Prosa poética psico-social

RIMA XXI: ¿QUE ES POESIA?

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

-Gustavo Adolfo Bécquer-

“Me siento dueña de mi personal poesía. La poesía soy yo”

Pequeños poemas en prosa poética:

CURACION

Cuando el ser febril se juntó con el acompañante cuidador, ambos dos se fusionaron con la estrella irradiante que robó mi última pesadilla inmunda de este cénit

ETERNIDAD RUTILANTE

Todo era eterno, todo infinito, completo, absoluto, inacabable, inabarcable, intransformable, incognosciblemente mayestático, todo hubiese sido para siempre… lo bueno y lo malo, eso era lo malo precisamente… hasta que llegaste TU y besaste mis labios resecos.

MEDIEVO OSCURO

Aquelarre. Los descendientes de antiguos druidas, brujos y brujas con sus cánticos venerativos cabalgaban por entre el prado del macho cabrío negro. Solo una niña miraba sorprendida, lánguidamente lloraba, al tiempo que era consolada en medio de la hoguera. Con exquisito cuidado. Se acercaban los Juicios de Salem. Muy pronto la segunda hoguera. Ella lo supo mientras Aker, con cuernos y rabo, la transportaba por los aires volátiles de Zagarramurdi mientras tomaban los presentes jugos de plantas psicotrópicas y soñaban despiertos.

CABARET-POP

Liza Minnelli bailaba magistralmente con su vestido-pantalón corto azabache y sus medias con dibujos de licra en forma de cuadraditos milimétricos, al son de la música indie-pop en la cabaretería atemporal donde los recuerdos jamás son mudos mientras se adentran en el actual presente. Como en una dulce transición traspasó la pantalla y llegó a las mentes anacrónicas la nostalgia, las ostras y el champán de otros tiempos belicistas en la parálisis momentánea de las batallas consiguientes. Años después de su etiología, las nuevas generaciones contemplarían con estupor una Europa del Este dividida por un muro vergonzoso. El pulpo soviético desplegaba sus tentáculos por todo el planeta. Pero ahora el perro acecha todavía y se viste con diferentes collares criminales. Parece difuso y disperso, farfulla entre la gente. Esta le ignora. Es lo justo. Porque los justos ciudadanos prefieren el teatro cuya cultura es riqueza. Si bien, muerto el perro, no acabó la rabia del socialfascismo, es verdadero que el camino justo y adecuado es el continuo combate dentro de la línea correcta.

¿COMO VAS MI POETA HALLEY?

El poeta moderno, indie, la nueva amistad que no rompe nunca contigo, que inunda la melancolía de agua fresca del manantial de las sonrisas, el poeta Halley que vino de un cometa y se esparció por mi universo personal, el que te hace redescubrir fantasías como las de un niño, quien te advierte de posibles riesgos a temer, el Halley connotativo y conceptual, reflexivo y simpático… Me indica que el proceso tiene repuntes y puntos de inflexión, pero no por ello deja de haber magia para seguir a la empatía y a la lógica rutinaria. Y así se me presenta todos los días. No me importa hasta cuando, porque su recuerdo es estructural, para siempre. Mi poeta Halley va bien. Inspirado.

LA MADRE AUSENTE

La madre que ni ve, ni oye, ni siente es como el placer no dado, el vacío. No es nada en absoluto. Sé tu mismo/a la madre de todos y del Universo y no te afectará su ausencia.

UN PARRAFO DESPISTADO

El párrafo que se había perdido gritó a la inconmensurabilidad: -¡Prosodia! ¡Prosodia! Y entonces vinieron los puntos, los dos puntos, las comas, los puntos y comas, los acentos o tildes, los puntos suspensivos, las comillas, la diéresis… Pero se sintió incomprendido todavía; entonces llamó a la sintáxis, a la morfología, a la semántica y se reconstruyó en unos instantes porque todas ellas acudieron. A su vez, se apoyaron en la concordancia: la de género, número y acción; ésta última llamó a la conjugación verbal, la cual, invitó al modo verbal, a las locuciones adverbiales y a sus diferentes adverbios; de igual modo a los adjetivos, pronombres y artículos, definidos e indefinidos, determinados e indeterminados y, por añadidura, acudió la ortografía. Finalmente el texto, que era poético, reclamó a los recursos estilísticos, a la connotación y a la denotación. Ambos tres también alcanzaron a encontrar al párrafo, que se sentía pletórico en su sentido formal pero también de contenido. Ya estaba a punto para ser leído con todos los elementos lingüísticos citados y disfrutado al máximo por alguna persona; y se sintió tan feliz como capaz de transmitírselo a los lectores.

DIA VERDADERO

Respirar y beber los rayos del sol matutino, sintiendo el calor reconstituyente de un mañana transicional de junio es como desdibujar el mapa de tu mundo en proyección geométrica. Y ves los edificios, los coches, los niños en el parque, las formas y colores, la física moderna y la energía cuántica de tu yo-observador, donde la perspectiva arquitectónica de tu propia construcción mental te hace apercibirte de la alegría de la vida. Y las nubes blancas semi-transparentes logran cubrir esos días raros en forma de pájaro inmenso negro y vertical que en otras ocasiones se ha posado sobre tí aleteando borracho para emborronarlo todo con un aleteo cruel y agobiante. Observo y no juzgo, contemplo mi propìo templo de la verdad. Amable y amigable. Imperecedero.

Fantasmagonía y la luz

Deshaciendo los monstruos estresantes del inconsciente: leyendo

Fantasmagonía y la luz,

tres seres vampiricosatíricos hacen la ronda nocturna,

una luz que expande el aire limpio matinal,

y un puente entre aquí y allá.

El despertar está cerca

para ir a trabajar.

Planeador de días lumínicos,

mi protector, despertador. Suena… adyacente al mueble.

Y añado más… claridad. Amanece.

Trabajo, activismo, destino bien avenido. Aparecen.

Copacabana y café.

Escucho los sonidos del silencio en una atmósfera ácida pero fetén.

No importa. El blues del luchador, matrices, sumas, cálculos

y planificación científica. Y masculla la canción:

¿Cómo es posible que haya estado en tus infiernos…?

Es imposible…

Y quien tuviera su don…

Había expandido su visión global desde Lima a Rekamik…

Queda lejos la angustia brutal. Se desvanece.

El espacio físico se volatiliza, están muy lejos.

Del caos a la dialética y me digo: el bien, el mal.

