La vida es la vida, bella y pletórica

Segundos, minutos, horas, días…

La vida es bella,

la cité en mi bitácora,

cuando escribí a Némesis,

leí a Rulfo,

emulé a Bukowski y a Burroughs,

escuché a Bowie y a Pink Floyd,

a The Yes, y sus mapas topográficos.

Parafraeando, “la vida es un virus”,

una anomalía preciosa, añado.

Segundos, minutos, horas, días…

Y Picasso y Lorca con los frutos de la tierra

para usufructo del pueblo jabato y luchador,

acechan mis rincones recónditos,

sulfurados por el paso del tiempo.

Que nadie les olvide,

ni al Realismo Mágico

de Cortázar y García Márquez.

Si después de los golpes de efecto vitales,

tras sangrar por la nariz de tanto respirar,

al cabo de las experiencias honoríficas

de ensayo y error, causa-consecuencia

y la fundamental dialéctica materialista,

la diosa del equilibrio te escucha, Némesis,

considéralo un triunfo en sí mismo.

Nada será obviado, me respondió.

En esta carrera has enlazado

la resistencia a los cambios

con la ruptura homeostática.

Y entonces reapareció la neurosis de las compras,

la Navidad y la próxima Semana Santa.

Porque aparte de admirar los cultos sincréticos,

lo único que importa es aspirar por los poros

los segundos, minutos, horas, días,

los frutos del poeta fusilado que revive en las almas sensibles,

los cuadros de aquel que amo a Las Señoritas de Avignon

y las trazó enmedio del contexto de la Guerra y la postguerra, trascendiéndolas para siempre,

Dalí, Miguel Hernández, la Generación del 27

y el Primer y Segundo Manifiesto Surrealista,

de André Breton y sus revolucionarios integrantes,

a tenor de las grandes revoluciones en el mundo.

Los finales de Rayuela, el gran coronel a quien nadie escribía,

el señor Aureliano Buendía,

Pedro Páramo y su tumba fetiche e imaginaria,

“quizás todo tipo de placer es solamente un sustituto”,

matizó el poeta maldito.

Quizá la vida es sueño y los sueños sueños son,

tal y como expresó el excelso Calderón de la Barca,

a través del arquetipo de su creación.

“La única ética posible es hacer lo que uno quiere”.

Me gusta pasearles en bandeja parafraseando a los inmensos.

El Eros y el Tanatos de Freud per se científico, y el Psicoanálisis,

la censura y la catarsis, el Complejo de Castración

y la canalización de los traumas, serán los padres siempre

del hermoso postulado materialista, donde lo onírico

explica fenómenos, sin necesidad de observarlos con la percepción de los cinco sentidos,

y cobra vida con luz propia.

Burroughsiana soy y seré,

Bukowskiana moriré dentro de muchos años,

cada segundo, minuto, hora, día…

Me arroparé en mi casa de muñecas

y de arlequines, ayudada eternamente

por los relojes blandos y el tiempo imprevisible

de la Persistencia de la Memoria.

Todo aquello percibido es y será

un homenaje a los clásicos,

a los poetas grecolatinos,

al siglo de Oro de las letras,

a las rupturas vanguardistas del 17,

al Futurismo de Marinetti,

En mi noción subjetiva del tiempo

exploraré nuevos recovecos y aprenderé a aceptar

los acontecimientos.

Sobran aquí los fantasmas,

que vivan los poetas, los aedos, Homero,

los cantautores de la Transición ilusionados,

porque se ha vuelto a repetir la ilusión en 2020.

y todas y cada una de las entelequias

que vivan también,

pasadas, presentes y futuras.

La luz en movimiento y recorrer el paisaje en bicicleta,

gimnasia matutina,

la sabia gastronomía sana y visceral.

En mis días de preludio abismal,

segundo a segundo,

minuto a minuto,

hora a hora,

día a día.

Prometo conjurar y perdonar.

Espero que me perdone

el Universo,

por siempre querer más. Y más.

Dentro de la relatividad del espacio y del tiempo.

Tu vida se reduce a un folio a4,

pero si sabes estirar la esencia primigenia

de cualquiera de tus propias obras,

comprenderás a los autores, a los exiliados,

a los demonizados y a los demonios.

Porque la vida parece un flujo y reflujo de sueños de verdad,

como las mareas bajo el auspicio y el control de la Luna selenítica,

aunque los relojes surrealistas marquen siempre las 6PM.

Si no es por los artistas, no concibo la vida.

Némesis, la diosa de la justicia, la contraria a los excesos

y a los déficits, la salvaguarda del equilibrio,

confabulada con dios, el particular,

me mira de reojo y asienta con la cabeza.

Mi mundo podrían ser perfectamente,

fotografías de sueños chamanísticos pintadas a mano y pincel

por una mente que solo quiere aprender

y mojarse el cuerpo en aguas tranquilas.

La vida es bella.

La vida es la vida.

La vida es así:

Segundos, minutos, horas, días…

La amo.