RINCONES

Un rincón psicodélico me atrapó

allá por los setenta y tantos,

de amor sublime y literatos,

y tantos juegos, y tantos…

Un día la caja engordó su sabor a remuneración

de trabajo en trabajo,

perdonémonos y solucionaremos lo del contrabajo,

no, no fue una percepción, fue en aquel rincón,

donde manifesté una partitura virtual,

en aquella rinconada demencial,

que fue el abismo y el ostracismo,

de la casa con habitación de resquicios incalculables.

No, no toqué en aquel rincón del desficio la guitarra,

el contrabajo ya lo he dicho y no me desdije ni ahora lo siento.

Que un rincón es una rinconada de rincones,

¡Inaudito! Veo aquel piano y la partitura,

jugando con mis diabluras, sin poder tocar el deseo infinito,

en aquel rincón…

La habitación rezuma Navidad cualquier día del año,

mientras yo me imagino tocando el piano,

la guitarra y el contrabajo,

en aquella rinconada habitacional lleno de rincones majestuosos.

Un comentario en “RINCONES”

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