LA POESIA JAMAS MORIRA

Y dijo el poeta:

Que en mi epitafio pongan: fui feliz, siempre lo fui.

Da igual que sea conceptual, maldito, histérico, susodicho,

no importa de qué movimiento, de qué susurro extraño,

si de la literatura de la Post-Guerra, de la Generación del 98 o del 27,

o por ende, allén de los mares de los sueños inéditos, no expresados,

o hijo de aquellos no clásicos o sí, por definición, los que llevan las palabras resonantes en el aire,

trasportadas por entre las hojas caídas de un árbol de otoño en un parque.

Todos aquellos poetas enemigos del odio y la sinrazón desfilaban y desfilaron, acompasados por todos y cada uno de los milenios ancestrales del corazón, un símil de sí mismos, dormido pero atento.

Y así fue. Como la poesía jamás moriría.

2 comentarios en “LA POESIA JAMAS MORIRA”

  1. A veces ensueño el tiempo de la juglaría, viajo por el tiempo y suelo aparecer en Cuesta Blanca en un duelo de trovos; las matemáticas no serían sin cálculo, la literatura no sería sin la poesía; esencias que sólo se hacen evidentes en las conciencias de especiales sensibilidades como la tuya Marisa. Excelente entrada.

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