy elegante, atendiendo al personal:

-Siguiente…

-Hola, buenas, soy…

-Si, ya lo sé, eres Pepe, ¿verdad?

-Ah, veo que ya le han informado en poco tiempo…

-Bueno, aquí todo se sabe pronto. Dime, ¿cómo prefieres residir en esta superestructura multidisciplinar e integral?

-Yo tenía que… presentarme a las oposiciones de psicólogo, el P.I.R… Y no me puedo quedar. Tiene que comprender que…

-De acuerdo, esto es normal. Todos decís lo mismo. Sin embargo, observo por mi experiencia práctica y profesional que tú… -te puedo tutear, no?- .

-Si, por supuesto.

Creo que mantienes cierta reticencia a aceptar estar en este sitio.

-Hombre, todo lo que yo quiero ser es un buen psicólogo. Me he preparado para ello durante varios años entre la licenciatura y las dos pruebas de P.I.R que llevo ya. De hecho mi próximo examen es…

-Ya, ya, unos dicen esto y otros que son jardineros, abogados, médicos, agentes de seguros, etc . El bla, bla, bla, de siempre. Como eres el último que ha llegado y no hay nadie detrás, te voy a mostrar algo para tu interés personal que te sorprenderá. ¿Ves? En aquel saloncito de enfrente se encuentra Freud leyendo un libro de recetas caseras. Nada de por ejemplo Psicopatología de la vida cotidiana o La Interpretación de los sueños que son obras suyas científicas super interesantes. Te digo más, su principal afición es salir al campo y cazar mariposas. Las observa y analiza su comportamiento. Ahora bien, no me preguntes si ha logrado aplicar el psicoanálisis en ellas porque me temo que no lo sé, si bien considero hasta donde alcanzo que es del todo improbable. Fíjate, sin ir más lejos, yo me saqué un módulo de informática en la F.P y mira ahora a lo que me dedico, recepcionista… ¿No te parece gracioso? jajajajaaa aaah… ejem… bueno…

-Le voy a decir taxativamente que por encima de mi propia vida me he propuesto ser psicólogo y tenga por seguro que lo seré ¡Cueste lo que me cueste, ea!

Relájate, colega, esto… ven, vamos, sentémonos aquí a hablar. Uy, que sofá más acorde, es extensible y todo. Ahora nos traerán algo para beber. Yo me pido una Maho… ¿Y tú?

-Nada. No me apetece beber ahora.

-Señorita, tráiganos dos cervezas de la casa, de esas tan especiales, y unas tapitas para picar. Gracias. Y dime, ¿ya tienes una teoría propia o prefieres seguir la cátedra propiamente dicha?

-Estoy en ello. Todavía no la tengo demasiado bien formulada. Si bien, su perfil tendrá como base algo del psicoanálisis y también del conductismo operante. En función del tipo de síndrome o transtorno clínico. Me cogeré los más comunes entre la población, dicho a grosso modo: la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico o panics attacks, el alcoholismo, las disfunciones sexuales, el insomnio crónico…

-Pues aquí no hay nada de eso.

-Es que no pienso quedarme. De hecho, mi prueba es…

-Mañana, lo sabemos. Verás, Los que disfrutamos de una ubicación tan confortable y segura tenemos claro que no hay que tener miedos, fobias, o desadaptaciones de ningún tipo, sean ambientales, sistémicas, contextuales, de la conducta propiamente, genéticas… Podemos hacer lo que nos venga en gana, incluso volar si nos apetece. Y no es un chiste burdo. Es cierto. Solo que debemos mantener un cierto orden, ya sabes, para que el personal no se desmande demasiado. No sé si lo coges…

-¿Y me tengo que quedar aquí sí o sí?

-Así es.

-¿Y qué pasa con todo el esfuerzo que he depositado todos estos años, aun desde antes, la E.S.O, el Bachillerato, la Universidad, las oposiciones, mis trabajos en la hostelería como camarero para pagarme mis estudios…? No es justo. Tener que levantarme a las seis, comer rápido y marcharme al curro, robar horas al sueño para poder estudiar… romper con mi novia porque no entendía el ajetreo… y todas esas cosas… el alquiler del piso compartido, el estrés… Todo para nada. Unas pruebas duras y metódicas que me iban a permitir por fin hacer lo que yo quería de verdad…

-En este complejo logístico de servicios humanos completos podrás hacer lo que te dé la gana y cuando te venga en gana. Te compensa. ¿No lo ves claro todavía?

