Una historia breve y concisa de la expropiacion o acumulacion originaria que no volvera a suceder, pues ahora en tiempos de pandemia, extraemos enseñanzas,

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1.- La llamada excepción que confirma la regla se extralimitó, hasta tal punto, que afectó a algunas sentencias populares, aseveradas como verdaderas, en tiempos del feudalismo, transición larga al capitalismo, como ésta frase costumbrista dentro del refranero popular, en concreto, y que sirve como introductoria para señalar la época, transformándola en evolutiva, pero mejorada para la clase en el poder. Lo malo es que todo lo que sigue a continuación se traduce en hechos, los cuales, se impusieron a base de sangre y fuego: tanto fue el cántaro a la fuente que al final no se rompió, pues los aparceros de su señor feudal convinieron en construir un paso de regadío, es decir, un novedoso sistema de riego por goteo, a partir de una balsa que era bombeada desde un cabezal de riego, para así, no tener que desplazarse largas horas por caminos enjutos y pedregosos, y poder abastecer sus pequeñas parcelas y casas del campo particulares, previo pago del diezmo correspondiente.

Y continúa la historia, mejor dicho, un minicapítulo inicial de la misma:

En la gleba todos fueron más felices, solo momentáneamente. A, su vez, don Sebastián les subió la contribución, porque consideró que, de ese modo, debían de producir más en la cosecha pero en menor tiempo. El condado respiró por los malos tiempos de sequía revertidos. Lo cierto, es que el conde se quedó con la patente, con el consiguiente enriquecimiento derivado del uso y consumo. Esta mejora, aparentemente equitativa, se extendió al resto de condados de una manera perfeccionada. Cosas de la expropiación originaria que ya a finales del XVI empezaba a gestarse poco a poco. Primero, con estas residualidades cada vez menos aisladas, por no hablar de los telares artesanales que fueron pasando progresivamente a manos de los dueños de los latifundios, como el de don Sebastián…

(Suena largo, dice esta narradora, en estos momentos omnisciente, para ser un aforismo; aunque quizá no lo sea rigurosamente porque, como veréis después, se trata de especificar mediante ejemplos pragmáticos leyes objetivas, pero era igualmente necesario detallar este cambio sinérgico y muchos otros que narraré, consustanciales a un futuro y nuevo modo de producción y al nacimiento incipiente de una nueva clase social: el proletariado). Persistiré en la exposición y desarrollo de costumbres, ideas, pensamiento, cultura, política, estado y, sobre todo, leyes injustas y ajusticiamientos colectivos sintetizando al máximo.

2.- Fueron obligados Adam y Marian a trabajar en las fábricas incipientes, la metrópolis funcionaba de igual a igual, las provincias pronto resurgirían, por ejemplo, en cuba, la oligarquía criolla comerciaba hacia el exterior con un don de gentes sin igual y con retribuciones autogestionadas. La primera vez que en España pillaban a un mendigo le cortaban la mano, a la segunda, si no recuerdo mal, sigue exprimiendo su creatividad el narrador, le cortaban una oreja y a la tercera le esperaba la parca para manipular la horca postrimera. Las leyes había sido legisladas y decretadas fidedignamente para ser cumplidas taxativa y coercitivamente. Más tarde, los descendientes de los antiguos trabajadores textiles, Marian y Adam, recogieron un legado historicista lleno de connotación realista a modo de apología de la explotación. Se trataba de un poema anónimo que versaba así:

Trabajando con fuego y acero,

del telar a la máquina,

del cultivo, al montaje,

lo que se urde en la cadena

me fabrica la mortaja.

Es la producción denigrante,

que adiestradamente cambia,

mi tierra por un patrón, 

el trigal por un centavo,

creando miseria al esclavo, 

en fábricas y talleres.

Ni siquiera el Infierno contempla,

reinado de Don Banquero,

con las huelgas no nos queda, 

sopa, tocino o pan negro.

Por eso mujeres y niños,

que son los nuevos obreros,

en carromato viajan

hacia el Mitin de San Pedro.

La Revolución Industrial crece,

y aumenta la demografía;

hambre con explotación se alía,

en un opio de 14 horas

por la sangre derramada.

El Proletariado nace,

se hace con fuego y acero.

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