CONFUSIONES

Nos confundimos si pensamos que el cariño hacia el otro sexo se conjura a través de la pasión encarnizada y la líbido.

Nos confundimos si nos obcecamos en lacerar la carne y no saborearla desde el respeto.

Nos confundimos si sonreímos solamente porque algo nos maravilla posesivamente.

Nos confundimos si escalamos montañas ya esculpidas y seguras, en su trazado oreográfico.

Nos confundimos si un regalo es como la marca corporativa del corazón,

Nos confundimos si esperamos que nos amen previniéndonos para que nos devuelvan los favores prestados.

Nos confundimos si intentamos cantar con la garganta y no con el diafragma del esfuerzo estudiado, como los barítonos o las sopranos.

Nos confundimos si queremos un palacio para nosotros sin compartirlo con la plebe.

Nos confundimos si pensamos que un Espartaco es valiente por nacimiento.

Nos confundimos si esperamos que la guerra la ganen los invasores y por eso son malas todas las guerras, sin apreciar quién las provoca.

Nos confundimos si creemos que los puros, los toros, la espeleología, la conducción de transporte público, la construcción y las corbatas son cosa de hombres.

Nos confundimos si opinamos que dos y dos son cuatro en matemáticas y que una creencia es un paradigma sin comprobarlo previamente, ya que es tuya.

Nos confundimos si estamos convencidos de que torres más altas no han caído nunca.

Nos confundimos si no observamos que el opio del pueblo es el propio opio, éste puede adoptar múltiples formas, fisiológicas y pragmáticas.

Nos confundimos si nos atrevemos a recordar el pasado sin tener en cuenta el día a día, una concatenación de hechos.

Nos confundimos si garantizamos a nuestra percepción que la belleza está en el exterior, exclusivamente.

Nos confundimos si, a veces, definimos como certero que quien más habla o grita es quien tiene la razón, o es más inteligente quién mejor posición ocupa en la sociedad.

Nos confundimos con la envidia, porque es una de las antesalas del odio o de la perversión, en las ocasiones en que copa todo tu amplio espectro.

Nos confundimos si razonamos por automatismo que más vale pájaro en mano que ciento volando. No siempre vale la consigna más vale malo conocido que bueno por conocer.

Nos confundimos si no conocemos eso de que de la cantidad sale la calidad, de muchas horas de esfuerzo sale un resultado positivo, pero a veces un solo amigo es un tesoro.

Nos confundiremos a la larga, si cabe, si por el hecho de estar confundidos en un momento dado, nos seguimos preocupando por mucho tiempo.

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