Cristales rotos y un futuro mejor

Un amigo desde mi retaguardia,

me escribió una carta de consuelo.

Tupido tiempo y espacio.

Letargo en mi corazón

y le respondí agradecida

con todas mis faltas de prosodia y sintáxis en inglés,

Dicen que la música amansa a las fieras,

a mí y a los ángeles nos enternece.

Preludio desaforado de un tiempo límite.

Procesos desangelados y mimetizados por tantas vanguardias

y unos pocos cruentos, que piensan que lo pueden todo a traves de la traición y el odio.

Si todos fuesemos como el cristal vaporoso de las aguas tranquilas

deslizándonos hasta el amanecer por entre hielos calientes,

no habrían dudas e incertidumbres. Ni temores.

Vi la vida pasar. Pero la que me espera y nos está esperando…

será indefectiblemente mejor,

Cojo mis cristales rotos, los del espejo identitario y me voy a militar

con la patrulla de los luchadores.

Un viernes por la tarde y tantos y tantos días…