-¡Pero dónde estoy! ¡Dígamelo, por favor… y saldré de dudas…!

-En el cielo, hijo.

-¡Ostras qué corte!

-Te entiendo, claro que te entiendo. Al principio cuesta, es complicado pero finalmente todo el mundo se siente identificado y es plenamente feliz.

Cuando la cuestión quedo aclarada, sonó el despertador y Pepe se levantó de un sobresalto de la cama, sudoroso y acalorado. No sabía a ciencia cierta si había experimentado una pesadilla o un sueño muy pesado, de esos que te marcan con fuego para todo el santo día.

-¡El examen!- recordó con rapidez. Se arregló con premura. No tuvo más remedio que coger un taxi porque con los nervios le costó organizarse a tiempo de salir tranquilo de casa y llegar a la facultad con la suficiente antelación posible.

Tenía delante el examen teórico que constaba de 235 preguntas tipo test. Eso suponía el 90% del peso para poder acceder a la plaza. El otro 10% dependería de su expediente académico. El, precisamente contaba con una media de sobresaliente, lo que le facilitaba enormemente el poder lograrlo.

De pronto, cuando se sentó en su pupitre se fijó de soslayo en el profesor y se apercibió que su rostro era muy parecido al segundo funcionario que le había atendido en su sueño de la noche anterior. Sin obsesionarse por esa coincidencia tan extraña pero sin dejar de tenerlo en cuenta durante un buen rato que duró el examen, llegó el momento de entregarlo. La sonrisa del academicista se acentuó en ese preciso instante y Pepe le dedicó el mismo detalle. Se fue contento. Y perplejo.

Decidió tomarse un café para recuperarse del esfuerzo intelectual. Paseando, se encontró inesperadamente con una pequeña taberna popular donde los ancianos jugaban al dominó y los obreros tomaban su vinito con entrantes de la tierra. Y, justamente, se llamaba El Cielo. En esta segunda ocasión, la perplejidad aumentó, convirtiéndose en una cierta suspicacia sospechosa que le alarmó por la contundencia en tener que aplicar inevitablemente la simple asociación de ideas.

Tras beberse el café bajó la cabeza un instante, clavando su mirada casi por casualidad en la barra donde estaba. Curioso que no se hubiese dado cuenta de que era exactamente igual que el mostrador del punto de atención del sueño nocturno. Pagó al camarero intentando no pensar, pero más subjetivizado aun por esa sucesión de hechos concatenados y le observó fíjamente. Era su cara exactamente igual que la del primer funcionario onírico. Con actitud de contención pero con nerviosismo hizo ademán de marcharse. Fue entonces cuando el dueño de la tasca que le había servido se despidió de él con un «hasta la vista, Pepe». Asustado, porque no se habían visto ni hablado nunca, Pepe, se marchó prácticamente corriendo de allí en dirección a su casa donde tomarse una tila y relajarse plácidamente con música de New Age.

Ni qué decir tiene que transcurrió una semana muy influenciable para el carácter enormemente perceptivo de nuestro protagonista que no paraba de analizar todos aquellos sucesos con más intensidad de lo que le hubiese gustado. Hasta que llegó un día muy objetivo donde se jugaba su futuro. La nota del examen fue un 9, y con la ayuda del expediente académico de media le permitía optar a una plaza en la sanidad pública dentro de la rama de psicología, muy cerca del lugar geográfico de residencia.

Aparte de la alegría natural no dejaba de preguntarse por las casualidades, si la existencia en sí misma de éstas y su concurrencia, también contenían dicha naturaleza arbitraria o por el contrario había que buscar determinaciones que concluyeran hacia una causa explicable para su incidiencia en la vida. Pues había sido tan anómalo como difícil el hecho de producirse tantas circunstancias fortuitas juntas asociadas al contenido manifiesto de un sueño. Por ello, y viniendo muy al caso, se preguntó cómo lo hubiese interpretarlo Freud si aun estuviera vivo y pudiese contárselo.