El yin y el yan.

Ese duelo subterfugio lo confundí con la leyenda urbana de mi vida.

En mis mapas no hay por qué guerrear contra molinos de viento.

Acabo de rellenar los datos en el ordenador y me marcho…

Vuelvo al recinto singular, prebiótico, asfixiante, delirante…

Pero me queda el café y esa luz artificial que me acompaña.

Leo a Engels, escucho a Brahms, releo a Mark Twain.

Y todo es volátil, como cristal, mentiras y chanzas desoyentes.

Y surge de nuevo el puente entre la teoría y la praxis.

Aquí en lecho ajeno se queda la esencia que nunca he de tocar.

A la mañana siguiente el combate y un puñal.

Para rasgar el aire viciado, destruírlo y aclimatar lo bueno.

El viento susurra cánticos de esperanza

y vuelvo a brillar con el poeta Halley.

A pesar del vampirismo de injerencia, de la soledad.

Deseos milimétricos, informes, vendaval dorado y adorado.

Lluvia de ideas felices hasta ir de nuevo al hogar.

Y allí me esperan mis libros, mi aliciente oscuridad.

Por ello, esos seres, “el estrés”, duermen para siempre,

en estado horizontal. Y la luz ya no es inerme,

sino un fulgor crepuscular.

Suena el móvil, son las ocho, me levanto y a volar.

Sin embargo, lo parece, si bien, no es un vuelo, es un ciclo a superar.

Fantasmagonía y la luz.

Esperar. Desentrañar.

Fin del hechizo.

Me marcho a otro lugar.

Ernestina o el nacimiento del amor, de Stendhal

LAS SIETE ETAPAS DEL AMOR

INTRODUCCION

Leí este libro en la década de los noventa y hoy mismo he finalizado la relectura. Es un libro corto que se lee en menos de dos horas. En 1993 la editorial Alianza publicó libros de bolsillo que costaban 100 pesetas de las antiguas, de ahí el título de la Coleccion: Alianza Cien.

Se trata de una mini obra, la cual, en realidad, se corresponde con las anotaciones hechas relato que Stendhal elaboraba para realizar De L’amour, Del Amor, y que se publicaron como un apéndice del mismo trabajo, publicado en la segunda edición, no en la primera de 1822. En este librillo nos explica gráficamente, a modo de ejemplo pragmático, las siete etapas del amor según su propia teoría acerca del tema, la cristalización. Como en un juego amatorio -tal y como se manifestaba en un paralelismo perfectamente aplicable al tipo de atracción producida durante la etapa de la Edad Oscura y el Prerrenacimiento feudal, similar al fenómeno secular del “amor cortés”- el autor refleja las siete fases del proceso amatorio, quedando selladas por episodios representados por dos personajes singulares y arquetípicamente explicitados: la amada joven, con pensamientos infantiles y dispersos, a veces, muy pueriles, sin experiencia de ningún tipo con respecto a la formalización amorosa, que asiste al nacimiento de su propio enamoramiento y el amante artificioso y tendencioso, Felipe Astezán, igualmente inocente en algunas ocasiones y que cae en su propia trampa hasta convertirse en un hombre despechado. Al tiempo que Ernestina parece cumplir las reglas de la sociedad de su tiempo al tener que renunciar físicamente a la consolidación de la relación puesto que la obligan a casarse con un alto cargo militar, viejo y muy rico, caballero de varias órdenes.

“… estas lágrimas, lejos de ser dolor, son las compañeras inseparables de la presencia inopinada de una suprema felicidad; quieren decir: “¡Qué dulce es ser amada”!

LA TEORÍA DE LA CRISTALIZACION EN EL AMOR

De manera categórica se podrían enumerar estas siete etapas amorosas, según Stendhal, en las siguientes:

1.-Admiración.

2.- El admirador se autosatisface dando y recibiendo.

3.- La esperanza.

Este es un punto nodular de la teoría, puesto que enmedio del proceso, si se cortara la esperanza que retroalimenta a los enamorados, se cortaría toda ilusión por continuar el juego amatorio. En atención a las circunstancias y a determinadas variables como la edad o el temperamento, Stendhal señala: “En las personas frías, flemáticas, prudentes, el nacimiento del amor requiere de mucha más esperanza y una esperanza más sostenida. Lo mismo ocurre con personas de cierta edad.

Hay que precisar que esta teorización es bastante personal y no requiere asumirla si no estamos de acuerdo. Pero, sin embargo, el escritor es capaz de fundamentarla empíricamente.

4.- El amor ha nacido ya.

A partir de esta fase, ambos dos son inducidos por sus sentimientos y sensaciones a reflexionar y a justificarse atendiendo a las necesidades de cada uno. Influirán factores como el riesgo o temor a perder el amor del otro, la incomprensión de lo que siente por parte de Ernestina, casi una niña, las vacilaciones de Felipe que duda muchísimas veces de los sentimientos de Ernestina y de los suyos propios… Es significativo los devaneos y especulaciones cognitivas, mentales, ideas contradictorias que surgen en ella que se acercan a pequeños equívocos que le hacen actuar precipitadamente y sin realizar un análisis de la situación, como cuando sabedora de que Felipe tiene una amante quema las cartas que éste la envía para explicarle sus verdaderos sentimientos.

En diversos capítulos, el arbol que hay cruzando el lago se convierte en un símbolo totem, que sirve como vía comunicacional pues, desde el principio, Felipe Astezán deposita desde flores a papeles con anotaciones. Las flores serán de diferente tipo según el estado psicológico y emocional, desde una flor blanca, ramos de todos los colores, flores marchitas, negras, también esquelitas, cartas, etc.

5.- Primera cristalización.

El perfeccionamiento de la percepción del objeto amado. Ya no hay excusas que valgan, cada uno de los amantes luchará por preservar la veracidad de sus sentimientos mediante acciones variopintas pero realistas.

6.- Nace la duda esta vez “per se”. Esto es, hay motivos a través de los hechos.

Aparece un mayor nivel de exigencia, como el deseo de materialización en los hechos. Si será posible un casamiento, la dote de la muchacha, quién es y representa en la realidad ser la figura de Felipe Astezán. El desencanto de Ernestina porque aquél es el amante de una cortesana parisina, los celos, etc.

7.- Una vez resueltas las dudas que infringe la segunda cristalización, se produce la reafirmación de los sentimientos auténticos con independencia del resultado final.

