Adelanto de Reseña: Marianela, de Benito perez galdos. (los tres primeros capitulos)

No suelo hacer este tipo de cosas en cuestiones reseñísticas, pero he decidido que, dadas mis circunstancias actuales y en un impulso propio para autoanimarme, después de mi proceso de cáncer y de quimioterapia, he considerado que puede ser positivo presentaros un adelanto de mi próxima reseña. Tengo la pretensión de enseñaros los primeros esbozos, concencentradamente, puesto que, solo he leído del libro de Galdós, hasta el momento, tres capítulos. Voy por el cuarto. Cuando tenga leída la novela haré un vídeo de Youtube.

La relectura, tras varios años, siempre es positiva para extraer otras conclusiones y matices, aspectos que no habías visto, a partir de un nivel de lectura mayor

Hecha la entradilla explicativa, vamos a ello:

Este libro está editado por Cátedra en el año 1995, en su sexta edición.

Como todos sabréis, Galdós pertenece literariamente, y en el contexto histórico de la época, al movimiento llamado Realismo, surgido en la segunda mitad del siglo XIX y confrontado al Romanticismo, su antecesor, imbuidos, ambos, de características narrativas, temáticas, sintácticas y morfológicas bastante antagónicas a pesar de su proximidad cronológica. De ahí surgen otras corrientes análogas u homólogas, como el Naturalismo y el Positivismo, directamente vinculadas al Realismo.

Según se señala en su introducción, la obra se correspondería con su primera etapa, a la que también habría que incluir, por ejemplo, Doña Perfecta o Gloria. En dicho análisis se recalca que Galdós era un naturalista positivista.

RASGOS:

Objetividad, frente a subjetivismo y ciertos elementos denotativos y connotativos de carácter figurativo.

Lenguaje un tanto costumbrista, cercano a lo cotidiano. Sencillez en la forma y en el contenido.

La descripción de los paisajes, tanto en uno como en otros, puestos en comparación es un tanto dispar. En ambos, la caracteriología paisajística se equidista. El escenario de la naturaleza en el Realismo es tan detallista y exhaustivo como era la vida tal cual inmersa en la práctica social de las poblaciones no urbanas. Se concreta tanto la realidad que llega a alcanzar un dinamismo y una concreción en su perfilación que asombra. Un ejemplo clarificador lo tenemos precisamente en esta obra.

Así como en el Romanticismo abunda el misterio, la ruralidad abrupta y oscura, propia de las apariciones y de los fantasmas, el misticismo religioso, en algunos casos, la profundización en el miedo psicólogico en algunos otros, por ejemplo, en alguna leyenda de Becquer, o también y muy significativamente, como referente unívoco, la obra de Mary W. Shelley, Frankesteín, o mismamente, los escritos de Lord Byron, el Realismo puja por la realidad pura y dura, dentro de la crítica social en algunos aspectos, por ejemplo, aquellos que ahondan, en mayor o menor grado, en el concepto del clasismo dentro de un modo de producción que empezaba a estar consolidado, tras su incipiente aparición a finales del siglo XVI, el actual, el Capitalismo. Entendido como las transformaciones en el modo de producción anterior feudal, dado el desarrollo salvaje de las fuerzas de producción así como los cambios inherentes y de clase, que se fueron produciendo igualmente en las relaciones de producción. Es un hecho materialista.

La literatura, así como otras disciplinas artísticas no permanecerán ajenas a dicho proceso, como reflejo de la sociedad, y dentro de ella, de los grupos de hombres respecto de dicha sociedad y entre sí mismos; y de las clases. Pero el Realismo aboga por las ciencias naturales y la observación llana y directa de aquello que se contempla sin atribuir necesariamente elementos figurativos. A no se que sean contrastados con otros más prosaicos o materiales.

El naturalismo presenta una gradación de estas cualidades elevadas a su máxima expresión, al igual que el Positivismo. Representativamente influenciado por el cientifismo y el materialismo. La contextualización histórica denota perceptivamente la identidad per se de sus rasgos, es decir, que todas las historias que se escriben vienen determinadas por su historia social, política, cultural, etc, para explicar causas y hechos, así como las consecuencias que de los mismos se derivan.

No podemos partir del análisis del personaje principal, Marianela, sin tener en cuenta cómo era la vida en su espacio geográfico acotado, así como tampoco podemos prescindir de cómo estaba conformada la sociedad en España, a finales del siglo XIX.

SINOPSIS Y ANALISIS SIN SPOILERS. SOLO ALGUNOS EJEMPLOS PRAGMATICOS DE INTERACTUACION Y VIVENCIAS.

