EL FORASTERO MISTERIOSO, DE MARK TWAIN

ANALISIS POR TEMAS Y SUBTEMAS (CON SPOILERS)

Este es un libro que se podría englobar dentro de la literatura fantástica, en cierto modo, si no fuera porque encierra en él un cúmulo de críticas a la sociedad de su tiempo y en cierta manera otras a modo de alegato, que contienen un sentido atemporal, anacrónico, por ejemplo, la denuncia de las guerras, de la Inquisición, o de la supremacía de un grupo de hombres sobre otros, sin intención de aportar el tratamiento marxista que supone hablar en términos de la lucha de clases, pero sí visto el antagonismo que existe:

“—Aquí tienes un ejemplo del sentido moral. Los propietarios son ricos y muy religiosos; pero el jornal que pagan a estos pobres hermanos y hermanas suyos alcanza únicamente para impedir que se caigan muertos de hambre. Las horas diarias de trabajo son catorce, invierno y verano, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche. Los niños pequeños, lo mismo que los demás. Y tienen además que ir y venir desde las pocilgas en que viven (cuatro millas de ida y cuatro de vuelta), un año sí y otro también, por entre el barro y el fango, la nieve, la cellisca, la tormenta, diariamente. Disponen de cuatro horas para dormir. Viven juntos, como una jauría de perros, tres familias en cada habitación, en medio de una suciedad y un hedor inimaginables; llega una epidemia y mueren como moscas. ¿Han cometido algún crimen estos seres sarnosos? No. ¿Qué han hecho para verse castigados de ese modo? Nada en absoluto, salvo el haber nacido como individuos de vuestra estúpida raza. Has visto cómo tratan allí, en la cárcel, a un delincuente, y aquí ves como tratan a los inocentes y a los honrados. ¿Hay lógica en esa raza tuya? ¿Salen mejor librados estos inocentes malolientes que aquel hereje? Desde luego que no; el castigo del hereje es una futesa comparado con el de los inocentes. Después que nosotros nos marchamos de la cárcel, lo descoyuntaron en el potro y lo trituraron hasta dejarlo reducido a pedazos y a pulpa; ha muerto ya, liberándose así de vuestra inapreciable raza; pero estos pobres esclavos de aquí llevan años muriéndose, y a algunos de ellos les quedan todavía años durante los cuales no podrán huir de sus vidas. El sentido moral es el que enseña a los propietarios de la fábrica cuál es la diferencia entre el bien y el mal, y a la vista tienes el resultado. Se creen mejores que los perros. ¡Qué raza más falta de lógica y de razón la vuestra! ¡Qué raza más ruin, sí, qué indeciblemente ruin!” (…)

Es, en su conjunto, una alegoría, una interpretación del mundo y de sus creencias poética, connotativa, puesto que habla desde el comienzo de que la vida es un sueño. La aldea austríaca donde se suceden los acontecimientos en su mayor parte, Eseldorf, es tratada desde el punto de vista simbólico como el extracto figurativo de la mente de un muchacho, finalizando el libro de forma similar:

La consigna, a modo de conclusión sintetizada:

“Nada existe salvo tú”

“Ocurrió en el año 1590… durante el invierno. Austria estaba muy lejos del mundo, dormida; todavía era la Edad Media en Austria y prometía quedarse así siempre. Algunos la situaban incluso más remotamente en el tiempo, hace siglos y siglos, y decían que según el reloj mental y espiritual corría entonces en Austria la Edad de la Fe. Pero lo proponían como halago y no como calumnia, y así lo entendíamos y nos sentíamos orgullosos de ello. Lo recuerdo muy bien, aunque yo solo era un muchacho, y recuerdo también el placer que me causaba. Sí, Austria estaba muy lejos del mundo, y dormida; y nuestra aldea se encontraba en el centro de ese sueño.”