CONTEXTO HISTORICO Y ESTILO NARRATIVO

Escritor encuadrado dentro de la corriente del Romanticismo en un principio, movimiento surgido en la primera quincena del XIX, pero no exento en su estilo literario de ciertos rasgos realistas que luego decantan su literatura con obras magistrales. Abogaba por el individualismo del hombre nuevo y la autonomía de pensamiento. Como escritor romántico reflejó en sus obras la rebeldía, con finales no consecuentes con el camino de la resolución del amor tal cual lo conocemos, pues el contexto social de la época era el que era. El filósofo Nietzche, un gran admirador, apreciaba en él la actitud romántica por antonomasia sin llegar al sentimentalismo exhacerbado y la angustia vital, como por ejemplo secundaba Becquer.

Este escritor da nombre a un conflicto psico-social-emotivo denominado “Síndrome de Stendhal” y que él mismo había experimentado, reconociéndose las características intrínsecas que se aplicarían en una persona cuando está contemplando una obra de arte, alcanzado al máximo el paroxismo y el deslumbramiento, un tipo de emoción hiperbólica a través del arte y de las obras representativas. Sobre todo, a través de la pintura y la música.

Sus dos grandes novelas son Rojo y Negro y La Cartuja de Parma.

Su estilo es elegante y a la vez irónico y frío, razonado, donde los enamorados constituyen la semblanza con la pasión heroica muy alejada del amor contractual o por intereses creados. Esa espontaneidad daña como una cicuta venenosa en forma de crítica-alegato a la sociedad de su tiempo y también a la hipocresía, al clero y a las relaciones clientelares en reductos endogámicos, a la monarquía, a la aristocracia, aunque el escritor se considerara apegado a la monarquía. Dentro de esas escenificaciones siempre se producen rupturas sistémicas fuera de los roles convencionales, tal y como le sucede a la rica heredera Ernestina, extraordinariamente culta para ser mujer y casi niña en dicha tesitura histórico-social y política.

Stendhal bebió de las fuentes del renacimiento italiano, de ahí la figura simbolista del amor cortés como fenomenología de su tiempo cuando los dos enamorados se saltan las reglas del antagonismo de clases. Pretende decirnos el autor que el amor no tiene condición pero sí un procedimiento estático en el que basarse la interacción amorosa como ya he citado respecto de la cristalización y las siete etapas del amor como método empirico-teórico para comprender en qué consiste el amor romántico en sus tiempos. Al final de su vida se le reconoció dentro del movimiento realista como uno de sus máximos representantes. Aunque fue un ferviente defensor de la Monarquía y encarcelado por ello, nos deja pinceladas de aguda ironía que parecen apelar a un alejamiento del clasismo puro y un acercamiento hacia la libertad del indivíduo, fundamentalmente del individuo reflexivo y a contracorriente de las imposturas.

Aquí os dejo un enlace a la Wikipedia que informa de la Biografía del autor:

https://es.wikipedia.org/wiki/Stendhal

Espero que os haya gustado la reseña ¡Un saludo a todos los lectores!

EL FORASTERO MISTERIOSO, DE MARK TWAIN

ANALISIS POR TEMAS Y SUBTEMAS (CON SPOILERS)

Este es un libro que se podría englobar dentro de la literatura fantástica, en cierto modo, si no fuera porque encierra en él un cúmulo de críticas a la sociedad de su tiempo y en cierta manera otras a modo de alegato, que contienen un sentido atemporal, anacrónico, por ejemplo, la denuncia de las guerras, de la Inquisición, o de la supremacía de un grupo de hombres sobre otros, sin intención de aportar el tratamiento marxista que supone hablar en términos de la lucha de clases, pero sí visto el antagonismo que existe:

“—Aquí tienes un ejemplo del sentido moral. Los propietarios son ricos y muy religiosos; pero el jornal que pagan a estos pobres hermanos y hermanas suyos alcanza únicamente para impedir que se caigan muertos de hambre. Las horas diarias de trabajo son catorce, invierno y verano, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche. Los niños pequeños, lo mismo que los demás. Y tienen además que ir y venir desde las pocilgas en que viven (cuatro millas de ida y cuatro de vuelta), un año sí y otro también, por entre el barro y el fango, la nieve, la cellisca, la tormenta, diariamente. Disponen de cuatro horas para dormir. Viven juntos, como una jauría de perros, tres familias en cada habitación, en medio de una suciedad y un hedor inimaginables; llega una epidemia y mueren como moscas. ¿Han cometido algún crimen estos seres sarnosos? No. ¿Qué han hecho para verse castigados de ese modo? Nada en absoluto, salvo el haber nacido como individuos de vuestra estúpida raza. Has visto cómo tratan allí, en la cárcel, a un delincuente, y aquí ves como tratan a los inocentes y a los honrados. ¿Hay lógica en esa raza tuya? ¿Salen mejor librados estos inocentes malolientes que aquel hereje? Desde luego que no; el castigo del hereje es una futesa comparado con el de los inocentes. Después que nosotros nos marchamos de la cárcel, lo descoyuntaron en el potro y lo trituraron hasta dejarlo reducido a pedazos y a pulpa; ha muerto ya, liberándose así de vuestra inapreciable raza; pero estos pobres esclavos de aquí llevan años muriéndose, y a algunos de ellos les quedan todavía años durante los cuales no podrán huir de sus vidas. El sentido moral es el que enseña a los propietarios de la fábrica cuál es la diferencia entre el bien y el mal, y a la vista tienes el resultado. Se creen mejores que los perros. ¡Qué raza más falta de lógica y de razón la vuestra! ¡Qué raza más ruin, sí, qué indeciblemente ruin!” (…)

Es, en su conjunto, una alegoría, una interpretación del mundo y de sus creencias poética, connotativa, puesto que habla desde el comienzo de que la vida es un sueño. La aldea austríaca donde se suceden los acontecimientos en su mayor parte, Eseldorf, es tratada desde el punto de vista simbólico como el extracto figurativo de la mente de un muchacho, finalizando el libro de forma similar:

La consigna, a modo de conclusión sintetizada:

“Nada existe salvo tú”

“Ocurrió en el año 1590… durante el invierno. Austria estaba muy lejos del mundo, dormida; todavía era la Edad Media en Austria y prometía quedarse así siempre. Algunos la situaban incluso más remotamente en el tiempo, hace siglos y siglos, y decían que según el reloj mental y espiritual corría entonces en Austria la Edad de la Fe. Pero lo proponían como halago y no como calumnia, y así lo entendíamos y nos sentíamos orgullosos de ello. Lo recuerdo muy bien, aunque yo solo era un muchacho, y recuerdo también el placer que me causaba. Sí, Austria estaba muy lejos del mundo, y dormida; y nuestra aldea se encontraba en el centro de ese sueño.”

