La lengua perspicaz

Si las lenguas tienen pelos y escarpias,

si los oídos no oyen el altavoz de los justos,

si mil carmines reclaman amor desangelado,

si los adversarios son cruelmente indiferentes,

si los rencores se repiten en gramolas, fandangos y lechugueces,

si los refugios cavernosos apenas consuelan de las bombas y las escopetas,

si los lobos y los linces ibéricos se extinguen sin remisión,

si los besos son fríos y las noches concubinas,

si los arrebatos y errores no son perdonados y subsanados,

si las balas contra los gerifaltes y los malos no son más que fogueo,

si los héroes se silencian y se mimetizan en el insignificante tiempo,

si el pegamento no sujeta las sandalias del pescador y el apego hace mella,

si la mecha no enciende el fuego que incendiará la pradera de la revolución,

si los cartománticos y predictivos periódicos y medios elucubran a modo de programa estatal,

si los tiranos y clasistas en el poder, oligárquicos y proimperialistas, fustigan con correas y látigos a sangre y fuego,

si los caballos blancos de santiago son siempre blancos,

si la magia de la verdad no transforma colectivamente,

si los carnets te identifican como un número digitalizado,

entonces…

¡¡Deséame suerte y obliguémonos a seguir luchando!!.

La senda es larga pero no infructuosa.

Quiero calles y camisetas rosas,

quiero pasear entre perfume y más y más rosas,

quiero ser capaz de investigar libremente,

no esperar en las colas fumando mi adorado Manitu,

espero esperar comprendiendo a la verdadera paciencia diligente

y aceptar lo sobrevenido y lo que puede llegar.

Quiero ser presencia admirable, admisible y no fantasmal,

quiero cultura y riqueza,

una nueva revolución cultural en España,

que se escuchen las voces de los trobadores,

de los poetas,

de los cantautores,

detestar a la guerra y alabar a la paz sin condiciones y con principios,

transformar la violencia en defensa por la causa de la independencia nacional respecto de las injerencias de las potencias extranjeras.

Me gusta que crezcan simientes y semillas,

que sean nuestros los frutos de la tierra,

Quiero… mucho… mucho más… lo bueno y lo sabio…

aunque haya que esperar…

SEMBRAR EL CAMINO Y COSECHAR LO VIVIDO.