Ultimo capítulo:

“–Y tú no eres tú…, no tienes cuerpo, ni sangre, ni huesos; eres sólopensamiento. Yo mismo no tengo existencia; no soy más que un sueño…, tu sueño,la criatura de tu imaginación. Dentro de un momento te habrás dado cuenta de esto; entonces me expulsarás de tus visiones y yo me disolveré en la nada de la cual me has hecho […]
    Dentro de poco estarás solo en el espacio ilimitado, para vagar por sus soledades infinitas sin amigo ni compañero para siempre…, porque siempre serás unpensamiento, el único pensamiento existente, y, por tu naturaleza, inextinguible, indestructible. Pero yo, tu pobre sirviente, te he revelado a ti mismo y te he liberado. ¡Sueña otros sueños, y mejores!” (…)

A grosso modo nos habla del sentido de la propia existencia, desde un punto de vista bastante nihilista, mecanicista y determinista. Cuando nos explica a través de uno de sus coprotagonistas, Satanás, la secuencia o eslabones de la maquinaria humana que hace que el hombre sea el responsable único de sus actos, los cuales, están predeterminados desde el momento de su nacimiento y no se pueden cambiar; pero el ángel Satanás sí que provoca variaciones posibles en el curso de los acontecimientos, para él el fin justifica los medios y, por tanto, considera que una muerte más temprana libra a esa persona de años de sufrimiento solamente con transmutar un suceso en el tiempo o tan solo un momento concreto:

“El primer acto de un niño recién nacido golpea en el ladrillo inicial, y los restantes siguen cayendo de modo inexorable. Quiero decir que nada podrá cambiarlo, porque cada acción engendra infaliblemente otra acción; ésta, a su vez, engendra a otra, y así sucesivamente hasta el final, y quien contempla el espectáculo es capaz de mirar por la línea adelante y de ver el momento en que cada acto va a nacer, desde la cuna hasta el sepulcro. —¿Es Dios quien ordena esa carrera? —¿Ordenar previamente la sucesión de actos? No. Quienes los ordenan son las circunstancias y el medio en que un hombre se encuen- tra. Su primer acto determina el segundo y todos los que vienen después. Pero supongamos, para poder argumentar, que el hombre fuera capaz de escamotear uno de estos actos, un acto aparentemente fútil, por ejemplo;” (…)

(…) “nadie entre los hombres escamotea un eslabón; eso es una cosa que no ha ocurrido jamás. Incluso cuando él está intentando tomar una decisión sobre si hará o no hará una cosa, ese pensar suyo es en sí mismo un eslabón, un acto que tiene su lugar propio dentro de la cadena, y cuando él se decide, finalmente por una cosa, esa cosa es la que había de hacer con absoluta seguridad. Ya ves, pues, que un hombre no escamotea jamás un eslabón de su cadena. No puede hacerlo. Si se decidiese a intentarlo, ese proyecto constituiría en sí mismo un eslabón inevitable, un pensamiento que tenía que ocurrírsele en ese instante preciso, un pensamiento hecho inevitable por el acto primero de su niñez.” (…)

Lanza un mensaje muy duro y de una enorme crudeza al atacar consciente y explícitamente la condición humana y su naturaleza. El discurso que Satanás emplea no está exento de ironía, llegando al paroxismo en determinadas ocasiones, a la hipérbole más aguda, incluso a la parodia, con tal de ridiculizar el sentir y las actitudes vitales de los hombres en general.

Un punto de vista genérico de rechazo se percibe al referirse a la especie humana, como si fueran peores que los animales, a quienes compara peyorativamente con seres de su misma condición, los ángeles, argumentando que no poseen lo que él llama EL SENTIDO MORAL:

“El hombre fue hecho del barro. Yo mismo vi hacerlo. Yo no he sido creado del barro. El hombre es un museo de enfermedades, una residencia de impurezas; llega hoy y mañana ha desaparecido; empieza como barro y acaba como hedor; yo soy de la aristocracia de los imperecederos. Y el hombre tiene el sentido moral. ¿Comprendéis? El tiene el sentido moral. Esto solo sería suficiente de por sí, para establecer una diferencia entre nosotros”. (…)