Ultimo capítulo:

“–Y tú no eres tú…, no tienes cuerpo, ni sangre, ni huesos; eres sólopensamiento. Yo mismo no tengo existencia; no soy más que un sueño…, tu sueño,la criatura de tu imaginación. Dentro de un momento te habrás dado cuenta de esto; entonces me expulsarás de tus visiones y yo me disolveré en la nada de la cual me has hecho […]
    Dentro de poco estarás solo en el espacio ilimitado, para vagar por sus soledades infinitas sin amigo ni compañero para siempre…, porque siempre serás unpensamiento, el único pensamiento existente, y, por tu naturaleza, inextinguible, indestructible. Pero yo, tu pobre sirviente, te he revelado a ti mismo y te he liberado. ¡Sueña otros sueños, y mejores!” (…)

A grosso modo nos habla del sentido de la propia existencia, desde un punto de vista bastante nihilista, mecanicista y determinista. Cuando nos explica a través de uno de sus coprotagonistas, Satanás, la secuencia o eslabones de la maquinaria humana que hace que el hombre sea el responsable único de sus actos, los cuales, están predeterminados desde el momento de su nacimiento y no se pueden cambiar; pero el ángel Satanás sí que provoca variaciones posibles en el curso de los acontecimientos, para él el fin justifica los medios y, por tanto, considera que una muerte más temprana libra a esa persona de años de sufrimiento solamente con transmutar un suceso en el tiempo o tan solo un momento concreto:

“El primer acto de un niño recién nacido golpea en el ladrillo inicial, y los restantes siguen cayendo de modo inexorable. Quiero decir que nada podrá cambiarlo, porque cada acción engendra infaliblemente otra acción; ésta, a su vez, engendra a otra, y así sucesivamente hasta el final, y quien contempla el espectáculo es capaz de mirar por la línea adelante y de ver el momento en que cada acto va a nacer, desde la cuna hasta el sepulcro. —¿Es Dios quien ordena esa carrera? —¿Ordenar previamente la sucesión de actos? No. Quienes los ordenan son las circunstancias y el medio en que un hombre se encuen- tra. Su primer acto determina el segundo y todos los que vienen después. Pero supongamos, para poder argumentar, que el hombre fuera capaz de escamotear uno de estos actos, un acto aparentemente fútil, por ejemplo;” (…)

(…) “nadie entre los hombres escamotea un eslabón; eso es una cosa que no ha ocurrido jamás. Incluso cuando él está intentando tomar una decisión sobre si hará o no hará una cosa, ese pensar suyo es en sí mismo un eslabón, un acto que tiene su lugar propio dentro de la cadena, y cuando él se decide, finalmente por una cosa, esa cosa es la que había de hacer con absoluta seguridad. Ya ves, pues, que un hombre no escamotea jamás un eslabón de su cadena. No puede hacerlo. Si se decidiese a intentarlo, ese proyecto constituiría en sí mismo un eslabón inevitable, un pensamiento que tenía que ocurrírsele en ese instante preciso, un pensamiento hecho inevitable por el acto primero de su niñez.” (…)

Lanza un mensaje muy duro y de una enorme crudeza al atacar consciente y explícitamente la condición humana y su naturaleza. El discurso que Satanás emplea no está exento de ironía, llegando al paroxismo en determinadas ocasiones, a la hipérbole más aguda, incluso a la parodia, con tal de ridiculizar el sentir y las actitudes vitales de los hombres en general.

Un punto de vista genérico de rechazo se percibe al referirse a la especie humana, como si fueran peores que los animales, a quienes compara peyorativamente con seres de su misma condición, los ángeles, argumentando que no poseen lo que él llama EL SENTIDO MORAL:

“El hombre fue hecho del barro. Yo mismo vi hacerlo. Yo no he sido creado del barro. El hombre es un museo de enfermedades, una residencia de impurezas; llega hoy y mañana ha desaparecido; empieza como barro y acaba como hedor; yo soy de la aristocracia de los imperecederos. Y el hombre tiene el sentido moral. ¿Comprendéis? El tiene el sentido moral. Esto solo sería suficiente de por sí, para establecer una diferencia entre nosotros”. (…)

“Así es vuestra raza miserable. No hace otra cosa que mentir, jactándose siempre de virtudes de que carece y negándoselas a los animales de tipo más elevado, que son los que, en efecto, las poseen. Ningún bruto comete jamás una crueldad. La crueldad es monopolio de quienes poseen el sentido moral. Cuando un bruto inflige un dolor, lo hace de un modo inocente, no comete una mala acción; para el bruto no existe el mal. Y tampoco inflige dolor por el puro gusto de infligirlo. Eso lo hace únicamente el hombre, ¡inspirado por ese ruin sentido moral suyo! La función de este sentido consiste en distinguir entre el bien y el mal, con libertad de elegir entre los dos para actuar. ¿Qué ventaja puede producir eso? El hombre se pasa la vida eligiendo, y en nueve de cada diez casos opta por el mal. No debería existir el mal, y si no fuese por el sentido moral, no existiría. Pero, con todo eso, el hombre es una criatura tan irracional que no alcanza a darse cuenta de que el sentido moral lo rebaja hasta el plano inferior de los seres animados y constituye una facultad vergonzosa. (…)

Otro tema filosófico importante, nodular, en la presente obra, es la relatividad, la atribución humana del bien y el mal y de cómo ésta cobra un papel clave a la hora de enjuiciar el rol que cumplen los diferentes seres terrenales entre ellos (la raza humana y los animales y aquélla con respecto a los ángeles). Comparativamente, un ángel no puede amar a un humano, por su propia naturaleza y condición intrínsecas. Satanás, el ángel, sobrino verdadero de Lucifer, emplea figurativamente las palabras arcilla y barro. Los hombres están hechos de la peor materia, barro, fango y, por tanto, son peores que las bestias y los animales superiores que no tienen moralidad ni entienden el concepto diferenciador de bien y mal. No utilizan la crueldad y la maldad tal y como lo hacen los seres humanos. Un ángel puede sentir simpatía por una persona y al igual que un bruto no hará jamás daño por puro placer. Son ambas caracterizaciones absolutamente equidistantes tal y como lo plasma el autor mediante una serie de matizaciones ingeniosas de boca de Satanás:

“¿Te cabe en la cabeza que un elefante se, interese en esta arañita, que se preocupe de si es o no es feliz, de si es rica o pobre, de si su novia corresponde o no a su amor, de si su madre está enferma o sana, de si la consideran a ella en sociedad o no la consideran, de si sus enemigos la han de aplastar o sus amigos la han de abandonar, de si sus esperanzas se han de marchitar o sus ambiciones políticas fracasa- rán, de si morirá en el seno de su familia o morirá abandonada y despreciada en tierra extranjera? Estas cosas no pueden ser nunca importantes para el elefante; nada significan para él; el elefante es incapaz de achicar sus simpatías hasta reducirlas al tamaño microscópico de la araña roja. Para mí el hombre es lo que la arañita roja para el elefante. El elefante nada tiene que decir en contra de la araña: le es imposible descender a un nivel tan remoto; yo nada tengo que decir contra el hombre. El elefante es indiferente; yo soy indiferente. El elefante no se molestaría por jugar una mala pasada a la arañita; quizá se le ocurriese hacerle un servicio, si podía hacérselo de paso y no le costase nada. Yo he hecho favores a los hombres, pero no les he jugado malas pasadas.”

El Forastero Misterioso se publicó en 1916, seis años después del fallecimiento de Mark Twain.

La sinopsis es la original de LaCasadelLibro, de la Editorial Anaya:

https://www.casadellibro.com/libro-el-forastero-misterioso/9788466706070/798512

Esta vez el forastero, por misterioso que pareciera, no se presentó con cuernos, ni con rabo, ni con patas de cabra. Al contrario, «vestía ropa nueva y buena, era guapo, tenía un rostro atractivo y una voz agradable». Pero hizo y dijo cosas que quedarán para siempre grabadas en la memoria desasosegada de los hombres. Mark Twain, con una leve entonación de cuento de hadas, casi fuera del tiempo y del espacio, escribió una alegoría sobre la condición humana y la absoluta relatividad de todas las cosas, tan inquietante en su aparente sencillez, que al cerrar el libro el lector acaba preguntándose abrumado si la existencia humana es sólo un sueño o una pesadilla.

ESTILO NARRATIVO

El lenguaje narrativo es sencillo, llano, diáfano, directo. Narrado en primera persona pero actuando el protagonista como catalizador psicológico de todas las voces, descriptivo, explícito a la hora de expresar metódicamente los sentimientos. Además resulta muy expeditivo, eficaz y nada retórico en sus argumentaciones. Un detalle significativo es que el texto no nos sugiere las acciones; están absolutamente contadas las de cada personaje secundario y los personajes coral, siempre a través del muchacho, como si fueran la voz de su conciencia, aun cuando existan diálogos entre los personajes. Todos estos elementos indican claramente que estamos ante el estilo de un cuentacuentos no exento de realismo, pues hay circunstancias oscuras y violentas, muertes, asesinatos, el reflejo realista y cruento de la sociedad feudal del siglo dieciséis en Austria, en una aldea hermética donde todo el mundo se conoce, en pleno auge de la quema de brujas y los ajusticiamientos por herejía perpetrados por la Inquisición. El ambiente es entrañable en otros momentos aunque lleno de superstición. Estamos en el contexto histórico de la Baja Edad Media, todavía Edad Oscura.

Yo considero, bajo mi punto de vista, que Twain deja meridianamente reflejado el desencanto de su propia época, la suya, dentro del estrato donde irrumpe el incipiente capitalismo, tras una larga etapa de tres siglos de expropiación originaria y posterior éxodo del campo a la ciudad. Se empezaba a gestar una nueva clase, el proletariado. La Revolución Industrial del XIX formaba ya un gran ejército de obreros y de mendigos que no tenían nada más que su fuerza de trabajo para malvivir explotados. En dicha tesitura, se nos muestra como en un paralelismo histórico anterior lo que parecía un vaticinio del futuro. La era industrial y el aumento de la producción puesta en función del capital, el progreso pareciera frustar cualquier expectativa de libertad para el hombre moderno, esclavizado igualmente a pesar del desarrollo productivo.

La crítica al adoctrinamiento religioso también es palpable en la forma en que, aparte de lo que señala acerca de la Inquisición, nos habla de que la cristiandad ha traído las guerras y con ella se quedarán para siempre. Desde una posición humanista y metafísica las describe como malas vengan de donde vengan. Como si formaran parte de la mezquindad connatural del hombre. Un hombre retratado como un gran nihilista que ha venido al mundo a sufrir tal y como se le describe en el libro. Su último libro.

BIOGRAFIA DE MARK TWAIN:

Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, nació en la villa de Florida, Misuri, en 1835. Vivió desde los cuatro años a orillas del Mississipi y posteriormente se colocó como aprendiz en el periódico local. Posteriormente fue piloto de barco de vapor para volver después al periodismo. Murió en Redding, Connecticut, en 1910.

OTRAS OBRAS:

Las aventuras de Tom Sawyer; 1883; La vida en el Misisipiy, en 1884, Las aventuras de Huckleberry Finn. En 1881, escribió El príncipe y el mendigo. En 1889, publicó Un yanki en la corte del rey Arturo, y, en 1905, una de sus últimas obras, El forastero misterioso.

Este libro me lo leí por primera vez a la edad de dieciséis años y con esta segunda relectura he disfrutado de lo lindo. Un libro que fabrica empatía y emoción. Muy reflexivo aunque en algunos de sus aspectos puedas no estar de acuerdo al cien por cien. Se lee de corrido en un día que le dediques.

NOTA: 9/10

LA CALMA UNA MAÑANA

Salgo una mañana sin sol

con un frío atronador,

me pongo mi mejor chaqué,

los gemelos dorados y adorados por el dedo divino,

no hay color entre las hojas caducas más que el verde clásico.

Sibilino.

Pero lejos de abstraerme y ausenciarme en el paisaje

me dirijo a la boca del lobo

pisando las hojas marchitas del otoño de Fausto.

Y el pacto no lo cerré,

no, no, no lo cerré.

Ni vendí mi alma a Lucifer, ni pequé de ingenuo.