Los personajes principales, algunos son más corales se constituyen a través, indiscutiblemente, de Marianela y del muchacho ciego, Pablo, así como del médico, Teodoro Golfín. En los tres primeros capítulos. Marianela es un personaje singular, sobre todo, por su belleza interior, que ya es descrita explícitamente, tan impoluta y pura como natural. En contraste con sus atributos fisiológicos, aparentemente, los de una niña disminuída. Hay que tener muy presente la relación que se establece entre Pablo y Marianela, una simbiosos que resultará ser catárquica, esclareciendo con posterioridad, intencionalidades y problemas mantenidos ocultos por los intereses entre clases y por la desigualdad que propicia la misma sociedad dirigida por las élites. Aunque en esta historia, de momento, se nos presenta una dualidad de contrarios específica reflejada en los personajes principales y en el resto que denota varias críticas sociales y un contexto localista muy endogámico.

EL LENGUAJE DESDE SU SEMANTICA Y SINTAXIS.

Abundan las metáforas, las comparaciones y los símiles, pero dentro de una jerarquía específica de relaciones sintácticas a la hora de presentarse dentro de las oraciones.

También Galdós hace uso de expresiones arcaicas, ahora en desuso, en algunos casos concretos, como verbos que contienen el pronombre personal pospuesto al verbo indefinido. Considero que todavía se conservaban vocablos originarios del latín o accidentes gramaticales que no habían sufrido una evolución en su forma: seguiréla en lugar de la seguiré. En este ejemplo, se trata de una acción en futuro de indicativo seguida del pronombre indirecto. Pero también he leído metime, en lugar de me metí, u oyóse, en lugar de se oyó, con un pronombre reflexivo pospuesto. Es un lenguaje pegado al terreno que expresa coetaneidad en lo social y en el tipo de comunicación coloquial.

Las comparaciones son, o bien, en la forma de realismo exhacerbado con sustantivos y adjetivos que son términos propios de la naturaleza, o definen un objeto cualquiera, o bien, una concatenación de dos o tres metáforas y una de ellas resulta ser la antétisis de la idea comparativa. Si por ejemplo, se ha realizado una comparación y hay dos proposiciones figurativas o poéticas, más conceptuales, se regula la idea a la que hacen referencia compensándolo con otra comparación que contenga un elemento real, algo existente desde la percepción humana, como por ejemplo el esófago.

EJEMPLO:

-Diga usted, buen amigo -interrogó el doctor festivamente-. ¿Está usted seguro de que no nos ha tragado la tierra? Este pasadizo es un esófago. Somos pobres bichos que hemos caído en el estómago de un gran insectívoro. ¿Y usted, joven, se pasea mucho por estas amenidades?

[A lo que le contesta el joven invidente, Pablo, al doctor, en un intenso contraste respecto a las emociones atribuíbles que sienten cada uno, confrontadas radicalmente, pues al muchacho le encanta dicho estrato greográfico, las minas, y al médico le desagrada sobremanera. Este rechazo es uno de los rasgos perceptivos, interiorizados a través de la contemplación, y que veremos a menudo en esta obra, por parte de este personaje foráneo]:

-Mucho paseo por aquí a todas horas, y me agrada extraordinariamente. Ya hemos entrado en la parte más seca. Esto es arena pura… Ahora vuelve la piedra… Aquí hay filtraciones de agua sulfurosa; por aquí una capa de tierra, en que se encuentran conchitas de piedras… También verá capas de pizarras: esto llaman esquitos… ¿Oye usted como canta el sapo? Ya estamos cerca de la boca. Allí se pone ese holgazán todas las noches. Le conozco: tiene una voz ronca y pausada.

-¿Quién, el sapo?

-Si, señor. Ya nos acercamos al fin.

-En efecto; allá veo como un ojo que nos mira. Es la claridad de la otra boca.

Existen infinidad de matices y una diversificación casi perfecta de los objetos y las cosas, así como de sus cualidades: terroso, tirando a rojo.

Muy significativa resulta ser la definición que hace Galdós de la fisonomía de Marianela, utilizando una dualidad de contrarios que equidistan lo interior de lo exterior, así como la atribución física y mental peyorativa que hacen los demás, incluso, la propia Marianela de sí misma, quien considera que no vale nada, en oposición a cómo la observa y siente el médico, Teodoro Golfín.

De momento, solo puedo concluir que esta es una obra con entramados psicológicos conducida por unos personajes que personifican las miserias y las bondades humanas, no exenta la novela de la capacidad de ejercer de revulsivo social, en su sentido crítico hacia el capitalismo, como encontraréis ya en los primeros pasajes a partir de algunas expresiones. Con el añadido sistémico que se organiza como parte autóctona y volutiva del argumento, el paisaje de las minas, descrito como lunar, sideral, con lo que asemeja grandes volcanes, ojos y simas, y brechas escarpadas y profundas en medio de una inmensidad que entronca con el firmamento y la voluptuosidad de diferentes accidentes geográficos que conforman paralelismos hermosos A la vez, poéticamente realistas y objetivos.

No he querido hacer spoilers argumentales. En breve, tendréis una reseña completa en mi canal de Youtube y os la dejaré aquí, en otra entrada. Pero ya abarcará todo el libro.