“Así es vuestra raza miserable. No hace otra cosa que mentir, jactándose siempre de virtudes de que carece y negándoselas a los animales de tipo más elevado, que son los que, en efecto, las poseen. Ningún bruto comete jamás una crueldad. La crueldad es monopolio de quienes poseen el sentido moral. Cuando un bruto inflige un dolor, lo hace de un modo inocente, no comete una mala acción; para el bruto no existe el mal. Y tampoco inflige dolor por el puro gusto de infligirlo. Eso lo hace únicamente el hombre, ¡inspirado por ese ruin sentido moral suyo! La función de este sentido consiste en distinguir entre el bien y el mal, con libertad de elegir entre los dos para actuar. ¿Qué ventaja puede producir eso? El hombre se pasa la vida eligiendo, y en nueve de cada diez casos opta por el mal. No debería existir el mal, y si no fuese por el sentido moral, no existiría. Pero, con todo eso, el hombre es una criatura tan irracional que no alcanza a darse cuenta de que el sentido moral lo rebaja hasta el plano inferior de los seres animados y constituye una facultad vergonzosa. (…)

Otro tema filosófico importante, nodular, en la presente obra, es la relatividad, la atribución humana del bien y el mal y de cómo ésta cobra un papel clave a la hora de enjuiciar el rol que cumplen los diferentes seres terrenales entre ellos (la raza humana y los animales y aquélla con respecto a los ángeles). Comparativamente, un ángel no puede amar a un humano, por su propia naturaleza y condición intrínsecas. Satanás, el ángel, sobrino verdadero de Lucifer, emplea figurativamente las palabras arcilla y barro. Los hombres están hechos de la peor materia, barro, fango y, por tanto, son peores que las bestias y los animales superiores que no tienen moralidad ni entienden el concepto diferenciador de bien y mal. No utilizan la crueldad y la maldad tal y como lo hacen los seres humanos. Un ángel puede sentir simpatía por una persona y al igual que un bruto no hará jamás daño por puro placer. Son ambas caracterizaciones absolutamente equidistantes tal y como lo plasma el autor mediante una serie de matizaciones ingeniosas de boca de Satanás:

“¿Te cabe en la cabeza que un elefante se, interese en esta arañita, que se preocupe de si es o no es feliz, de si es rica o pobre, de si su novia corresponde o no a su amor, de si su madre está enferma o sana, de si la consideran a ella en sociedad o no la consideran, de si sus enemigos la han de aplastar o sus amigos la han de abandonar, de si sus esperanzas se han de marchitar o sus ambiciones políticas fracasa- rán, de si morirá en el seno de su familia o morirá abandonada y despreciada en tierra extranjera? Estas cosas no pueden ser nunca importantes para el elefante; nada significan para él; el elefante es incapaz de achicar sus simpatías hasta reducirlas al tamaño microscópico de la araña roja. Para mí el hombre es lo que la arañita roja para el elefante. El elefante nada tiene que decir en contra de la araña: le es imposible descender a un nivel tan remoto; yo nada tengo que decir contra el hombre. El elefante es indiferente; yo soy indiferente. El elefante no se molestaría por jugar una mala pasada a la arañita; quizá se le ocurriese hacerle un servicio, si podía hacérselo de paso y no le costase nada. Yo he hecho favores a los hombres, pero no les he jugado malas pasadas.”

El Forastero Misterioso se publicó en 1916, seis años después del fallecimiento de Mark Twain.