Solo un genio sabe ser valiente y buscar un disfraz renacentista,

pasar del dentista ese día,

tomar un café con canela,

solo y burlando a la bestia,

mimetizada entre el estrés. Y aparqué mi coche en doble fila.

Y bajé y fui valiente… y bailé y bailé. La fiesta era un carnaval.

Elegante y contumaz. De libertinos con aire disfuncional

que sonreían al aire… yo tomaba cocacola, y me dejaba arrastar.

Hasta que ví mil sonrisas, no todo es al azar.

La multitud multirracial vino a quedarse sin más.

Y yo valiente, valiente, porque no quise pactar.

El diablo planeador se las sabe todas,

pero el círculo era humo de cigarrillos

que traspasan solo carne y sudor.

Mientras yo… tomaba cocacola y fumaba de liar.

Venecia en casa era un arrabal de poesía por formar.

Cogí las letras y los recursos estilísticos

cuando constituí un soneto directo al corazón populeyo.

Popular, popular, porque fui valiente

en la hoguera de las vanidades.

Ni Fausto, ni Dorian Grey se lo creerían.

Más contubernios aplaqué, solo con refrescos y café.

Porque yo no pacté, todo era risas y claqué,

en la cercana mañana sin luz,

esperando el amanecer. Los ángeles, querubines de ensueño

y las hadas y las ninfas, me esperaban en las esquinas,

cantando a Sísifo para que se deshiciera el maleficio.

Y pensé: todo el mundo es bueno,

mientras no se demuestre lo contrario,

porque no pacté con el estrés.

Venecia era soflama, carnavalesco y amnésico,

pero no importaba. Porque no pacté.

Un satélite se asomaba con irradiaciones matemáticas

lleno de autoestima para repartir,

metáforas y poemas, escrituras magníficas,

con sus justos puntos y comas

y sin un ápice de retórica.

El deseo se difuminaba por doquier,

entre las esquinas angelicales

mientras buenas almas con ese sentir ángel me sonreían

y me invitaban a cocacola y a café,

desperezándose al sol de la mañana consolidada.

Eran la ocho y me fuí a coger el bus, tras la ducha

y el sueño de la noche pasada. Todo estaba bien,

porque yo no pacté

con la física moderna. Soy de los clásicos.

Hice lo que quise.

VIDA

No sabiendo, ni sé que hay más allá de agosto…

Certezas no existen, el día a día… planeándolo todo…

prisas, estrés, lluvia de estrellas fugaces.

Soy la vida, eres tú.

Me anima el cotarro de las fiestas,

el sol se vislumbra alto y se pone más tarde.

El calor ya nos acompaña.

Y la metodología falla. Como por arte de magia,

si no contiene fórmulas.

Es la vida, soy yo.

Coches, escaparates, fallas, petardos de todos los colores.

Septiembre vendrá a buscarme, octubre, noviembre, diciembre…

Y aun no sé que hay más allá.

Incertidumbre, realidad, dos planos y un prisma asociativo, lleno de sospechas…

La vida acecha, como el detective que busca al espiado. Si no sabes

aceptar.

Hay gente alrededor, miran de soslayo. Enfrente, comercios,

el andén del metro, un mercado, acompañamiento singular. Marea ciudadana,

un vendedor de lotería, ideas vanas, primitivas, las de los perros y gatos callejeros que buscan comida.

La noche caerá y caerán los cuerpos rendidos por el trabajo asalariado. O quizá por brillantes cálculos de mercado, o inventarios que no ofrecen una facturación acorde.

Son fallas y no entiendo el por qué de los fallos y las eternas multiplicidades. En la majestuosidad de la incognoscibilidad. Mientras no sonría a lo que viene.

Menos mal que hace buen tiempo. Y el orden cronológico se sucede,

mientras los músicos tocan y la farándula misantrópica contempla desde afuera. Son las cosas del querer. Como yo, es la vida, ya lo sé.

Churros, buñuelos, pañuelos, muchachuelos, todos sonríen al aire.

Mientras el sol se esparce por el horizonte avispado. El indomable poeta Halley suena de nuevo. Una canción reveladora.

Mientras no llueva habrá alegría, piensan, barruntan, encogidos, esperanzados, los destellos de luz.

Y entonces, solo entonces, vuelvo a considerar ser pacífica y soñadora,

y hacer caso a la vida y al cometa, al poeta y al asceta. Mi poeta Halley.

Como dos y dos son cuatro, mi planeador me ha ayudado.

Vuela por el cielo desgajado, estrellado y nuboso, resarcido de los malos humos de abajo, de los vehículos y el ruido.

Pero cuando pienso que es la vida, que soy yo,

y que vendrá el fuego purificador,

solo me resta discernir que el morir es el nacer.

Que el pasado nos es dado, que el futuro es invisible,

que el presente es lo usualmente anillado,

que el fluir es la verdad, lo contemplado en el momento.

Desde la óptica de la naturaleza en movimiento.

Lo dual, qué arte es hacer de la vida un pliego,

un manual gnoseológico.

Es la vida, eres tú, el conocimiento.

Y comprendemos que al final

el estrés es una quimera maldita,

en el imaginario colectivo.

Yo solo pasaba por aquí y dejando mi huella impoluta

vislumbré el jardín de las delicias

y una gran simbología.

La vida es alegoría, eres tú, soy yo, es alegría.

Reseña de la película Orlando, de Sally Potter (1992).

FICHA TÉCNICA

Director: Sally Potter

País: Reino Unido

Año: 1992

Reparto: Tilda Swinton, Billy Zane, Lothaire Bluteau, Quentin Crisp, John Wood, Charlotte Valandrey

Género: Drama

RESEÑA

SINOPSIS

Orlando es hijo de cortesano y ahijado de la Reina de Inglaterra en un primer momento. Durante 400 años irá recorriendo diversas etapas de evolución psicológica y sensitiva en las que vivirá aventuras, circunstancias y problemáticas de diversa índole adaptadas al contexto histórico en el que éstas se suceden. La característica principal del personaje es su ambiguedad sexual; figura de aspecto andrógino, refinada, sensible y muy culta, pasará con el tiempo de ser un hombre a convertirse en mujer.