A pesar de que Pepe Gómez había aprobado, no estaba muy seguro de algunas cosas en cuanto a la percepción de lo vivido recientemente, lo cual, también afectó a la elaboración de su teoría psicológica en ciernes, no solo a su vida personal. Sin embargo, ese pequeño handicap a la hora de interpretar todas las variables que podrían influir en esas incidencias casuales concretas forma parte de otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

CANDHU, EL UNICO

Candhu se endosó su traje espacial flotador configurado para las salidas afuera de su nave, «Mística», y se dirigió al huerto exterior interestelar. En realidad, para él un traje espacial era mucho más que el convencional del antiguo siglo XXI. Se trataba de un conjunto de equipamiento completo conformado por una nave individual, esto es, con aforo para una persona, erigida con cerca de veinti y pico capas de materiales diseñadas para protegerle en el espacio exterior. Lejos de su nave nodriza, recorrió con parsimonia la cápsula a través del hilo conductor gradiente que le conducía a otro conducto cuadrangular siamés donde se encontraba el jardín.

En aquella escafandra presurizada estaba seguro porque incluía dispositivos de control de todo tipo y tubos de evacuación pues éstos permitían orinar y defectar al astronauta sin que las funciones fisiológicas naturales supusieran un peligro de fugas de oxígeno o de entradas de elementos exógenos o patógenos imprevisibles.

Había encontrado un estrato subcapa en una de las lunas de la galaxia Musaca, equidistante a miles de millones de años luz del sistema solar donde cultivar tomates, brécolis, patatas, nabos y lechugas los cuales nacían y se desarrollaban con semillas alteradas genéticamente, algo parecido al material sintético y, sin embargo, a pesar de su similitud con los frutos de la tierra natal, crecían y se desarrollaban a un tamaño mucho mayor. Y, con todo, salvando la baja presión, el frío y la radiación atenuados por una cúpula en forma de vitrina gigantesca que cubría como un manto el aire insuflado por los expositores de aire y gas, emulando a los de nuestro planeta.

Cariacontecido, seguía sin entender, guiado por sus estudios, por qué el ácido del tomate producía extraños bichitos parásitos que los dañaban seriamente. Realizaba analíticas de la vegetación, de los limoneros, naranjos, verduras, incluso forraje que había traído como muestreo para que se integrara en el micro-espacio invernadero.

Solo. Candhu había aprendido a vivir solo. Desde hacía diez años. No había observado jamás de los jamases ningún avistamiento, ninguna nave o conato de vida alienígena el tiempo que llevaba allí. Como habréis podido observar, su mayor hobby era el cultivo vegetal. El propio de los campesinos. Pero adaptado a la rareza del escenario espacio-lunar. Su nave madre estaba ubicada en una de las cinco lunas del planeta bautizado por él como Solitus, en la galaxia de Musaca, seguramente todavía desconocida. Los datos proporcionados a la base espacial de la Nasa conectada a Houston, no parecían disponer de respuesta retorno por parte de ningún técnico o profesional de la ingeniería espacial. No le preocupaba en absoluto. Tenía su bonito huerto, aun cuando le agobiara sobremanera la problemática de sus tomates gigantes infectados; por otra parte, sabía que su existencia estaba determinada por su audacia a la hora de mantener vivo el entramado y la superestructura estratégica montada encima del satélite. A ciencia cierta, no ignoraba que además de vivir solo, moriría también solo. Había superado el tiempo de permanencia de muchos astronautas, allende las películas de ciencia ficción Hollywoodienses, por ejemplo, un caso conocido y relevante era el de Guenaddi Pádalka, o sea, habiendo superado los 804 días en el espacio, traducido a dos años.

Pero en su caso, Candhu había alcanzado el decanato, tras ser engullido por un agujero de gusano terminando por aterrizar en lo que se conoce como universo paralelo y había sobrevivido. Hasta el momento y para pasar el rato, aparte del cultivo, no dejaba de evocar recuerdos ancestrales, con la relatividad del tiempo como acompañante, cronológicamente hablando, pero con las dudas propias de su vivencia interior y exterior y que consideró finalmente que no era más que una percepción del más allá; siendo así la mayor parte de su consciencia, habiendo asumido de forma sencilla que todo lo que veía y observaba, sentía y experimentaba, se fortalecía en una especie de concepción alegórica de su propia mente. El alma es imperecedera y puede que una ilusión del propio estado karmico. -¿Lo llegaría a descubrir o no sería necesario?- Pensó en numerosas ocasiones. De todos modos, Candhu se sentía tan feliz y pletórico que no le importaba nada más. Roger Candhu, el único.