La sinopsis es la original de LaCasadelLibro, de la Editorial Anaya:

https://www.casadellibro.com/libro-el-forastero-misterioso/9788466706070/798512

Esta vez el forastero, por misterioso que pareciera, no se presentó con cuernos, ni con rabo, ni con patas de cabra. Al contrario, «vestía ropa nueva y buena, era guapo, tenía un rostro atractivo y una voz agradable». Pero hizo y dijo cosas que quedarán para siempre grabadas en la memoria desasosegada de los hombres. Mark Twain, con una leve entonación de cuento de hadas, casi fuera del tiempo y del espacio, escribió una alegoría sobre la condición humana y la absoluta relatividad de todas las cosas, tan inquietante en su aparente sencillez, que al cerrar el libro el lector acaba preguntándose abrumado si la existencia humana es sólo un sueño o una pesadilla.

ESTILO NARRATIVO

El lenguaje narrativo es sencillo, llano, diáfano, directo. Narrado en primera persona pero actuando el protagonista como catalizador psicológico de todas las voces, descriptivo, explícito a la hora de expresar metódicamente los sentimientos. Además resulta muy expeditivo, eficaz y nada retórico en sus argumentaciones. Un detalle significativo es que el texto no nos sugiere las acciones; están absolutamente contadas las de cada personaje secundario y los personajes coral, siempre a través del muchacho, como si fueran la voz de su conciencia, aun cuando existan diálogos entre los personajes. Todos estos elementos indican claramente que estamos ante el estilo de un cuentacuentos no exento de realismo, pues hay circunstancias oscuras y violentas, muertes, asesinatos, el reflejo realista y cruento de la sociedad feudal del siglo dieciséis en Austria, en una aldea hermética donde todo el mundo se conoce, en pleno auge de la quema de brujas y los ajusticiamientos por herejía perpetrados por la Inquisición. El ambiente es entrañable en otros momentos aunque lleno de superstición. Estamos en el contexto histórico de la Baja Edad Media, todavía Edad Oscura.

Yo considero, bajo mi punto de vista, que Twain deja meridianamente reflejado el desencanto de su propia época, la suya, dentro del estrato donde irrumpe el incipiente capitalismo, tras una larga etapa de tres siglos de expropiación originaria y posterior éxodo del campo a la ciudad. Se empezaba a gestar una nueva clase, el proletariado. La Revolución Industrial del XIX formaba ya un gran ejército de obreros y de mendigos que no tenían nada más que su fuerza de trabajo para malvivir explotados. En dicha tesitura, se nos muestra como en un paralelismo histórico anterior lo que parecía un vaticinio del futuro. La era industrial y el aumento de la producción puesta en función del capital, el progreso pareciera frustar cualquier expectativa de libertad para el hombre moderno, esclavizado igualmente a pesar del desarrollo productivo.

La crítica al adoctrinamiento religioso también es palpable en la forma en que, aparte de lo que señala acerca de la Inquisición, nos habla de que la cristiandad ha traído las guerras y con ella se quedarán para siempre. Desde una posición humanista y metafísica las describe como malas vengan de donde vengan. Como si formaran parte de la mezquindad connatural del hombre. Un hombre retratado como un gran nihilista que ha venido al mundo a sufrir tal y como se le describe en el libro. Su último libro.

BIOGRAFIA DE MARK TWAIN:

Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, nació en la villa de Florida, Misuri, en 1835. Vivió desde los cuatro años a orillas del Mississipi y posteriormente se colocó como aprendiz en el periódico local. Posteriormente fue piloto de barco de vapor para volver después al periodismo. Murió en Redding, Connecticut, en 1910.

OTRAS OBRAS:

Las aventuras de Tom Sawyer; 1883; La vida en el Misisipiy, en 1884, Las aventuras de Huckleberry Finn. En 1881, escribió El príncipe y el mendigo. En 1889, publicó Un yanki en la corte del rey Arturo, y, en 1905, una de sus últimas obras, El forastero misterioso.

Este libro me lo leí por primera vez a la edad de dieciséis años y con esta segunda relectura he disfrutado de lo lindo. Un libro que fabrica empatía y emoción. Muy reflexivo aunque en algunos de sus aspectos puedas no estar de acuerdo al cien por cien. Se lee de corrido en un día que le dediques.

NOTA: 9/10

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