LA PELÍCULA ES PRACTICAMENTE UNA OBRA MAESTRA DE CULTO

Cinta controvertida en el momento de su estreno y proyección en los cines por su temática y las cuestiones formales relativas al tratamiento de algunos aspectos: ritmo, escenificación, ambientación estructurada en períodos transicionales y cronológicos, formato teatralizado, cada momento histórico o etapa se funde uno con otro sucesivamente de modo muy alegórico, en realidad la película es una alegoría en sí misma, llena de simbología personalista e introspectiva con connotaciones poéticas. Alcanza momentos álgidos, grandiosos, proyectando sentimientos ambivalentes y contradicctorios reflejados en la psicología y las emociones del personaje central, el hombre/mujer Orlando que no llegan a aclararse totalmente. Es una película misticista que requiere de un esfuerzo para traducir su propio lenguaje cinematográfico, poco común, pues desde la dirección y el guión, que adapta una novela de la gran autora Virginia Wolf, se nos retrata una historia llena de subtramas que rodean y circundan el mensaje principal la mayor parte de veces de manera sugerida, no explícita. Por tanto, abundan los planos interiores y primeros planos, existen pocos exteriores, las secuencias tienen una fotografía oscura, aunque lejos de ser lúgubre, más bien es relajante, justificando a la misma historia y complementando la acción y los diálogos, exquisitos y excelentemente cuidados. Se puede considerar el significado nodular que contiene el film como el de la búsqueda identitaria que no es más que un canto a la libertad sin imposiciones de ningún tipo. Las etapas transicionales están enormemente bien establecidas y al final de la película se explican un poco en el plano de la realidad (pleitos por las propiedades de una persona fallecida y que ha pasado de un sexo a otro, la proposición de un lord ayudante de cámara de Orlando para que se case con él pues es conocedor de su secreto…).

Mantiene una fidelidad dentro de los límites que se contraponen a las adaptaciones cinematográficas de las novelas o las obras literarias bastante rigurosa, para quien no haya leído el libro puede resultar difícil de entender, por lo que yo creo que puede haber más de una lectura atendiendo al nivel de interpretación o captación de su sentido. Para quien haya leído el libro, mantengo que es una versión en otro formato bastante digna. Visto de conjunto, una obra magistral, desde mi punto de vista, que embellece los sentidos y vislumbra visualmente pero también capta la atención por sus elementos más accesorios, que se colocan al mismo nivel que el visual. El sonido es impecable, los gestos, los ademanes culteranistas de la época, sobre todo, la victoriana, cómo retrata a la realeza y a la aristocracia incluso aplicando elegantes rictus de crítica social o ridiculizando a personajes coral espontáneos que aparecen en algunos momentos divertidos. Es a su vez, un alegato contra la guerra en uno de sus capítulos titulado Políticos, una descripción de la dualidad del amor, en el segundo capítulo, Amor, una denuncia contra el machismo y la misoginia coetánea del siglo de las luces, cuando Orlando flirtea con la sociedad costumbrista todavía estamental cortesana y entiende que aun cercano el XIX, ella, que ya es mujer, pervive en un mundo hermético y puritano, de doble moral. Nada más empezar la película, el primer capítulo llamado Muerte nos enlaza directamente con el sentimiento de duelo y de pérdida, con el afán de salir de la soledad no apreciada, un llamamiento a la compañía y a la amistad, pues la Reina muere poco después de elegir al Orlando muchacho como su hijo favorito, tras haberlo adoptado.

Concluyendo, una obra cinematográfica de culto, impropia de la industria convencional y comercial. Es difícil encontrar joyas como ésta y frecuente que suelan pasar desapercibidas éstas mismas por el gran público, si bien, en esta ocasión su proyección no pasó del todo inadvertida para las salas de cine no independiente o de VOS (Versión Original Subtitulada). Es una película atrayente y revolucionaria cinematográficamente hablando, la historia es una trama de naturaleza feminista ciertamente.

Un detalle: al principio y al final hay un cameo del cantante de The Communars, Jimmy Sommerville, que interpreta a una especie de ángel que representa el encuentro con la libertad que Orlando tanto ansiaba.

La interpretación de Tilda Swinton es de matrícula de honor, espléndida, borda el papel, no podía haberse encontrado otr@ Orlando más idóneo y capacitado desde el punto de vista interpretativo. Por su parte, los secundarios son todos ellos correctísimos. Me atrevo a decir que el trabajo actoral es perfecto, realista, resalto su credibilidad en todo momento, nada que objetar a ningún actor, todo lo contrario.

El ritmo y la cadencia de la cámara es pausado y los primeros planos de nuestro o nuestra protagonista ayudan a entender la simbología. Cada expresión facial del personaje de Orlando está meticulosamente estudiado al detalle y asumido como propio. Se permite mirar en algunos ratos a la cámara y hacernos pequeños guiños al espectador, como si estuviese revelándonos sus más íntimos pensamientos en petit comité. Queda precioso e inteligentemente perspicaz ese detalle, es un acercamiento cómplice. Nos está diciendo a su manera: quiéreme o compréndeme.

Transcribo las últimas frases de la película, una declaración de intenciones final que esconde una lírica tremendamente estilística:

Me acerco, me acerco… sobrevivo. Me acerco por una parte de tí. En este momento de unidad siento un éxtasis… Estoy aquí, estoy ahora… por fin soy libre. Aquí estoy. Ni mujer ni hombre. Estamos unidos, somos uno. Con una cara humana. Estamos unidos, somos uno, con una cara humana. Estoy en la tierra y estoy en el espacio exterior. Estoy naciendo y estoy muriendo. Estoy en la tierra y estoy en el espacio exterior. Estoy naciendo y estoy muriendo.

NOTA: 10/10

La sincronía de las cosas

Compañeros de batalla,

compendiad los éxitos en la lógica,

adelante, adelante,

en los justos momentos en que nada ocurre,

en los oasis y en los hechizos rutinarios,

en los desastres.

Besos y abrazos sinceros claman.

En medio de la catarsis del misterio,

una puerta se abre,

cogiendo aire en el recuerdo,

pero siempre nos quedará Paris,

un rayo de sol

y la esperanza.

Caja de Pandora no falla a los deseos,

y aspiramos aire impoluto y

cogemos forma de pájaro sereno,

en la inmediatez del viento y las tempestades,

también de la claridad del firmamento.

Y el despertador suena

mientra levantamos los brazos en nuestros desperezos,

y afuera buscaremos a los maledicentes y goliardos.

Y los venceremos resarcidos y resguardados en un nido de calor de cielo.

Y resurgiremos como el Ave Fénix,

grandilocuentes y risueños,

apaciguados.

