en un campo de amapolas

Autora: Marisa Doménech Castillo

Entre tinieblas, enmudecido,

ví tus zarpas

y ahora que las desilencio,

veo tus alas.

No son negras, como la pez,

pensando y soñando al alba.

Descreído de ti

me fui a un campo de amapolas,

me esperaban Van Gogh y Monet,

a solas.

Vi sus caras y carantoñas

que esgrimían festejos

donde las tornas.

Les pregunté: en este campo…

existe el soma, el amor lánguido,

las buenas personas.

Soñando estás, me dijeron,

despierta, caracola.

Que el mal endulce tus luchas

como las flores tus turbas.

Desperté,

seguí solo,

las alas de las mariposas

eran celestes, pluricromáticas.

Nada había que temer

más que a la verdad,

que a veces se santigua,

otras, otras es de cal.