Los fans del ars amandi viajando por el circulo real catarquico

Escucho a Pink Floyd,

al Indi-Rock,

escucho al ochentero y fascinante movimiento

de un pasado reciente.

Escucho al aire que me canta nanas de la verdad.

Te escucho a tí,

siempre aténtamente lógico,

empírico y sincero.

Verdadero.

Nosotros, contra cualquier muro,

es duro. Si. Duro.

Escucharé siempre al Mediterráneo, no obstante,

al amigo foráneo,

a mi significación.

Confraternización,

Escucho al político honrado,

al administrativo contable.

Al funcionario precario de antes,

al autónomo protegido,

a viento popular en sus susurros confabulados,

escucho a las luchas.

A las mujeres inteligentes, sabias y duchas.

Escucho al amor resarcido.

Incido, persistiré al respecto.

Conjurando a los espectros.

Escucho a ese río,

que arrecia con tanto desafío,

sibilino, cariñoso y renacido.

Escucho a los inmigrantes,

a los trabajadores, a los resilientes.

Escucho a la gente clamar desde los trinos

desfogados por los pájaros cantarines, de los cielos sublevados,

de los reinos, los palacios y estratos,

finos, delicados,

escucharé, siempre, escucharé a los sincericidios.

Qué bien que en mis pupilas entre el sol y sus rayos,

cuán costoso y delicado es mi amigo conjurado,

qué bien escuchar mis impulsos lejanos y allegados,

que llegan a mil kilómetros de kilos y kilos de ternura.

Bravura.

Valentía. y escuché un día que estaba probando mis capacidades

literarias y revolucionarias.

Nos sentiremos libres algún día,

algarabía.

Sensaciones sensitivas maravillosas y bastante oportunas.

Que vengan todas las fuenteovejunas,

todas a una.

Disfrutemos de los parques centrales y de los retiros,

de los aires matinales, de las capitales acogedoras.

Que un día me auparon en su casa.

Solamente quedará la esperanza sin ridículos ni aspavientos.

Los que echo a mi espalda.

Que vuelva a ver a mis colegas de allí.

Que sople el viento. Que sople.

Para poder sentirnos vivos y audaces.

En las luchas terrenales. En los paseos y en los cines.

En los teatros, gimnasios y piscinas.

Por favor, nunca declines.

Que seas siempre mi amigo.

Instigo para que sea así.

Veo las dos ciudades por la ventana de la cafetería,

resonando en mis recuerdos de un día…

y observo el superpoder de los ciudadanos.

El brío de los churros con chocolate.

Si me rescatas, que sea en cualquier viaje.

Ojalá vuelva a vivir en Madrid,

desde los quince que no estás,

ciudad adoptiva.

Porque fui a ese cole

envolviendo Guzmán el Bueno.

Decroly se llamaba; y sigue allí.

En mi mente, en mi hogar.

Escucho a Pink Floyd,

al indi rock,

escucho al aire que canta nanas de la verdad.

Te escucho a tí.

Nos escucharemos en sueños y quizá…

Seamos los fans del Ars Amandi viajando por el círculo real catárquico.

Profundamente lógicos.

Profusamente autárquicos.

En nuestros anhelos y pensamientos.

Y dios nos sonreirá desde su balcón.

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