En la carrera de los cien metros lisos

o en el triple salto.

Saldremos al espacio infinito con una sonrisa sin fango,

con los zapatos enlustrados de brisa bohemia y claqué,

teatro romántico y la pureza de un café en el bar.

Nosotros, adelante, adelante.

He vuelto donde solíamos cantar y bailar

y me he encontrado un banco de imágenes graciles,

como en una infancia atemporal desplegada.

El rencor y el odio cabalgaron hacia el infierno,

y donde solía haber metal y sulfuro

ahora hay oxígeno e hidrógeno

tras la quema purificadora.

Y con las manos y en vertical y en transversal,

en un punto medio del corazón y la mente,

allí donde solíamos gritar,

me abrí paso entre la multitud,

nadie me prestaba atención

en el capitalismo aciago, individualista.

Porque yo me fui con los míos.

Ya hay paz al menos,

en la contienda rehabilitadora

y en las conciencias inteligentemente hacedoras.

Y la luz de la mañana me acompañó anacrónicamente,

por el sendero del trabajo y lo amistoso.

Namasté era poco, sobre todo, fue así para siempre.

En la sincronía de las cosas.

Plenilunio

Y la luna suspiró, con esa mirada guapa…

Y nos regaló muñecas crecidas y celebrities.

El fuego fatuo se desparramó sobre el césped

y grandes llamaradas refulgentes proyectaron

alrededor.

El fuego era… la luna llena en su otra cara.

Desconocida, andrógina.

Paseábamos por el boulevard sur,

los licántropos inaccesibles no nos hacían nada,

estremecían los rayos selénicos.

Selene… Selene… gritábamos la muchachada…

Era de noche, tan solo,

cogiditos de la mano

y detrás una turba ensimismada

pues la Luna Llena era una luz de neón

atrayente en su celibato. Y relajante.

Nos lo condonaba todo.

La larga marcha, longuilínea y transitada,

escupiendo sombras planas sobre el suelo.

Y mirábamos la constelación,

llorando de emoción nos quitábamos los abrigos,

ardía la vía urbana sin ápice de aire.

Y los lobos acampaban merendando en su picnic

sin saber que andámos susurrando cantos celtas

y ancestrales junto a su imagen musculosa y desgarbada humanoide.

Y el sueño de la razón no siempre produce monstruos,

alienta la imaginación nocturna.

Mientras, soñábamos simbolismos en esta fase cíclica.

Insistíamos:

-Selene… Selene… Somos tuyos.

Los cánceres locos, perturbados peripatéticos.

Mientras tu… tu…

Refulgurabas con un ángulo de elongación de 180º

para perturbar a las mareas oceánicas.

Eras una lunera con luz cabaretera, cambalache, hedonista por más.

Irradiándonos, en esta noche durante un ciclo sin final,

espectáculo lumínico del 100%

donde todos los sueños y los buenos deseos se cumplen.

Despues…

Muy a mi pesar… DESPERTÉ.

Soliloquios costumbristas

Vivir, implicarte, sentir… somos un incendio sin control cuando no salimos del mísmo círculo catatónico

Hablan los lobos, los pastores y las ovejas…

hablan en esta pista ciega.

Hablan sin hablar, whatsappean.

De lejos y de cerca…

Se contornean y creen volar… y cantar… y saltar…

como pavos y pavas, como conejos y conejas, como grillos enjaulados,

tal vez fueran marabunta en aquel concierto de ayer,

letanía mundanal en aquel café

con mucho ruído.

Las tazas y los vasos se mueven agitados

sin que los ejecutores perciban desacato.

-Camarero, una cerveza,

con limón, en jarra grande y enorme espuma,

y un poco de hielo, clarita, por favor, si es tan amable-.

Mortuorios de alegria contratada.

Y en el parque adorables pájaros

esperan a sus visionarios. Si es que van…

No, es domingo de resaca,

aquí todo se paga, se paga la calma,

se paga el prozac, se paga la consumición,

la compañía, la empatía y la paz con condiciones.

Enfrente, mi nebulosa y la de todos.

Se avista una tormenta preciosa.

Y todos, todos, todos… todos.

Enredados en sus cosas.

Lo que importa está por ver…

Merecerá un capítulo aparte.

Cuando deje de llover. Arrecia.

Entonces dejo el periodico

y me encamino por la senda connotativa,

Poesía, poesía, poesía…

¿Dónde estáis poetas del 27?

Oh, Lorca resucita y enséñanos a vivir.

En libertad.

Rebusco en mi bolso de imitación

de piel de cocodrilo, igual que las lágrimas postmodernas.

y me topo con Boukowsky

y me llena. Cuando habla del fracasado,

me entra yuyu. Y salgo afuera y…

Miro a esas criaturas que aun no, no, no…

no conocen la impostura.

Diminutas, chorreando y jugando.

Y de nuevo vuelvo a mi soliloquio matinal de domingo.

Y al de todos, todos, todos… todos.

Y escribo, escribo… escribo. En el Whatsapp…

… (Soliloquios costumbristas).

PD

Caminando mojado, caminando sin cuartel…

Me encuentro a una vieja amiga,

es la Choni, la de toa la via.

¿Te vienes a un tablao con mi kelly?

-No, prefiero ir al cine a ver…

-Versión original subtitulaa,

eres de las mías… Qué espabilao…

Y mañana a la opera,

a ver Turandot, la Traviata, Las bodas de Fígaro…

despuée del curro…

-Eres de los míos y mías…

(Zas.., los encontré)

No… no… no, no…no todos flirtean

con soliloquios costumbristas.

(Ultima recomendación de mi colega,

dejar los humos de todo tipo

y explorar… la verdad por delante

y que nada te desangele).

-Claro, nano, el que quiera soliloquios…

pa eso tenemos yoga, taichi, meditación, relajación…

-La fetén. Le dijo Angelus a su Nereida…

Ella se dijo cool lo justo pero algo vintage,

amante de los clásicos y las verbenas patronales.

Como antes.

Digitalizada pero sensata.

Y de vez en cuando

algún soliloquio

al estilo de la Bauhaus

o de los museos.

Y él y ella fueron ambos dos fusionados

por el gran imperio de los recuerdos.

Yéndose al parque a hacer planes de futuro.

Y a la mañana siguiente despertó sudoroso y fresquito

en un verano colorín y dijo:

-Tras la ventana… ¡Un carrusel en mi ciudad!

¡Encendido, allá voy…!